Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

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Web Action WA 08/04 ; AI Index AFR 16/005/2004

For publication 17/02/04

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Action Title
Burundi: Aumenta la violencia sexual contra las mujeres

Action text

Durante los 10 años de guerra civil librada en Burundi se ha utilizado de forma generalizada la violencia sexual para atemorizar y humillar a la población. Aunque no existen estadísticas que permitan cuantificar el número de agresiones cometidas anualmente ―se cree que muchos casos no se denuncian debido en parte al estigma que conlleva la violencia sexual―, las fuentes consultadas coinciden en que el número de violaciones ha aumentado de forma alarmante durante el pasado año.

Muchas mujeres son violadas en el curso de operaciones o de ataques en represalia perpetrados por el ejército, o durante redadas nocturnas efectuadas por soldados de fuerzas estatales, grupos políticos armados y bandas de delincuentes que atacan viviendas de la población civil, saqueándolas y violando a sus moradoras. La omnipresencia de actos violentos de esta índole parece indicar que en ocasiones las fuerzas gubernamentales y de la oposición los emplean estratégicamente como arma de guerra.

Las víctimas de violación no sólo sufren los efectos físicos de este acto brutal, sino que además pueden quedar socialmente excluidas, abandonadas y profundamente traumatizadas. La policía, las autoridades locales e incluso el sistema de justicia han tratado las denuncias de las víctimas de violación con indiferencia e incluso con desprecio, y de esta forma han contribuido a perpetuar la impunidad de que gozan los agresores.

Los servicios médicos del país aparte de ser insuficientes siguen estando lamentablemente infradotados económicamente. Son muchas las ocasiones en que resulta imposible acceder a la atención médica.

El sufrimiento de las mujeres burundesas debe acabar ya.

Link

La violación, abuso oculto contra los derechos humanos: Más información

Quote

Me dirigía con tres niños a buscar agua cuando un soldado nos paró en el camino. Los niños lograron escapar pero yo me caí y el soldado me prendió. Me llevó a una iglesia, que habían convertido en una especie de bar con comida y alcohol por todas partes. El soldado me violó allí mismo y me dijo que para mí sería una bendición [de Dios] porque estábamos en un lugar sagrado [...] Otro soldado se negó a violarme. El primer soldado me introdujo por la fuerza una botella de cerveza. Comencé a sangrar y a gritar. Los soldados me cubrieron con una pelliza militar y me abandonaron fuera de la iglesia a mi suerte.”

Amélie, viuda de 30 años de edad.

Image caption

Durante los 10 años de conflicto en Burundi se ha agredido sistemáticamente a mujeres y niños.

© AI

Take action

Actúen

Escriban al presidente de Burundi instándole a que se aborden con carácter prioritario en todo el país: la prevención de las agresiones sexuales, la prestación de atención y tratamiento a las víctimas y la puesta en manos de la justicia de los agresores.



Letter

Señor Presidente:

Me preocupa sobremanera la violencia sexual de que son objeto de forma generalizada las mujeres en Burundi, violencia que se ha permitido que se convierta en una característica endémica de la crisis de derechos humanos que atraviesa el país, en gran medida debido a la renuencia de las autoridades a llevar ante la justicia a los agresores.

En el contexto del conflicto armado y de la discriminación generalizada contra la mujer en Burundi, miles de mujeres han sufrido abusos graves contra los derechos humanos a manos de todos los bandos enfrentados en la guerra civil que ha durado 10 años, y se cree que las violaciones están en aumento.

Me alarman los informes según los cuales las víctimas que intentan que se haga justicia han de enfrentarse actualmente a un sistema que pasa por alto, niega e incluso aprueba la violencia a que se somete a las mujeres y además protege a los agresores. No cabe duda de que la impunidad con que las fuerzas de seguridad han cometido todo tipo de violaciones de derechos humanos, especialmente las agresiones sexuales, así como la falta de rendición de cuentas por parte de los grupos políticos armados, han contribuido de forma decisiva a que el número de violaciones y de otras formas de violencia sexual alcancen los alarmantes niveles actuales.

Le insto a que adopte una postura pública firme contraria a la violencia de que son objeto las mujeres y a que transmita con claridad el mensaje de que este fenómeno es inaceptable y evitable y de que los responsables serán llevados ante la justicia.

