Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

Comunicados de prensa

8 octubre 2013

Túnez debe garantizar justicia a víctima de tortura exhumada tras 22 años

Después de años de incertidumbre, están saliendo a la luz todos los hechos del caso emblemático de Faysal Baraket, estudiante tunecino que murió bajo custodia policial en 1991, poniendo fin de ese modo a años de negación y engaño por parte de las autoridades tunecinas, ha afirmado Amnistía Internacional. 

En un informe publicado coincidiendo con el 22 aniversario de su muerte, Amnistía Internacional expone en detalle la terrible experiencia por la que ha pasado su familia en la búsqueda de la verdad y la justicia, así como la prolongada campaña de la organización para cuestionar la versión de las autoridades, según la cual Faysal, que entonces tenía 25 años, murió en un accidente de automóvil y no como consecuencia de tortura. 

“El caso de Faysal Baraket pone de relieve cómo durante años las fuerzas de seguridad han torturado a las voces disidentes y después lo han negado y encubierto, así como la urgente necesidad de reformar el aparato de seguridad y el poder judicial, que desempeñaron un papel fundamental en el tratamiento que se dio al caso”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional. 

La exhumación del cuerpo de Faysal Baraket tuvo lugar finalmente en marzo de 2013, dos años después de la caída de Ben Alí, y ha aportado nuevos datos forenses que indican que fue torturado. Ahora, Amnistía Internacional pide que los responsables de su muerte comparezcan ante la justicia. 

“La exhumación de Faysal Baraket representa un importante paso adelante para obtener justicia por su muerte. Debe impartirse justicia ahora para poner fin a la terrible experiencia de su familia”, ha afirmado Hassiba Hadja Sahraoui. “Su caso señala también un momento simbólico para cientos de víctimas de tortura del régimen de Ben Alí. Los responsables de actos de tortura, incluidos los implicados en la muerte de Faysal Baraket, deben comparecer ante la justicia sin más demora.” 

Faysal Baraket, miembro del partido opositor islamista Ennahda, entonces prohibido, fue detenido el 8 de octubre de 1991 tras haber criticado a las autoridades tunecinas en una entrevista emitida por televisión. Su hermano Jamal había sido detenido unos días antes y fue torturado en repetidas ocasiones mientras estuvo privado de libertad. 

Tras la muerte de Faysal Baraket, las autoridades tunecinas organizaron su encubrimiento para ocultar la verdadera causa del fallecimiento, y dijeron a su familia y a Amnistía Internacional que había muerto en un accidente de automóvil. Sin embargo, en enero de 1992 la organización reunió declaraciones de testigos que afirmaron que habían oído gritar a Faysal mientras lo torturaban y golpeaban durante horas en la comisaría de policía de Nabeul. Más tarde lo vieron desplomado en un pasillo, inconsciente. Su cuerpo estaba contorsionado en la posición que se utiliza en el método de tortura llamado “pollo asado”, en el que se ata a la víctima a una barra horizontal con las manos y los pies cruzados y atados juntos. Tenía hematomas en la cara y cortes alrededor de los ojos. 

Amnistía Internacional pidió al doctor Derrick Pounder, patólogo forense británico, que examinara el informe de la autopsia de Faysal Baraket en febrero de 1992. El doctor Pounder llegó a la conclusión de que la causa de la muerte de Faysal Baraket no pudo ser un accidente de tráfico. En cambio, encontró indicios de que lo habían sodomizado e identificó un patrón de lesiones que podían haber producidas por una agresión física sistemática. El informe señalaba también que había sufrido severos golpes en los pies y en las nalgas. 

El caso se presentó al Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, que en 1999 concluyó que Túnez había incumplido su obligación de llevar a cabo una investigación inmediata e imparcial sobre la muerte, y recomendó la exhumación del cuerpo en presencia de expertos forenses internacionales. 

“Las autoridades tunecinas de aquellas fechas malograron reiteradamente las investigaciones sobre la muerte de Faysal Baraket y encubrieron deliberadamente el hecho de que había sido torturado. Tuvieron que transcurrir 14 años para que se cumpliera la recomendación del Comité contra la Tortura de exhumar su cuerpo. Ningún implicado en su muerte ha rendido cuentas de sus actos. Las autoridades tunecinas deben poner fin a esta impunidad”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui. 

Durante el gobierno de Ben Alí, miles de personas críticas con el gobierno, incluidos opositores políticos, periodistas, abogados y activistas de los derechos humanos, fueron detenidos arbitrariamente, recluidos en régimen de incomunicación y encarcelados después de juicios sin garantías. La práctica de la tortura y los malos tratos era generalizada. 

No se ha establecido todavía un marco integral que garantice la justicia para estos delitos. Se han tomado algunas medidas positivas pero los avances en las reformas se han estancado en los últimos meses. Se han debatido leyes para establecer un mecanismo nacional para prevenir la tortura y una comisión para investigar las violaciones de derechos humanos, pero no se han adoptado todavía. Las violaciones de derechos humanos han continuado en menor escala en Túnez desde la caída de Ben Alí. 

“Para que Túnez corte radicalmente con el pasado, la rendición de cuentas debe ser una prioridad. En el periodo inmediatamente posterior al levantamiento se cambió de destino a funcionarios de seguridad y cayeron algunas cabezas, pero el aparato de seguridad con todas sus deficiencias sigue sin rendir cuentas plenamente. En cuando al poder judicial, sigue careciendo intrínsecamente de la independencia del poder ejecutivo necesaria para poner a disposición de la justicia a los implicados en actos de tortura, desde los funcionarios de bajo rango hasta las más altas instancias del Estado”, ha afirmado Hassiba Hadj Sahraoui. 

“El caso de Faysal Baraket pone de relieve el decisivo papel que pueden desempeñar las competencias forenses independientes en la investigación de la tortura. El fortalecimiento de la capacidad forense de Túnez debe formar parte de una estrategia integral de transición para llevar verdad, justicia y reparación a todas las personas que han sufrido tortura.” 

Índice AI: PRE01/523/2013
Región Oriente Medio y Norte de África
País Túnez
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