Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

12 junio 2013

Bangladesh: Indígenas inmersos en el conflicto de tierras de Chittagong Hill Tracts

La inacción del gobierno de Bangladesh respecto a abordar los derechos a las tierras tradicionales en la región oriental de Chittagong Hill Tracts ha dejado a decenas de miles de indígenas paharis sin tierras y atrapados en un círculo de enfrentamientos violentos con los colonos bengalíes. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe hecho público hoy.

El informe, titulado Pushed to the Edge, documenta cómo los paharis siguen esperando que el gobierno cumpla los términos de un acuerdo firmado hace más de 15 años y les restituya sus tierras tradicionales.

Los enfrentamientos entre los paharis y los colonos bengalíes en la región por el uso de la tierra son constantes.

“La situación actual, en la que los enfrentamientos violentos se ven alimentados por las disputas de tierras, sigue provocado una enorme inseguridad y un gran sufrimiento a los indígenas paharis, y las autoridades bangladeshíes deben abordarla de inmediato”, ha manifestado Andrew Erueti, investigador de Amnistía Internacional sobre derechos de los pueblos indígenas.

“El hecho de que a los indígenas paharis se les nieguen sus tierras tradicionales, o una indemnización adecuada por las tierras que les han sido arrebatadas, constituye una clara violación del derecho internacional de los derechos humanos.”

La región de Chittagong Hill Tracts, en el sureste de Bangladesh, lleva mucho tiempo siendo escenario de un conflicto armado interno, desde que los paharis pidieron una mayor autonomía y la protección de sus tierras tradicionales.

En 1997 se firmó un acuerdo de paz que incluía una serie de reformas para restituir a los paharis sus tierras tradicionales, pero estas reformas, en el mejor de los casos, sólo se han aplicado parcialmente, pese a las repetidas promesas del actual gobierno de Bangladesh.

“El gobierno aún tiene tiempo de cumplir sus promesas antes de las elecciones generales de 2014”, ha manifestado Andrew Erueti.

El conflicto tuvo un efecto devastador sobre los paharis, y aun hoy se calcula que más de 90.000 familias paharis siguen desplazadas internamente.

La Comisión de la Tierra, establecida en virtud del Acuerdo de Paz para resolver las reclamaciones sobre la propiedad de la tierra después del conflicto, aún no ha emitido ni una sola resolución sobre disputas de tierras.

Miles de colonos bengalíes que, durante el conflicto y después de él, se han trasladado a Chittagong Hill Tracts han ido ocupando e invadiendo gradualmente las tierras tradicionales de los paharis, provocando nuevos enfrentamientos violentos. Durante el conflicto, los colonos –en su mayoría familias sin tierras de los distritos de las llanuras– fueron animados, mediante ofertas de tierras, a trasladarse a Chittagong Hill Tracts, como parte de una estrategia de contrainsurgencia. 

Los paharis tienden a ser víctimas, de una manera desproporcionada, en los enfrentamientos, que a lo largo de los últimos años han dejado sin hogar a cientos de familias paharis, ya que sus casas han sido incendiadas durante la violencia multitudinaria provocada por las disputas de tierras.

En febrero de 2011, por ejemplo, una muchedumbre de unos 200 colonos bengalíes quemó al menos 23 casas de paharis en Longadu después de que un colono bengalí acusara a la comunidad pahari de asesinar a su hermano. Nadie ha rendido cuentas de esos ataques al poblado pahari.

Las autoridades se han mantenido inactivas durante todo este tiempo, sin proteger el derecho de los paharis a la seguridad y a sus tierras tradicionales, así como a sus medios y formas de vida, indisolublemente ligados a esas tierras. 

Las mujeres paharis se ven especialmente afectadas, como dijo una de ellas a Amnistía Internacional:

“Ya no tenemos tierra para cosechar y cultivar, ni bosques en los que recoger leña o fruta. La vida se ha vuelto muy difícil, ya que tenemos al ejército muy cerca y me siento muy poco segura incluso cuando recorro distancias cortas. Nuestra casa ya no es un lugar seguro donde vivir. Estoy siempre preocupada por conseguir comida para mi familia y seguridad para mis hijos.”

“Para muchos paharis, en especial los de zonas rurales, sus tierras tradicionales están vinculadas no sólo a sus medios de sustento, sino a su forma misma de vida. Es inconcebible que, después de 15 años, la Comisión de la Tierra establecida para restituir sus tierras a los paharis no esté operativa”, ha manifestado Andrew Erueti.

Pese al acuerdo de paz de 1997 que prometía eliminar todos los campamentos militares temporales de Chittagong Hill Tracts, la región sigue siendo la más militarizada de Bangladesh, con una considerable presencia militar. Muchos paharis consideran que el ejército apoya la ocupación constante de tierras paharis por parte de colonos bangladeshíes. 

“Esta violencia probablemente continuará mientras sigan sin resolverse estas graves disputas de tierras. También sirve para ilustrar la inacción de las autoridades de Bangladesh respecto a proteger adecuadamente a los paharis en peligro, pese a la enorme presencia de las fuerzas de seguridad en la región”, ha manifestado Andrew Erueti.

Amnistía Internacional pide al gobierno de Bangladesh que respete las obligaciones que ha contraído en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, incluidos la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales (núm. 107), y que tome medidas concretas para devolver a los paharis sus tierras tradicionales, en un proceso en el que participen de forma efectiva los hombres y mujeres paharis.

Amnistía Internacional pide asimismo a los partidos políticos, en el periodo previo a las elecciones generales que se celebrarán el año que viene, que incluyan en sus programas electorales la restitución del derecho de los paharis a sus tierras tradicionales.

Índice AI: PRE01/269/2013
Región Asia y Oceanía
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