Documento - Chad: Esperanzas frustradas
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ÍNDICE AI: AFR 20/07/97/s
NO PUBLICAR ANTES DE LAS 00:01 HORAS GMT DEL MIÉRCOLES 26 DE MARZO DE 1997
CHAD: ESPERANZAS FRUSTRADAS
A pesar de las venturosas promesas reiteradas por las autoridades chadianas, 1996 y los primeros meses de 1997 se han caracterizado por un recrudecimiento de las violaciones de derechos humanos, ha declarado hoy Amnistía Internacional en un nuevo informe, Tchad: Des espoirs déçus, publicado a raíz de la decisión de prolongar durante un año más el examen de la situación de los derechos humanos en Chad, adoptada en procedimiento confidencial por el grupo de trabajo de la Comisión de Derechos Humanos.
En este informe, la organización observa que la práctica de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas de seguridad chadianas se ha institucionalizado. En noviembre de 1996, el comandante de las unidades especiales de la gendarmería dio orden por escrito a las fuerzas de seguridad de «eliminar a todo sospechoso de robo». Esta orden ha sido avalada en varias ocasiones por las máximas autoridades del Estado. En consecuencia, varias decenas de personas han sido ejecutadas en el transcurso de los últimos meses.
Tras la adopción por el Parlamento Europeo de una resolución en la que se condenan las ejecuciones llevadas a cabo en Chad, Koibila Djimasta, primer ministro chadiano, hizo finalmente una declaración, en la emisora Radio-France-Internationale, anunciando que esta medida ya no se aplicaba. Sin embargo, al parecer no han cesado de cometerse estos actos ilegales. Amnistía Internacional ha recibido informes que confirman que actualmente prosiguen, a escondidas y por la noche, las ejecuciones extrajudiciales. A principios de marzo de 1997, se encontraron varios cadáveres en el río Chari.
«Desde hace muchos años, han matado a centenares de hombres y mujeres, entre ellos a Bichara Digui, opositor político, y ni un solo responsable de estas violaciones de derechos humanos ha comparecido ante la justicia», afirma Amnistía Internacional.
El fenómeno de las «desapariciones» continúa. La organización sigue sin tener noticias de cuatro personas, entre ellas Ibrahim Souleymane, que «desaparicieron» en agosto de 1996, después de que las autoridades sudanesas las pusieron a disposición de las autoridades chadianas.
Hay personas que continúan detenidas sin juicio, a pesar de las protestas formuladas por Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos. Varias personas, entre ellas Job Mbaïboungue, ayudante de gendarmería, y Abel Djimon, secretario forense del ministerio fiscal, están detenidas sin cargos desde noviembre de 1996; las acusan de haber difundido la orden escrita del comandante de la gendarmería por la que se prescribe la eliminación pública de los sospechosos de robo. Amnistía Internacional considera que estos detenidos son presos de conciencia.
En Faya Largeau, decenas de personas están encarceladas desde 1995 sin cargos ni juicio. Durante la visita de abril de 1996, Amnistía Internacional volvió a expresar sus preocupaciones en relación con estos arrestos arbitrarios seguidos de tortura y malos tratos. A pesar de la promesa del ministro de Justicia chadiano de que se iniciaría una investigación para conocer las circunstancias de estos arrestos, estas personas continúan actualmente encarceladas sin cargos ni juicio.
Las fuerzas de seguridad continúan hostigando a defensores de los derechos humanos, entre ellos a miembros del movimiento Tchad Non Violence y de la Liga Chadiana de Derechos Humanos (LCDH). Algunos, como Abdallah Issa Idriss, presidente de la agrupación de Faya Largeau de la LCDH, han recibido amenazas de muerte. Lazare Tikri Serge, secretario general de Tchad Non Violence, también ha sido agredido por miembros de la Agencia Nacional de Seguridad. Cuando él se negó a seguirles a la gendarmería, le acusaron, entre otras cosas, de ser un espía. En febrero, en Moundou, Logone oriental, las fuerzas de seguridad apalearon a golpes de culata de fusil y amenazaron de muerte a Firmin Nengomnang, miembro de la LCDH.
Amnistía Internacional ha recibido nuevos y numerosos informes sobre la generalización del uso de la tortura y los malos tratos, entre ellos la violación. Esta práctica se ha intensificado a raíz de la orden dada a los gendarmes de abatir a todos los sospechosos de robo. En Moundou, Logone oriental, al menos tres niñas fueron violadas por las fuerzas de seguridad entre septiembre y diciembre de 1996. Tres presos que lograron escapar de la prisión de Faya Largeau declararon a Amnistía Internacional que, durante los tres primeros meses de su encarcelamiento, los habían mantenido atados «con cadenas sin salir». Varias personas ejecutadas presentaban marcas de tortura.
Las inhumanas condiciones de detención y los malos tratos que padecen los detenidos llegan causarles, en muchos casos, la muerte. En noviembre de 1996, Mahamat Ahmat Hanat fue torturado hasta la muerte en la comisaría del cuarto distrito de N'Djaména. Cuando las fuerzas de seguridad observaron que el preso había sucumbido a sus lesiones, lo dejaron en el depósito de cadáveres del hospital sin hacer ningún comentario.
Por otra parte, Amnistía Internacional denuncia la actuación de los grupos armados de oposición que atentan contra los derechos humanos. Según informes, en el transcurso de los seis últimos meses las Fuerzas Armadas por una República Federal han torturado y matado a varios civiles, entre ellos a mujeres, en los dos Logone.
En octubre de 1996, la organización publicó un documento sobre este país titulado Chad: Un país sometido a la arbitrariedad de las fuerzas de seguridad con el consentimiento tácito de otros países (AFR 20/11/96/s), en el que se acusaba a diversos gobiernos extranjeros, entre ellos los de China, Estados Unidos, Francia y Sudán, de realizar transferencias de material de seguridad y policial que ha contribuido a la perpetración de violaciones de derechos humanos en Chad. En diciembre, las autoridades francesas señalaron en una carta dirigida a Amnistía Internacional que hacía años que no suministraban armamento ni municiones al ejército chadiano, y que la situación de los derechos humanos en este país había mejorado notablemente.
«En Chad se utiliza constantemente material de seguridad francés, como esposas, vehículos y sistemas de comunicación, que contribuye a que se cometan violaciones de derechos humanos», ha afirmado Amnistía Internacional.
Nuevos informes recibidos por la organización indican que a algunos reclusos, incluidos presos de conciencia, les han obligado a trabajar por cuenta de la asistencia militar francesa en Faya Largeau.
La organización solicita a las autoridades chadianas que tomen todas las medidas necesarias para la construcción de un Estado de derecho y la liberación de todos los presos de conciencia.
«Es preciso que la Comisión de Derechos Humanos, en su próxima reunión, que tendrá lugar en abril, examine públicamente la situación de los derechos humanos en Chad», ha afirmado Amnistía Internacional.