Documento - No to discrimination, harassment and violence : Safe schools every girl's right
Estrictamente embargado hasta el 24 de noviembre de 2007
Índice AI: ACT 77/012/2007
ESCUELAS SEGURAS
El derecho de toda niña
No más violencia contra las mujeres
Amnistía Internacional
Niñas romaníes en una escuela de Braila, Rumania. Muchos niños y niñas romaníes deben recorrer largas distancias para ir a la escuela, y tienen dificultades para estudiar o hacer los deberes en casas frías y llenas de gente. Cuando consiguen ir a la escuela, sus pobres ropas los señalan como romaníes y como blanco de intimidación y acoso.
© AP Photo/Bogdan Maran
No a la discriminación, el acoso y la violencia
Las escuelas son lugares donde niños y niñas deben aprender y crecer. Sin embargo, muchas niñas de todo el mundo van a la escuela temiendo por su seguridad, aterradas por sufrir un trato humillante y violento, esperando simplemente superar un día más.
Las escuelas son un reflejo de la sociedad. Las mismas formas de violencia –física, sexual y psicológica– que las mujeres sufren a lo largo de su vida, están ya presentes en el día a día de muchas niñas, tanto en sus escuelas como en torno a ellas. El resultado es que innumerables niñas no llegan a ir a la escuela, abandonan sus estudios o no participan plenamente en las actividades escolares.
Todas las niñas tienen derecho a recibir educación en un entorno seguro
Discriminación
Si la violencia contra las niñas en la escuela queda impune, los estudiantes aprenden que la violencia contra niñas y mujeres es aceptable, y que la agresión por parte de los varones es la norma. La discriminación contra mujeres y niñas se ve reforzada.
Algunas niñas se enfrentan a un mayor riesgo de violencia en la escuela a causa de su identidad. Las niñas lesbianas, por ejemplo, sufren tanto sexismo como homofobia, y se ven sometidas con más frecuencia a acoso sexual y a amenazas de violencia sexual que sus compañeras heterosexuales.
Las niñas con discapacidad sufren tanto sexismo como discriminación a causa de su estado físico, que las hace objeto de burlas, abusos físicos y violencia sexual. Sufren un mayor índice de violencia que las niñas sin discapacidad, y las formas de violencia a las que se enfrentan pueden ser más crónicas y graves.
Otros aspectos de la identidad de las niñas, como su condición de migrantes, huérfanas o refugiadas, su situación como afectadas por el VIH, su casta, su origen étnico o su raza, aumentan también el peligro de que sufran abusos y conforman el tipo de violencia a que son sometidas.
Las víctimas y sobrevivientes de violencia, especialmente violencia sexual, pueden sufrir ostracismo y exclusión en sus familias, amistades y comunidades. Las que pertenecen a grupos marginados pueden encontrar aún más dificultades que el resto de las niñas a la hora de presentar una denuncia o acceder a servicios de apoyo.
Burlas, acoso e intimidación
Las burlas y el acoso verbal son habituales en las escuelas. Las niñas que son más grandes o más pequeñas que las demás, o que pertenecen a una etnia diferente, carecen de recursos económicos, sufren alguna discapacidad, son menos "femeninas" o se apartan de la norma de alguna otra manera pueden convertirse en blanco específico de insultos, golpes, bromas y acoso.
Las burlas pueden ser en sí mismas una violación del derecho de las niñas a la dignidad y la seguridad y, si no se frenan, pueden aumentar hasta convertirse en violencia física, sexual o emocional. Muchos muchachos y hombres pueden considerar que las burlas sexuales son inocuas, pero para las niñas que las sufren son intimidatorias y degradantes.
A las formas habituales de acoso, como las campañas de rumores y la exclusión social, se les ha unido el acoso cibernético. Hay acosadores con teléfono móvil e Internet que se hacen pasar por otras personas en la web, publican información personal difamatoria o difunden rumores falsos. En el ciberespacio, los acosadores actúan en el anonimato, sin apenas temor a ser castigados y con un público inmenso, y no sólo en los días lectivos, sino los siete días de la semana.
Comportamiento en aumento
Tanto docentes como personal escolar restan importancia al acoso en las escuelas y en su entorno, calificándolo de inofensivo. Sin embargo, llega un momento en que deja de ser un juego y se convierte en algo dañino. Es preciso intervenir antes de que cause daños físicos o psicológicos. Hay que detener ese comportamiento, y debe enseñarse una alternativa.
Cuando en la escuela se produce acoso sexual y no se condena, con el tiempo éste se convierte en parte de las normas sociales, y las generaciones siguientes terminan por creer que la violencia contra las mujeres es aceptable. Es comprensible que las niñas no denuncien los incidentes de violencia si temen recibir un trato injusto, verse ridiculizadas y darse cuenta de que nadie va a actuar al respecto. Mientras los perpetradores consideren que pueden cometer sus delitos sin temor al castigo, la práctica de la violencia no se detendrá.
Desde las burlas hasta los golpes, desde los manoseos hasta las agresiones, todas las formas de violencia contra las niñas en la escuela son dañinas y pueden interrumpir su escolarización, privándolas tanto de su derecho a la educación como de su derecho a no sufrir violencia.
Actúa
Amnistía Internacional reconoce la determinación de niñas de todo el mundo a recibir educación. La organización pide que los Estados actúen de inmediato para cumplir con su obligación internacional de hacer de las escuelas un lugar accesible y seguro para ellas. También pide a los gobiernos y las escuelas que:
· impartan al personal escolar formación sobre estrategias de intervención temprana para abordar el acoso y la violencia contra todas las niñas en la escuela;
· elaboren y apliquen plenamente un código de conducta para todoel alumnado, que prohíba explícitamente la violencia y el acoso sexuales en el contexto educativo.
Amnistía Internacional es un movimiento integrado por 2,2 millones de miembros y simpatizantes de más de 150 países y territorios de todo el mundo que trabajan en favor de los derechos humanos. La visión de Amnistía Internacional es la de un mundo en el que todas las personas disfrutan de todos los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en otras normas internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional es independiente de todo gobierno, ideología política, interés económico y credo religioso. La financiación del movimiento se sustenta, en gran medida, en la generosidad de aquellas personas que contribuyen en todo el mundo con sus cuotas de afiliación o sus donaciones.
Índice AI: ACT 77/012/2007
Noviembre de 2007
Amnistía Internacional, Secretariado Internacional, Peter Benenson House, 1 Easton Street, London WC1X 0DW, Reino Unido
www.amnesty.org********
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