Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

5 julio 2013

Egipto: La represión contra los partidarios de Morsi anuncia nuevos abusos

Amnistía Internacional advierte de una campaña de represión contra los partidarios de Mohamed Morsi tras documentar una nueva oleada de detenciones de líderes de la Hermandad Musulmana, asaltos a medios de comunicación y la muerte de un manifestante por disparos del ejército. 

Desde que el presidente Mohamed Morsi fue derrocado el 3 de julio, Amnistía Internacional ha hablado con testigos presenciales contra los que esa noche disparó el ejército en una calle próxima a la plaza de Rabaa Aladeweya de Ciudad Nasr, en El Cairo. Se utilizó munición real contra la manifestación en favor de Morsi, y al menos una persona participante en ella resultó muerta. 

“Tememos que la violencia de los últimos días se intensifique hasta convertirse en una nueva oleada de abusos contra los derechos humanos –ha señalado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional, en medio de informes según los cuales hoy se ha disparado contra más manifestantes partidarios de Morsi cuando se dirigían al cuartel general de la Guardia Republicana en El Cairo–. Lo ocurrido revive además el temor que suscitaba el atroz historial del ejército en materia de derechos humanos.”

En una declaración publicada en Facebook, el ejército egipcio ha manifestado hoy que no suprimirá los grupos políticos y respetará el derecho de manifestación y la libertad de expresión de todos los egipcios.

“Cuesta encontrar pruebas del respeto de las autoridades egipcias por la libertad de reunión y expresión cuando los soldados han disparado en la cabeza a un manifestante que no parecía representar ninguna amenaza”, ha añadido Hassiba Hadj Sahraoui. 

Minutos después de anunciar el ejercito que había depuesto al presidente, airados manifestantes partidarios de Morsi congregados en la plaza de Rabaa Aladaweya se vieron envueltos en un altercado con los soldados que protegían la entrada a la plaza y la puerta de un recinto militar cercano. 

En la violencia consiguiente, el ejército disparó con munición real al aire y contra los manifestantes. 

Amnistía Internacional ha verificado la muerte de al menos un manifestante de 20 años, a quien dispararon en la cabeza, y ha comprobado que por lo menos otros tres resultaron heridos. Había sangre en la calle el 4 de julio por la mañana, delante de la puerta del recinto militar. 

Amnistía Internacional ha hablado en el hospital con testigos presenciales, contra quienes también dispararon. 

Han dicho que el ejército disparó al azar desde dentro del recinto militar próximo a la plaza. Uno ellos, a quien dispararon cuando se encontraba en mitad de la calle, lejos de la puerta del recinto, ha contado a Amnistía Internacional: “Vi soldados detrás de la puerta del recinto, que disparaban en mi dirección”. También vio disparar en la cabeza a una persona que se hallaba al otro lado de la calle.

Otro testigo presencial ha explicado: “Vi francotiradores en el tejado de uno de los edificios del recinto militar”.

“El ejército y las fuerzas de seguridad deben dejar de inmediato de utilizar munición real contra personas que no representan ninguna amenaza para la vida –ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui–. Tienen que ser imparciales, hacer todo cuanto puedan para impedir, no causar, el derramamiento de sangre, y hacer valer el derecho de manifestación pacífica sin discriminación.”

Según las normas internacionales de derechos humanos, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no deben utilizar armas de fuego mientras no haya peligro inminente de muerte o de lesión grave, y en tal caso han de hacerlo sólo como último recurso. Sólo puede hacerse uso intencional de medios letales si es absolutamente inevitable por ser necesario para proteger la vida. 

Los testigos presenciales han dicho a Amnistía Internacional que, el 3 de julio por la tarde, el ejército intentó disolver la manifestación disparando al aire y enviando en dirección a ella vehículos blindados para transporte de personal, que los manifestantes detuvieron. 

Cuentan también que por la tarde el ejército bloqueó los puntos de entrada y salida de la plaza durante tres horas. Un hombre entrevistado por Amnistía Internacional en el hospital ha dicho que se rompió las piernas tras un altercado con un militar: se cayó de un vehículo militar y estuvo dos horas sin poder ir al hospital porque el ejército tenía cerrada la plaza. 

