Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

28 marzo 2013

Sudán: Las fuerzas gubernamentales deben dejar de atacar a civiles en Darfur

Algunos elementos de las fuerzas gubernamentales están perpetrando, junto con milicias armadas, múltiples ataques en gran escala contra civiles en Darfur Septentrional en lo que constituye la oleada de violencia más grave de los últimos años. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un informe hecho público hoy. 

Los guardias de fronteras, que están bajo la autoridad de los servicios de inteligencia militar sudaneses, han estado implicados en ataques que, según los informes, han causado la muerte de más 500 personas en lo que va de año. 

Según la ONU, unas 100.000 personas se han visto desplazadas desde que estalló la violencia el 5 de enero, cuando un guardia de fronteras y un líder de la tribu Rizeigat reclamaron la propiedad de unas tierras ricas en oro en Jebel ‘Amer. 

Amnistía Internacional pide al gobierno sudanés que garantice una investigación inmediata, imparcial y efectiva sobre estas denuncias. 

“Todo agente de la Guardia de Fronteras sobre el que existan sospechas razonables de que ha estado implicado en esos ataques debe ser suspendido inmediatamente de su puesto”, ha manifestado Netsanet Belay, director del Programa para África de Amnistía Internacional. 

“Esos agentes deben ser acusados y procesados en procedimientos justos, que cumplan las normas internacionales de justicia procesal y sin recurrir a la pena de muerte.” 

Amnistía Internacional pide también a la ONU que mantenga una vigilancia adecuada y que informe sobre las denuncias de ataques lanzados contra civiles por fuerzas gubernamentales, que hasta ahora se han calificado como “violencia intercomunitaria”.

Las fuerzas gubernamentales y las milicias siguen presentes en la zona y siguen generando inseguridad, pero el último ataque en gran escala tuvo lugar el 23 de febrero, cuando cientos de hombres armados atacaron la localidad de El Siref, donde se habían refugiado 60.000 personas internamente desplazadas. 

Estas personas dijeron a Amnistía Internacional que los hombres armados llegaron en 150 camellos y 200 caballos, y en más de 40 vehículos de  motor de cuatro ruedas, para atacar la localidad. 

En el ataque murieron 53 personas y 66 resultaron heridas, la mayoría civiles, entre ellas mujeres, niños y niñas. Los atacantes quemaron además casas y otros edificios civiles. 

Los residentes contraatacaron con rifles Kalashnikov, y mataron a 17 de los atacantes; la mayoría de los fallecidos llevaban documentos de identidad emitidos por el gobierno que los identificaban como miembros de la Guardia de Fronteras. 

Además de identificar a guardias de fronteras que habían participado en el ataque, los civiles describieron el uso, por parte de los atacantes, de armas pesadas –como ametralladoras tipo Dushka, lanzagranadas y granadas propulsadas por cohetes– del tipo de las utilizadas por las fuerzas gubernamentales en la zona y que normalmente no están al alcance de los civiles. 

El informe de Amnistía Internacional sobre Sudán incluye también información sobre bombardeos aéreos indiscriminados, ataques de motivación étnica, torturas de defensores y defensoras de los derechos humanos, y represión violenta de manifestaciones.

Índice AI: PRE01/157/2013
Región África
País Sudán
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