Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

23 agosto 2013

Egipto: Las fuerzas de seguridad deben mostrar contención tras la actuación policial contra las protestas

La masacre de al menos 1.089 personas perpetrada la semana pasada subraya la imperiosa necesidad de que las fuerzas de seguridad egipcias acaten las normas internacionales sobre el uso de la fuerza y las armas de fuego, ha afirmado Amnistía Internacional.

El 16 de agosto, en el episodio más sangriento desde que las operaciones de la semana pasada para disolver las sentadas en favor de Morsi, 97 personas fueron asesinadas en El Cairo cuando las protestas de partidarios del depuesto presidente Mohamed Morsi que culminaban en torno a la plaza de Ramsis enseguida degeneraron en violencia. Entre los muertos o heridos había un niño de sólo siete años de edad y varios adolescentes. 

“Las fuerzas de seguridad no tomaron el control de la situación ni respondieron a la violencia empleada contra ellas de maneras responsables y moderadas para reducir al mínimo la pérdida de vidas. Muchos transeúntes perdieron también la vida”, afirma Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“La presencia de individuos armados entre los manifestantes no autoriza a las fuerzas de seguridad a disparar al azar. Las autoridades egipcias deben dejar claro que no se tolerará el uso irresponsable de la fuerza y las armas de fuego. Las fuerzas de seguridad deben proteger a todos los egipcios de la violencia sin tener en cuenta su filiación política. 

“En cuanto a los manifestantes que usan armas de fuego, no están por encima de la ley. Toda persona que cometa homicidios debe responder penalmente de ellos.”

De acuerdo con los testimonios reunidos por Amnistía Internacional, algunos seguidores de Morsi iban fuertemente armados y usaron munición real contra la policía y contra residentes locales que se habían puesto de parte de las fuerzas de seguridad. Pero también hubo transeúntes y manifestantes pacíficos que perdieron la vida en el caos desatado. 

A los simpatizantes de Morsi sospechosos de haber empleado munición real o de otros actos de violencia sólo se los debe acusar de delitos comunes reconocibles internacionalmente y procesar ante un tribunal civil con todas las garantías de un juicio justo. 

La organización ha pedido una investigación urgente, imparcial e independiente sobre la violencia. Los investigadores visitaron varios hospitales –entre ellos el Hospital Policial de Agouza–, el depósito municipal de cadáveres y la comisaría de policía de Azbakiya para entrevistar a manifestantes heridos, agentes de seguridad y residentes locales y recopilar testimonios.  

El número de víctimas fue superior en las inmediaciones de la plaza de Ramsis, epicentro de los últimos enfrentamientos. También hubo estallidos de violencia en los barrios de Ghamra, Shubra, y Giza de Gran Cairo (zona metropolitana de El Cairo).  

El 16 de agosto, varias marchas en favor de Morsi que pretendían sumarse a la protesta principal en la plaza de Ramsis desembocaron en enfrentamientos violentos entre manifestantes y residentes locales que intentaban evitar que los manifestantes entraran en sus barrios. Entre las víctimas hubo seguidores de Morsi, residentes locales y miembros de las fuerzas de seguridad. 

Los investigadores de Amnistía Internacional vieron además cómo un niño de entre 7 y 10 años de edad con una herida de bala era ingresado a toda prisa en el hospital de Bula al Dakrour. Murió unos cinco minutos más tarde. 

Entre los transeúntes atrapados en la violencia había un manifestante afín a Morsi de 21 años a quien dispararon en la pierna cuando intentaba rescatar a personas heridas. Contó lo siguiente a los investigadores de la organización: “Iba [...] en mi moto a rescatar a personas heridas, ya que las ambulancias no podían llegar hasta allí, cuando me dispararon en la pierna [...] A mi alrededor todo eran manifestantes heridos y muchos disparos.”

Según contó un manifestante a la organización, su prima de 18 años, manifestante afín a Morsi, recibió un disparo en la pierna hacia las 2.30 de la tarde, cuando estaba parada cerca de la plaza de Ramsis en un ángulo que daba a la comisaría de policía. 

Al menos tres residentes locales perdieron la vida cuando unos simpatizantes de Morsi abrieron fuego desde el puente del 15 de Mayo en dirección al barrio de Bula abu al Ila, más abajo. Entre ellos estaba Yasser Mohamed, de 19 años, quien, según testigos, estaba parado en una bocacalle cercana a su casa, a escasa distancia de la calle 26 de Julio, cuando fue herido de muerte en la cabeza de un disparo hacia la una del mediodía, 

Mohamed Moawad, cuyo hermano Hany, de 28 años, también fue alcanzado por disparos bajo el puente del  15 de Mayo, contó: “Mi hermano estaba en la calle 26 de Julio tratando de resistirse a los manifestantes [...] aumentaron los disparos y la gente empezó a huir. Entonces le dispararon en el pecho. Al hombre que fue a recoger a mi hermano para trasladarlo en su motocicleta le dispararon en la cabeza.”