Amnistía Internacional pide que se abra una investigación independiente e imparcial. Anteriores investigaciones del ejército o de la fiscalía sobre abusos contra los derechos humanos cometidos por el ejército o las fuerzas de seguridad no han servido para hacer justicia. 

Al menos dos dirigentes de la Hermandad Musulmana han sido encarcelados, en medio de informes sobre nuevas detenciones: Rashad Bayoumi, adjunto del líder supremo, y Saad El-Katatni, presidente del Partido Libertad y Justicia de la organización. Amnistía Internacional insta a las autoridades a que los dejen en libertad si no van a ser acusados de ningún delito común reconocible 

El 3 de julio, la policía irrumpió en unos estudios de televisión afines a la Hermandad Musulmana y cerró las emisiones y detuvo al personal. Hay al menos dos personas detenidas aún. 

El Ministerio de Salud ha anunciado hoy que, como consecuencia de la violencia política, desde el 28 de junio han muerto 52 personas y han resultado heridas más de 2.619.

Durante el gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que siguió a la “Revolución del 25 de enero” las fuerzas de seguridad, incluido el ejército, mataron a más de 120 manifestantes, los tribunales militares juzgaron sin garantías a más de 12.000 civiles y el ejército detuvo a mujeres que participaban en manifestaciones y las sometió a “pruebas de virginidad” forzadas. 

“Para que prevalezcan en Egipto los derechos humanos y el Estado de derechos, el ejército debe garantizar ahora que estos abusos no van a repetirse”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui. 

“Emprender una campaña de represión contra los partidarios de Morsi es sencillamente enviar la señal equivocada”. 

Información complementaria:

AGRESIONES A MANIFESTANTES

El 3 de julio, alrededor de las tres de la tarde, el ejército y la policía antidisturbios (las Fuerzas de Seguridad Central) se desplegaron en la plaza de Rabaa Aladaweya, donde se celebraba una manifestación de partidarios del presidente depuesto. Estaban protegiendo los principales puntos de entrada a la plaza.

Testigos presenciales han contado a Amnistía Internacional que el ejército no dejaba a nadie entrar en la plaza y que los soldados hicieron disparos de advertencia.

Alrededor de las cinco de la tarde intentaron entrar en la plaza vehículos blindados de transporte de personal para dispersar a los manifestantes, pero éstos se tumbaron o se quedaron inmóviles delante de ellos y los obligaron a detenerse. 

Un manifestante a quien Amnistía Internacional ha entrevistado en el hospital cuenta que se subió a uno de los vehículos y dijo a los soldados que el ejército era de todos los egipcios. Entonces comenzó a discutir con uno de ellos, que lo echó del vehículo de un empujón, haciendo que se cayera y se rompiera las piernas. No llegó una ambulancia hasta dos horas después, y el ejército la impidió llevarlo al hospital durante dos horas más. 

Minutos después de anunciar el ejercito que había depuesto al presidente Morsi, los airados manifestantes se vieron envueltos en un enfrentamiento con los soldados que protegían la entrada a la plaza y la puerta de un recinto militar cercano. 

Aunque no se sabe bien cómo estalló la violencia, el ejército disparó con munición real al aire y contra los manifestantes. Un manifestante de 20 años murió a causa de un disparo en la cabeza, y al menos tres más resultaron heridos. Un testigo presencial ha dicho a Amnistía Internacional que en el momento de los disparos vio que había francotiradores en el tejado de un edificio del recinto militar. 

Uno de los heridos, a quien dispararon en el brazo, ha contado a Amnistía Internacional que dispararon contra él cuando se encontraba en medio de la carretera, lejos de la entrada del recinto militar. Ha explicado a la organización que el ejército disparaba al azar y que le vio disparar en la cabeza a una persona que estaba al otro lado de la calle.

Otro testigo presencial, que recibió un tiro en la pierna, ha dicho a Amnistía Internacional que dispararon contra él cuando se encontraba a la entrada del recinto militar. Cuenta que el ejército comenzó a disparar al azar desde dentro del recinto, y que los soldados situados al otro lado de la entrada dispararon en su dirección.

