Documento - Kenia: El gobierno debe respetar los derechos de los refugiados conforme al derecho internacional
AMNISTÍA
INTERNACIONAL
Declaración pública
Índice AI: AFR 32/007/2005
(público)
Servicio de Noticias: 226/2005
17 de agosto de 2005
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAFR320072005
Kenia: El gobierno debe respetar los derechos de los
refugiados conforme al derecho internacional
Amnistía Internacional pide al gobierno de Kenia que se abstenga de
practicar detenciones masivas y de expulsar a ciudadanos
extranjeros, tras la expiración el 15 de agosto de 2005 del plazo
para la inscripción de no ciudadanos. Dado que muchas personas
carecen aún de los documentos de inscripción necesarios, a la
organización le preocupa que puedan producirse detenciones
arbitrarias. Por otra parte, si son devueltas a su país de origen,
muchas personas podrían ser víctimas de violaciones de derechos
humanos, como detenciones arbitrarias, torturas y otros malos
tratos, así como prisión sin juicio.
La devolución de cualquier persona a un
país o territorio donde pueda ser objeto de violaciones graves de
derechos humanos constituiría un incumplimiento de las obligaciones
contraídas por Kenia en virtud de las leyes internacionales de
derechos humanos y sobre refugiados, como la Convención sobre el
Estatuto de los Refugiados de 1951 y la Convención por la que se
Regulan los Aspectos Específicos de los Problemas de los Refugiados
en África, de la OUA, de la que es parte Kenia.
En abril de 2005, el ministro de
Inmigración, Inscripción de Personas y Refugiados, Linah Kilimo,
declaró que se consideraría que todas las personas que no fueran
ciudadanas kenianas y que no estuvieran en posesión de los
documentos de inscripción necesarios estaban ilegalmente en Kenia
y, por tanto, serían expulsadas a sus países de origen. En un
principio se fijó el 30 de junio de 2005 como plazo para la
inscripción de no ciudadanos en Kenia, plazo que se amplió después
hasta el 15 de agosto, lo que indicaba que el gobierno de Kenia
estaba dispuesto a tener en cuenta la difícil situación de
refugiados y migrantes.
Sin embargo, Amnistía Internacional
siente preocupación porque este plazo tampoco es suficiente para
realizar el trámite de inscripción. La cuestión se complica aún más
porque el gobierno no indica con claridad dónde se debe hacer dicha
inscripción y qué documentos considera necesarios. Dado el gran
número de personas que se han puesto en contacto con el ACNUR hasta
la fecha, a Amnistía Internacional le preocupan también las
inevitables dificultades que podría tener el ACNUR para evaluar
todas las solicitudes. Habida cuenta de todos estos obstáculos, la
organización teme que se devuelva a personas antes de que se hayan
evaluado exhaustivamente sus solicitud de refugio.
Amnistía Internacional reconoce que el
gobierno keniano tiene el derecho a controlar la entrada, la
residencia y la expulsión de ciudadanos extranjeros de su
territorio, pero no puede hacerlo a expensas de los derechos
humanos fundamentales de los refugiados o los migrantes, con
independencia de su condición legal. Dadas las declaraciones del
gobierno sobre el plazo del 15 de agosto y la posibilidad de que no
todas las personas hayan logrado inscribirse o de que el ACNUR no
haya evaluado sus solicitudes de refugio, la organización teme que
los métodos que emplee el gobierno para ejercer su derecho a
controlar sus fronteras, en forma de detenciones masivas y
expulsiones de personas no inscritas antes del 15 de agosto,
constituyan un incumplimiento de las obligaciones contraídas por
Kenia en virtud de las leyes internacionales de derechos humanos y
sobre refugiados.
Amnistía Internacional pide a las autoridades de Kenia:
- Que se abstengan de practicar
detenciones y expulsiones de no ciudadanos que carezcan de los
documentos de inscripción necesarios después del 15 de agosto de
2005, dado que estas detenciones y expulsiones podrían derivar en
violaciones de derechos humanos en gran escala;
- Que respeten los documentos que
facilita el ACNUR, incluidos los que garantizan que las solicitudes
de asilo serán examinadas individualmente, lo que podría tardar
varios meses;
- Que garanticen que no se devuelve a
nadie a un país donde podría ser víctima de violaciones graves de
derechos humanos, con arreglo a las obligaciones contraídas por
Kenia en virtud de las leyes internacionales de derechos humanos y
sobre refugiados, como la Convención sobre el Estatuto de los
Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967, la Convención por la que
se Regulan los Aspectos Específicos de los Problemas de los
Refugiados en África, de la OUA, de 1969 y la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de
la ONU;
- Que garanticen que todas las personas
que deseen pedir protección internacional tendrán acceso al ACNUR y
no serán devueltas sin que se hayan evaluado sus solicitudes de la
condición de refugiado en un procedimiento imparcial y
satisfactorio, conforme a las leyes y normas internacionales de
derechos humanos y sobre refugiados;
- Que se aseguren de que todos los
trámites de expulsión garantizan los derechos humanos fundamentales
de todas las personas, incluidos el derecho a que se examine
individualmente su caso, el derecho a que se le comunique una
decisión en un idioma que entienda y el derecho a tener una
oportunidad efectiva de recurrir contra la decisión de expulsión en
una vista sin demora, imparcial e individual ante una autoridad
judicial o similar.
Información complementaria
En Kenia los refugiados deben vivir en campos de refugiados
designados: Dadaab, cerca de la frontera con Somalia, y Kakuma,
cerca de la frontera con Sudán. Kenia acoge a un total de
aproximadamente 240.000 refugiados, procedentes sobre todo de
Somalia y Sudán. Dadaab tiene una población de alrededor de 138.571
refugiados, casi todos llegados desde Somalia, mientras que la de
Kakuma es de unos 87.100 refugiados, en su mayoría de Sudán. Sin
embargo, existe también un número importante de refugiados que
provienen de Etiopía, Eritrea y otros países vecinos de la región
de los Grandes Lagos. Los cálculos sobre el número de refugiados
que residen ilegalmente en Nairobi y otras ciudades varían entre
15.000 y 60.000. Estos refugiados son objeto de acoso constante por
parte de la policía, a menudo con el fin de obtener
sobornos.