A tal objeto le insto a que:

  • potencie la capacidad e integridad de las fuerzas de seguridad y de la judicatura para garantizar la pronta investigación de todas las denuncias de violación y demás delitos de carácter sexual presuntamente perpetrados por las fuerzas de seguridad y, en caso de que estas denuncias estén fundadas, la comparecencia ante la justicia de los presuntos agresores;

  • transfiera a los tribunales civiles ordinarios la competencia para juzgar las violaciones de derechos humanos cometidas por personal militar en servicio activo, especialmente cuando las víctimas sean civiles;

  • garantice que las mujeres y niñas en todo el país pueden acceder de forma libre y gratuita a las pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual, incluido el virus de inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA), así como a tratamientos de anticoncepción postcoital de urgencia y a fármacos profilácticos tras la exposición a prácticas de riesgo o posible contagio para evitar que contraigan infecciones;

  • asigne carácter preferente y dote de mayores recursos a la creación, apoyo y promoción de programas de educación dirigidos a la población general y a los líderes comunitarios sobre la importancia de no estigmatizar a las mujeres víctimas de la violencia y de permitirles que hablen y que busquen ayuda.

La violencia contra las mujeres es un obstáculo para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz. Le insto a que aborde urgentemente todas las facetas de este fenómeno en Burundi, incluida la discriminación generalizada de trasfondo de que vienen siendo objeto las mujeres en el país.

Atentamente,

Appeals to


Presidente de Burundi

President of the Republic

Son Excellence

Monsieur Domitien NDAYIZEYE

Président de la République

La Présidence

Burundi

Fax: + 257 21 26 70

Telegramas: President, Présidence, Bujumbura, Burundi

Tratamiento: Monsieur le Président de la République / Your Excellency / Señor Presidente

Background article

Title

Burundi: La violación, abuso oculto contra los derechos humanos

Text

La violación se ha convertido en una característica endémica de los 10 años de conflicto armado librado en Burundi y de la crisis de derechos humanos que atraviesa actualmente el país debido a que en la mayoría de los casos no se hace comparecer ante la justicia a los agresores, ya sean soldados de fuerzas del Estado, miembros de grupos políticos armados o particulares. La violación, además, se ha visto exacerbada por la discriminación generalizada de que son objeto las mujeres y sus consecuencias se agravan por la pobreza, los desplazamientos internos y las deficiencias del sistema de atención médica.

La violación no se ciñe a las zonas más afectadas por el conflicto. También son frecuentes y parecen estar en aumentolas violaciones cometidas por personas del entorno familiar y las violaciones de niñas, que en ocasiones se producen por la creencia de que este acto las protegerá o curará del VIH/SIDA.

Las víctimas de violación no sólo sufren los efectos físicos de este acto brutal —heridas, embarazos, enfermedades como el VIH y el SIDA e incluso la muerte a causa de las lesiones—, sino que pueden además sufrir ostracismo social, abandono y profundos traumas. La policía, las autoridades locales y el sistema de justicia han tratado en muchas ocasiones las denuncias de las víctimas de violación con indiferencia, incluso con desprecio, y han contribuido a perpetuar la impunidad de que gozan los agresores. Las probabilidades de que las víctimas que acuden a los tribunales obtengan una sentencia favorable —en caso de que logren identificar al agresor— son ciertamente escasas. Las posibilidades de que no lo consigan aumentan sustancialmente cuando el presunto agresor pertenece a las fuerzas de seguridad del Estado.

Los servicios médicos del país son insuficientes y siguen estando lamentablemente infradotados de recursos. Gracias a la intervención de organizaciones humanitarias, las mujeres de algunas zonas han podido recibir atención médica inmediatamente después de ser violadas, incluido tratamiento gratuito profiláctico tras la exposición al VIH. No obstante, en la práctica no se dispone de estos servicios en muchas provincias, por lo que no pueden acceder a ellos especialmente las mujeres que viven lejos de los centros de salud o en zonas en conflicto. En ocasiones simplemente no se dispone de medicamentos. Además, muchas personas siguen desconociendo la existencia de tales servicios médicos y tratamientos.

En algunas zonas, los líderes religiosos y las autoridades locales han alentado a las familias a aceptar y apoyar a las víctimas de violación, pero esta cuestión sigue estando profundamente estigmatizada. Según la información de que dispone Amnistía Internacional, algunas mujeres se abstienen de solicitar tratamiento médico por temor a que con posterioridad se las identifique como víctimas de violación en su comunidad. El hecho de que las violaciones se hayan generalizado en todo el país junto con la incapacidad o renuencia de las mujeres para buscar un tratamiento tras sufrir una agresión sexual sin duda están contribuyendo a la propagación del VIH/SIDA en Burundi.

Pese a que los esfuerzos por hallar una solución política al conflicto armado están dando fruto, en el país siguen cometiéndose violaciones y otras agresiones sexuales, y es precisa una actuación urgente. La proliferación de las armas pequeñas y ligeras ha aumentado el riesgo de que se produzcan actos violentos, entre otros contextos, contra las mujeres y en el seno de las comunidades, tendencia que probablemente continuará una vez cese el conflicto armado.

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