Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Angola: Amnistía Internacional apoya el llamamiento de las Naciones Unidas para que se mantenga un contingente de derechos humanos de la ONU en Angola

Servicio de Noticias 015/99

Índice AI: AFR 12/02/99/s

22 de enero de 1999



DECLARACIÓN PÚBLICA


Amnistía Internacional apoya el llamamiento de las Naciones Unidas para que se mantenga un contingente de derechos humanos de la ONU en Angola



Ante el empeoramiento del conflicto en Angola, y los temores de que se desencadene una nueva ola de violaciones de derechos humanos a gran escala, Amnistía Internacional ha acogido hoy con satisfacción una declaración presidencial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que insta a todas las partes involucradas en el conflicto a que cooperen con las actividades humanitarias y de derechos humanos de la ONU, que «ayudan a sentar una base para una paz duradera y para la reconciliación nacional».


La declaración, del 21 de enero de 1999, destaca también la importancia de «mantener una presencia multidisciplinaria de las Naciones Unidas bajo la dirección de un representante del secretario general en Angola».


Amnistía Internacional pide por tanto a todos los miembros del Consejo de Seguridad que aseguren se mantiene un contingente de derechos humanos en Angola, y que garanticen el apoyo político y económico que sea necesario para que éste pueda desempeñar su función con eficacia.


La organización de derechos humanos también está instando a todas las partes del conflicto a que proporcionen acceso a las áreas que controlan, y a que garanticen la seguridad y libertad del personal de la ONU. Hasta la fecha, la ONU ha contribuido considerablemente a la protección y promoción de los derechos humanos en Angola y, consiguientemente, debe permitírsele que continúe esta labor vital, incluso si no le es posible mantener su presencia en áreas afectadas por el conflicto.


Tal como recomendó el secretario general de la ONU el 17 de enero, la tarea de los funcionarios de la ONU encargados de la observación de los derechos humanos debe incluir el proporcionar asistencia para reforzar el sistema de administración de la justicia; recabar información sobre violaciones de derechos humanos; y ayudar a desarrollar la capacidad de las organizaciones no gubernamentales locales en materia de promoción y protección de los derechos humanos.


Renovando el compromiso de mantener la presencia de la ONU en Angola se confirmaría la convicción de la comunidad internacional de que la protección de los derechos humanos es siempre esencial, tanto en tiempos de crisis política como en tiempos de paz.


La Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Angola, MONUA, cuyo mandato expira el 26 de febrero, no puede ya cumplir su función original debido a la desintegración del proceso de paz, particularmente desde que se reanudaron las hostilidades entre el gobierno y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, UNITA, en diciembre de 1998. No obstante, la reciente declaración presidencial reafirma el compromiso de la ONU de mantener su operación en Angola para proporcionar ayuda humanitaria, y de que ésta incluya un componente de derechos humanos.


En su informe del 17 de enero, el secretario general de la ONU observaba que ambos bandos habían cometido abusos contra los derechos humanos, y mencionaba el bombardeo indiscriminado realizado por UNITA y otros abusos perpetrados tanto por ésta como por las fuerzas gubernamentales.


Amnistía Internacional comparte esta preocupación sobre la situación de los derechos humanos en Angola y ha documentado abusos persistentes y desenfrenados a lo largo de todo el proceso de paz, desde su

inicio en 1991. Durante 1998, la organización recibió informes de violaciones de derechos humanos en zonas en disputa, entre ellas el homicidio indiscriminado y arbitrario de civiles a manos tanto de las fuerzas de seguridad del gobierno como de las fuerzas de UNITA.


En las ciudades y otras áreas bajo control gubernamental han aumentado las restricciones del derecho a la libertad de expresión y a la libertad sindical. También han llegado informes de homicidios deliberados y arbitrarios en las zonas que controla UNITA. Estos abusos no hacen sino aumentar la desconfianza entre las dos partes y socavan los esfuerzos por lograr la paz.


Amnistía Internacional está convencida de que la continuada observación y protección de los derechos humanos en Angola es un aspecto de vital importancia para asegurar una paz duradera. No puede haber paz hasta que las partes en conflicto comiencen a mostrar respeto por el derecho a la vida y a la integridad fisica de todas las personas, como establecen el derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos.


Información general


El proceso de paz en Angola se desintegró durante 1998 a medida que cesaba, hasta perderse, el contacto entre el gobierno y UNITA. Los enfrentamientos, al principio aislados, se intensificaron en diciembre cuando la fuerza aérea del gobierno atacó las posiciones de UNITA en la sierra central. UNITA, que había adquirido nuevas armas, puso cerco a las ciudades de Malange y Kuito, y las bombardeó. También hubo combates en otras zonas. El personal de la ONU recibió amenazas y, a finales de diciembre y principios de enero, dos aviones de la ONU fueron derribados cerca de Huambo, matando a 23 personas. Desde noviembre, más de doscientos mil civiles se han visto obligados a huir debido al conflicto.

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