Hubo feroces combates durante horas en torno a la comisaría de policía de Azbakiya, donde las refriegas entre simpatizantes de Morsi y residentes locales dieron paso a intensos enfrentamientos armados entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, apoyadas por residentes locales. Posteriormente el edificio fue acribillado a balazos. Se documentaron víctimas mortales en ambos bandos, la mayoría por herida de bala. 

El jefe de la comisaría de policía, general de brigada Imad Fawzi, contó a Amnistía Internacional que dos miembros de las fuerzas de seguridad de menor rango habían muerto. Treinta más resultaron heridos a causa de la violencia. 

Los enfrentamientos que empezaron poco después de la oración del viernes cerca de la mezquita de Fath se agravaron cuando la marcha de simpatizantes de Morsi llegó al Puente del 6 de Octubre con la intención de sumarse a la protesta principal en la plaza de Ramsis. Algunos entre los propios manifestantes afines a Morsi se vieron atrapados bajo los disparos provenientes de ambos bandos enfrentados.  Los disparos que llegaban tanto del barrio de Bula abu al Ila, lugar de enfrentamientos con residentes locales, como de la comisaría de policía de Azbakia y del Puente del 6 de Octubre llevaron a varios manifestantes atrapados a saltar desde el puente. 

Así describió la escena Adel el Mahrouky, reportero local: “Los manifestantes que seguían en el puente fueron presa del pánico y retrocedieron.  Algunos se subieron a los árboles para abandonar el puente.”

Según agentes de seguridad y testigos independientes, hombres armados entre la multitud de manifestantes afines a Morsi dispararon contra la comisaría de policía. Otros dispararon en dirección a la comisaría de policía desde los tejados de edificios colindantes, entre ellos el hospital Hilal al Ahmar y los almacenes Tawhid wa al Nour.  

Un oficial de alto rango que estaba presente en la comisaría de policía de Azbakiya y había resultado herido respondió lo siguiente a Amnistía Internacional cuando se le preguntó cómo los agentes de seguridad distinguían a los manifestantes armados de los que no representaban un peligro para su vida: 

Los grupos armados se ocultan entre la gente desarmada. Nos disparaban desde todas las direcciones; ¿cómo íbamos a distinguir entre ellos? ¿Esperamos a quedarnos sin munición y que nos masacren, como sucedió en Kerdassa, Hilwan y Doumiat [comisarías atacadas la semana pasada]? 

“Las fuerzas de seguridad deben aplicar una estrategia acorde con las normas internacionales que les permita tomar el control de la situación sin causar un baño de sangre”, ha dicho Hassiba Hadj Sahraoui. 

“Los homicidios ilegítimos y el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad deben ser investigados con carácter prioritario. Si no hay rendición de cuentas, el derramamiento de sangre continuará sin remedio en Egipto.” 

Información general

Desglose de las víctimas mortales

Al menos 483 personas perdieron la vida en El Cairo cuando las fuerzas de seguridad disolvieron a la fuerza las sentadas de simpatizantes de Morsi el 14 de agosto; 9 de ellas eran miembros de las fuerzas de seguridad. El principal depósito de cadáveres de El Cairo, en Zeinhum, realizó 288 autopsias de cadáveres de víctimas mortales de la operación para disolver la sentada de Rabaa al Adawiya. Siete correspondían a miembros de las fuerzas de seguridad. Otros 173 cadáveres, conservados en la Mezquita del Imán, convertida en depósito improvisado, fueron examinados aparte por funcionarios del Ministerio de Salud. 

Según fuentes oficiales, otras 22 personas murieron como consecuencia de la operación para dispersar la sentada de Nahda el 14 de agosto; dos de ellas eran miembros de las fuerzas de seguridad.

Otras 252 personas resultaron muertas en el Gran Cairo entre los días 14 y 18 de agosto, incluidos 20 miembros de las fuerzas de seguridad. De ellos, 17 perdieron la vida cuando la comisaría de policía de Kerdassa fue atacada con una granada propulsada por cohete, entre otras armas. 

Otras 341 personas murieron en todo el país entre el 14 y el 18 de agosto en las gobernaciones de Alejandría, Mynia, Beni Suef, Ismailiya, Suez, Souhag, Doumiat y Mansoura. Según funcionarios de la morgue, todas las víctimas salvo dos o tres habían muerto a causa de disparos. 

El 19 de agosto se realizaron las autopsias de 37 cadáveres de detenidos que habían muerto en circunstancias poco claras durante su traslado a la prisión de Abu Zaabal. Según funcionarios del depósito, la causa de la muerte había sido la asfixia causada por el gas lacrimógeno de los botes disparados al interior del vehículo que los transportaba.

