Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

12 junio 2013

Polonia debe revelar la verdad sobre el centro secreto de detención de la CIA

La investigación iniciada hace cinco años sobre la participación de Polonia en los programas de entregas y detención secreta dirigidos por Estados Unidos debe completarse de inmediato, y los responsables de violaciones de derechos humanos deben comparecer ante la justicia en juicios con garantías, afirma Amnistía Internacional en un informe publicado hoy.

Se acusa al gobierno de Polonia de actuar en connivencia con la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) para establecer una prisión secreta en Stare Kiejkuty, a 180 km al norte de Varsovia, donde los sospechosos fueron sometidos a desaparición forzada y torturados entre 2002 y 2005.

La investigación sobre el “lugar negro” de la CIA se prolonga desde 2008 y se ha llevado a cabo en gran medida al amparo del secreto. Los fiscales polacos se han negado hasta ahora a revelar prácticamente cualquier información relacionada con la investigación y a hacer públicas sus conclusiones.

“El hermetismo y las demoras no pueden utilizarse como táctica para eludir la rendición de cuentas. El gobierno de Polonia debe depurar responsabilidades sobre un periodo de la historia del país en el que quienes tenían autoridad parecen haber actuado en connivencia con Estados Unidos y otros Estados en la detención ilícita de personas y su traslado a lugares donde fueron torturadas y sometidas a desaparición forzada”, ha afirmado Julia Hall, experta en lucha contra el terrorismo y derechos humanos de Amnistía Internacional.

“El genio está fuera de la botella: hay un torrente de informes públicos creíbles de medios comunicación, organizaciones intergubernamentales y organizaciones no gubernamentales –por no hablar de datos oficiales de organismos oficiales polacos– que deja pocas dudas de que Polonia albergó un centro secreto de detención gestionado por la CIA. Si existen indicios suficientes para presentar cargos contra ex funcionarios y agentes de inteligencia por sus participación en esas actividades ilegales, esas personas deben ser enjuiciadas ya.”

El informe de Amnistía Internacional, Unlock the truth: Poland’s involvement in CIA secret detention, examina la búsqueda de rendición de cuentas en Polonia. Esto incluye el deber del Estado de investigar y –cuando existan indicios admisibles suficientes – enjuiciar y poner a disposición de la justicia a los presuntos autores de delitos de derecho internacional como la tortura y la desaparición forzada, incluso por complicidad en esos delitos.

Después del 11 de septiembre de 2001, personas sospechosas de actos relacionados con el terrorismo fueron detenidas de manera ilícita o secuestradas y trasladadas a países donde corrían el riesgo de sufrir tortura u otras formas de malos tratos y juicios sin garantías, o fueron enviadas a prisiones secretas de la CIA donde fueron interrogadas mediante técnicas constitutivas de tortura u otros malos tratos.

En un importante discurso sobre la política antiterrorista de Estados Unidos, pronunciado el 23 de mayo de 2013, el presidente Barack Obama reconoció estas prácticas, y admitió que “en algunos casos, creo que pusimos en peligro nuestros valores básicos, usando la tortura para interrogar a nuestros enemigos y recluyendo a personas de una manera que es contraria al Estado de derecho”. Aunque este reconocimiento es bien recibido, el gobierno de Obama ha obstaculizado todas las iniciativas ante tribunales estadounidenses para exigir que los responsables de tales violaciones de derechos humanos rindan cuentas.

“Estados Unidos ha confesado que sus agentes torturaron y recluyeron ilegalmente a personas”, ha afirmado Julia Hall.

“Si Polonia fue cómplice en estas violaciones, debe reconocer también su propio papel y hacer rendir cuentas a los autores de tales actos. Es lo mínimo que exigen la gravedad y el carácter sistemático de estos delitos.”

Polonia es centro de atención desde 2005, cuando se determinó por primera vez que había albergado una instalación secreta de detención de la CIA.

En marzo de 2008, las autoridades polacas abrieron una investigación criminal que ha sufrido reiteradas demoras debido a cambios de personal en la fiscalía, al traslado de la investigación de Varsovia a Cracovia y a afirmaciones de que no ha existido la cooperación del gobierno de Estados Unidos. La “seguridad nacional” se invoca una y otra vez para justificar el secreto que rodea la investigación.

Se ha concedido la condición de “persona agraviada” a dos hombres en la investigación.

El primero es Abd al Rahim al Nashiri, ciudadano de Arabia Saudí que fue presuntamente el cerebro del atentado con bomba contra el buque de guerra estadounidense USS Cole frente a la costa de Yemen en 2000. Ha afirmado que fue interrogado en una instalación secreta en Polonia y sometido a “técnicas de interrogatorio mejoradas” y otras violaciones de derechos humanos, como “simulacro de ejecución” con un arma y amenazas de agresión sexual contra miembros de su familia.

El segundo, Zayn al-Abidin Muhammad Husayn, también conocido como Abu Zubaydah, palestino apátrida nacido en Arabia Saudí, de quien se cree que también estuvo recluido en Polonia, donde afirma que fue sometido a dolor físico extremo y presión psicológica. El ex presidente estadounidense George W. Bush admitió en sus memorias en 2010 que Abu Zubaydah fue sometido a “waterboarding” (simulacro de ahogamiento) mientras estaba en detención secreta a disposición de la CIA.  

Abu Zubaydah y Al Nashiri están recluidos actualmente en el centro de detención de la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, en Cuba, donde Al Nashiri está sometido a juicio por una comisión militar.

Abu Zubaydah y Al Nashiri han planteado también sus casos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2011 y 2013. En el caso de Al Nashiri, el gobierno de Polonia se ha negado a revelar información solicitada por el Tribunal.

El informe de Amnistía Internacional incluye un perfil de un tercer hombre que afirma que estuvo recluido en un centro secreto de detención en Polonia en 2003. Walid bin Attash, ciudadano yemení, está detenido actualmente en Guantánamo y en espera de juicio ante una comisión militar.

“Las víctimas de violaciones de derechos humanos tienen derecho a un recurso efectivo, que incluye el derecho a que se revele la verdad sobre lo que les sucedió”, ha afirmado Julia Hall.

“La opinión pública polaca también tiene derecho a saber qué ha hecho su gobierno en su nombre, incluida toda participación del territorio o las autoridades de Polonia en violaciones de derechos humanos y delitos de derecho internacional como la tortura y la desaparición forzada.

“Si Polonia está comprometida con los derechos humanos y el Estado de derecho, sus autoridades deben tener valentía política para decir la verdad sobre el lugar secreto de la CIA y lo que allí sucedió. La investigación criminal debe ser realmente independiente y efectiva, y toda persona responsable de tortura o desaparición forzada debe ser puesta a disposición de la justicia.”

Índice AI: PRE01/251/2013
Región Europa y Asia Central
País Polonia
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