Cuando Amnistía Internacional visitó la zona a la mañana siguiente había sangre en la calle, gran parte de ella delante de la entrada del recinto militar. La persona enviada por la organización vio también agujeros de perdigones en las farolas de la calle donde habían disparado contra la gente. 

ASALTOS A MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Segundos después de anunciar el ejército que había depuesto al presidente Mohamed Morsi, se cerró la emisión de al menos seis cadenas: Hafez, Al Jazeera Mubasher, Al Khalijia, Misr 25, Al Nas y Al Rahma. Todas son conocidas por su apoyo a Mohamed Morsi.

Unos minutos más tarde, las fuerzas de seguridad irrumpieron en las cadenas. Testigos presenciales han contado a Amnistía Internacional que la policía, las fuerzas especiales y agentes de los servicios de inteligencia vestidos de civil rodearon al personal y lo llevaron a vehículos policiales.

Aunque las fuerzas de seguridad dejaron marchar a la mayoría de los trabajadores, se llevaron al menos a 14 hombres y los recluyeron en la Dirección de Seguridad de Ciudad 6 de Octubre, donde posteriormente dijeron a los familiares de los detenidos y a otras personas que fueron a verlos que no estaban recluidos allí. 

Según la información recibida, se ha sometido a malos tratos bajo custodia a miembros del personal de Al Nas.

En el momento de redactar el presente comunicado, todos los miembros del personal de las cadenas, salvo dos, han sido puestos ya en libertad. El director de la cadena Hafez, Atef Abdelrashid, y el director administrativo de Al Fath, Abdallah Abdallah, continúan detenidos. No se conocen los cargos exactos contra ellos.

La prensa nacional no imprime el periódico del Partido Libertad y Justicia desde el 4 de julio. 

DETENCIONES DE MIEMBROS DE LA HERMANDAD MUSULMANA 

Se ha detenido a dos destacadas figuras de la Hermandad Musulmana: Rashad Bayoumi, adjunto del líder supremo, y Saad El-Katatni, presidente del Partido Libertad y Justicia.

Ambos se encuentran recluidos en la prisión de Tora de El Cairo.

Se cree que ha sido detenido también el abogado de la organización, Abdelminin Abdelmaqsoud, cuando ha ido a la prisión de Tora para asistir a los interrogatorios. 

No se conocen aún los cargos exactos contra ellos. Amnistía Internacional ha instado a las autoridades a que los dejen en libertad sin no van a ser acusados con prontitud de ningún delito común reconocible internacionalmente. Todos los detenidos han de tener sin demora acceso a sus abogados, a sus familias y a los servicios médicos que puedan necesitar.

El periódico estatal Al Ahram ha informado de que las autoridades han dictado órdenes de detención contra 300 miembros de la Hermandad Musulmana, pero no se puede verificar esta información. Se cree que el propio ex presidente Morsi se encuentra bajo custodia del ejército.

Amnistía Internacional ha expresado honda preocupación por el historial del ejército en materia de derechos humanos durante los 17 meses de gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que siguieron al derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero de 2011.

El jefe del ejército, Abdel Fattah al-Sisi, había dicho a Amnistía Internacional que era necesario cambiar la cultura de las fuerzas de seguridad para detener la violencia contra los manifestantes y proteger a los detenidos contra los malos tratos durante una reunión que mantuvo con el secretario general de la organización en junio de 2011.

Sin embargo, durante el gobierno del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad, incluido el ejército, mataron a más de 120 manifestantes, los tribunales militares juzgaron sin garantías a más de 12.000 civiles y el ejército detuvo a mujeres que participaban en manifestaciones y las sometió a “pruebas de virginidad” forzadas.

El ejército prometió investigaciones efectivas, pero en la práctica optó por ser él mismo el que abriera las investigaciones, en absoluto imparciales ni independientes, sobres los abusos cometidos por sus fuerzas. 

Los tribunales militares sólo han dictado sentencias condenatorias contra tres soldados de bajo rango por los homicidios de manifestantes cometidos durante los 17 meses de gobierno militar, cuando el ejército y las fuerzas de seguridad mataron a más de 120 personas.

 

Índice AI: PRE01/337/2013
Región Oriente Medio y Norte de África
País Egipto
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