Los enfrentamientos de Ramsis

Los enfrentamientos empezaron al poco de terminar la oración del viernes en la mezquita cercana de Fath. La violencia se desató cuando los simpatizantes de Morsi se aproximaron a la comisaría de policía de Azbakiya y unos hombres vestidos de civil, supuestos residentes locales, se interpusieron en su camino para “proteger” la comisaría. Los lanzamientos de piedras y bengalas enseguida dieron paso a los disparos con munición real. Parece ser que al principio las fuerzas de seguridad estuvieron detrás, disparando gas lacrimógeno y munición real contra la muchedumbre de simpatizantes de Morsi a medida que se intensificaban los enfrentamientos. Se efectuaron disparos desde las cuatro plantas de la comisaría de policía y también desde el tejado. Llegaron refuerzos de seguridad, incluidos tres furgones policiales que estaban aparcados en el Puente del 6 de Octubre, así como miembros de las Fuerzas de Seguridad Central, la policía antidisturbios. Al menos había un vehículo blindado de la policía aparcado en la calle Al Galaa, cerca de la comisaría de policía, y también helicópteros sobrevolando los enfrentamientos. 

Hubo feroces combates durante horas en torno a la comisaría de policía de Azbakiya, donde las refriegas entre simpatizantes de Morsi y residentes locales enseguida dieron paso a intensos tiroteos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Se documentaron víctimas en ambos bandos; la mayoría murieron o resultaron heridas por disparos.

Según Islam Yehia, testigo que al principio estuvo junto a la comisaría de policía del lado de las fuerzas de seguridad, contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “Vi cómo la policía disparaba munición real desde un vehículo blindado aparcado delante la comisaría, en la calle Al Galaa [...] Había manifestantes disparando desde el otro lado de la calle Ramsis hacia la comisaría de policía [...] y desde tejados de edificios [...] Vi cómo disparaban a tres transeúntes junto a mí [...] Luego se intensificó el tiroteo contra la comisaría de policía [...] nosotros [los observadores] nos escondimos en la bocacalle [...] Yo me escondí detrás de uno de los frigoríficos del mercado. Las balas chocaban contra el suelo y las paredes. Vi cómo trasladaban a siete transeúntes y a un agente de policía en motocicletas a través de la bocacalle.” 

Otro agente de seguridad que había formado parte de los refuerzos enviados al Puente del 6 de Octubre contó a Amnistía Internacional que al principio las fuerzas de seguridad habían disparado gas lacrimógeno contra los manifestantes que venían del Puente del 15 de Mayo, y siguió contando: “Se acercaron más y dispararon contra nosotros, también con ametralladoras [...] Nos disparaban desde los tejados de los edificios, incluidos el hospital de Hilal y el Gamiya Shariya [...]  Hani al Sayed [agente de seguridad de bajo rango], que estaba en el Puente del 6 de Octubre, fue alcanzado por un disparo en la boca y murió hacia las cuatro de la tarde [...] Es gente entrenada, él llevaba el equipo completo antidisturbios, y le alcanzaron en la boca.” Afirmó que otros tres miembros de su fuerza habían resultado heridos. 

Según seguidores de Morsi que resultaron heridos, a la mayoría los mataron e hirieron en los alrededores de la comisaría de policía de Azbakiya. Un testigo presente en el cercano hospital de Sidnawi, que recibió 58 cadáveres, contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “La primera víctima mortal por heridas de bala llegó al poco tiempo de concluir la oración; a partir de ahí recibíamos cadáveres cada cinco o siete minutos; después de las tres de la tarde, entraban dos o tres cadáveres y varios manifestantes gravemente heridos a cada minuto.” Otros cadáveres fueron trasladados a las mezquitas cercanas de Tawhid y Fath. 

También estallaron enfrentamientos entre simpatizantes de Morsi y residentes locales en las inmediaciones de la mezquita de Fath, incluidas la calle Kolot Bek y la zona de Fagana. Un testigo contó a Amnistía Internacional que los enfrentamientos habían empezado al poco tiempo de concluir la oración y que había visto cómo seguidores de Morsi arrastraban a un hombre al que habían disparado hacia la mezquita de Fath. Durante horas continuaron los enfrentamientos armados en las calles,  y los simpatizantes de Morsi prendieron fuego a varios comercios de la calle Kolot Bek. 

Hacia las nueve de la noche, con la llegada de refuerzos de seguridad, los seguidores de Morsi se vieron obligados a retroceder hacia la mezquita de Fath. Los propios manifestantes se vieron asediados por airados residentes y efectivos de seguridad. Los combates prosiguieron de manera intermitente; hubo informes de disparos realizados desde el tejado de la mezquita, y las fuerzas de seguridad dispararon botes de gas lacrimógeno al interior.  Según fuentes médicas, Heba Abdelfatah murió por asfixia en el interior de la mezquita.

Índice AI: PRE01/431/2013
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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