Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

18 marzo 2013

Tratado sobre el Comercio de Armas: no hay que perder esta oportunidad histórica de salvar vidas

Ha llegado el momento de que los líderes del mundo se ocupen del mal regulado comercio mundial de armas, que contribuye a que millones de personas sufran abusos contra los derechos humanos y se cobra un número incontable de vidas todos los años. Así se ha expresado Amnistía Internacional hoy, cuando ha dado comienzo en Nueva York la Conferencia Final de las Naciones Unidas sobre el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA).

Las negociaciones que van a celebrarse del 18 al 28 de marzo son una oportunidad para que los Estados acuerden unas reglas con que poner fin a las transferencias irresponsables de armas a través de las fronteras, que fomentan la comisión de graves abusos contra los derechos humanos. En ellas se pone a prueba el compromiso de los Estados con los derechos humanos y el derecho humanitario.

“Siria, Malí, la República Democrática del Congo y Sri Lanka son algunos ejemplos recientes que muestran al mundo el terrible coste humano de un comercio mundial de armas imprudente y sumido en el secreto”, ha afirmado el Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional.

“Antes de que mueran millones de personas más y se destruya la vida de muchas otras, los líderes mundiales deben dar muestra de coraje y tomar medidas para que se aprueben una normas mundiales con que controlar de manera efectiva las transferencias internacionales de armas. Se les presenta una oportunidad histórica de salvar vidas; deben aprovecharla e impedir que las armas fomenten la comisión de atrocidades.”

La conferencia sobre el TCA que va a celebrarse durante nueve días en la ONU es continuación de las negociaciones que se entablaron también en la ONU en julio del año pasado, en las que no se llegó a ningún acuerdo debido a las tácticas dilatorias de unos cuantos Estados contrarios a la metas que se pretendían alcanzar en ellas. Estados Unidos, en particular, era reacio a que se buscara una solución antes de las elecciones presidenciales. Sin embargo, el noviembre del año pasado, 157 Estados votaron en favor de volver a la mesa de negociación este mes para finalizar el texto del tratado.

Amnistía Internacional lleva casi 20 años en primera línea de los esfuerzos por conseguir la aprobación de un tratado jurídicamente vinculante, basado en el derecho internacional de los derechos humanos y humanitario. Los intentos realizados anteriormente, antes de la Segunda Guerra Mundial, para elaborar un tratado sobre el comercio de armas se vieron frustrados debido en parte a la ausencia de tales normas internacionales.

Los actuales embargos de armas de la ONU no se imponen hasta que se han documentado las atrocidades. Debido a la falta de sistemas acordados de regulación de las transferencias de armas, la mayoría no impiden el suministro de armas y municiones, que continúa fomentando la comisión de atrocidades y violaciones graves de derechos humanos a escala masiva.

De ahí que sea tan importante que los Estados asuman la responsabilidad de las armas que suministran e incluyan en el tratado una Regla de Oro. Los Estados deben evaluar toda propuesta de transferencia de armas para ver si existe un riesgo sustancial de que las armas se utilicen para cometer o facilitar graves violaciones de derechos humanos. Si se corre tal riesgo, no debe realizarse la transferencia.

“Ningún gobierno ni líder político admite públicamente que sea aceptable ayudar a quienes cometen delitos y abusos contra los derechos humanos, lo hagan en el marco de un conflicto o en tiempo de paz, pero desde que comenzaron las conversaciones sobre el tratado no ha aparecido nunca en el texto ninguna regla que prohíba poner armas en sus manos", ha explicado Brian Wood, jefe del proyecto Armas Bajo Control y Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

“En todo el mundo, la gente tiene la vista puesta en este proceso con la esperanza de que los líderes políticos no le fallen: los sobrevivientes de la violencia armada y sus comunidades claman por un TCA firme, fundamentado en reglas claras y universales para la protección de los derechos humanos.”

En  un documento publicado la semana pasada, Amnistía Internacional señaló a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia– como principales encargados de hacer realidad un tratado firme. Deben ocuparse de mantener la paz y la seguridad internacionales, pero en 2010 fueron responsables de alrededor del 60 por ciento del comercio de armas convencionales, que alcanza un valor de más de 70.000 millones de dólares estadounidenses anualmente. Sus intereses económicos van en aumento pues se espera que el comercio alcance un valor de 100.000 millones de dólares anuales en los próximos años.

Las duraderas consecuencias de esta codicia pueden ser devastadoras para las mujeres. Un TCA que prohíba claramente las transferencias de armas si es probable que éstas se utilicen para cometer graves violaciones de derechos humanos, como violencia de género –incluida violencia sexual–, ayudará a poner fin a la violencia generalizada que sufren a diario las mujeres en países como la República Democrática del Congo.

Una delegación de Amnistía Internacional con representantes de todas las regiones del mundo asiste a las conversaciones de la ONU y presionará a los líderes mundiales para que acuerden un tratado con criterios sobre las transferencias de armas que garanticen el respeto del derecho internacional de los derechos humanos y con reglas sólidas que permitan:

  • Regular estrictamente todos los tipos de armas convencionales, incluidas las municiones y demás equipo, utilizadas en operaciones militares y destinadas a hacer cumplir la ley.
  • Controlar todos los aspectos del comercio internacional de armas, incluidos los regalos, la intermediación, el transporte y la financiación.
  • Establecer mecanismos para impedir el desvío de las transferencias de armas a usuarios finales no autorizados, permitir la presentación anual de informes públicos y penalizar el tráfico ilícito de armas.
Índice AI: PRE01/133/2013
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