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29 de junio del 2000
Sierra Leona: Hay que poner fin a las violaciones y otras formas de abuso sexual
Hay que poner fin a los secuestros, las violaciones y la esclavitud sexual que padecen las muchachas y mujeres en Sierra Leona, dice Amnistía Internacional en el nuevo informe que la organización publica hoy. Éstas son algunas de las prácticas más aborrecibles y angustiantes a que se ha sometido a la población del país en los nueve años de conflicto armado interno.
«La violación, la esclavitud sexual y otras formas de violencia sexual a manos de las fuerzas rebeldes se han producido de forma sistemática y generalizada», observa la organización de derechos humanos, que ha dirigido recomendaciones precisas a todas las fuerzas involucradas en el conflicto y al conjunto de la comunidad internacional.
Son miles las mujeres de todas las edades que han sido violadas y secuestradas. A menudo las han obligado a convertirse en compañeras sexuales o «esposas» de los combatientes. Además de la brutalidad de la violación en sí, y del trauma que ocasiona, la agresión sexual puede producir también graves lesiones físicas, embarazos no deseados, enfermedades, e incluso la muerte. Las fuerzas rebeldes han provocado el terror entre los civiles, incluso llegando a obligar a los varones a violar a las mujeres de su propia familia bajo amenaza de mutilarlos cortándoles las manos o los brazos.
A pesar del acuerdo de paz firmado en LomJ, Togo, en julio de 1999, entre el gobierno de Sierra Leona y el Frente Revolucionario Unido, no han cesado de cometerse abusos contra los derechos humanos de los civiles, abusos que incluyen violación y otras formas de violencia sexual. La reanudación del combate y el nuevo clima de inseguridad que se respira desde mayo han agravado aún más la incidencia de las violaciones. A mediados de mayo, las fuerzas rebeldes del Frente violaron y secuestraron a muchachas y mujeres de los alrededores de Masiaka, a unos 40 km de la capital, Freetown. Entre las víctimas se encontraba una mujer de unos veinte años y su hijo de cinco, que las fuerzas rebeldes secuestraron cuando se hicieron con el control de Masiaka. Cuando la secuestraron, la desnudaron y fue violada por siete combatientes. La llevaron a un campamento rebelde, donde la violaron repetidas veces y la obligaron a trabajar como porteadora, cargando provisiones y pertrechos, así como a cocinar y a cortar leña. Las muchachas y mujeres de las zonas del país que aún se encuentran bajo el control de las fuerzas rebeldes continúan viviendo con el terror de que las secuestren y violen.
La Misión de las Naciones Unidas en Sierra Leona, UNAMSIL, tiene el mandato de proteger a los civiles en peligro inminente de violencia física. UNAMSIL debe dar a la protección de civiles un enfoque más determinado y activo, que abarque a las muchachas y a las mujeres en peligro de secuestro, violación u otras formas de violencia sexual. Para ello debe ampliar, en la medida de lo posible, el área de despliegue de sus tropas, particularmente en las zonas de la Provincia del Norte donde continúan cometiéndose abusos contra civiles, y hacer cuanto esté en su poder para defender a éstos de los ataques de las fuerzas rebeldes.
Las organizaciones no gubernamentales están proporcionando cierta ayuda en Freetown a las víctimas de violación y violencia sexual, pero no es en absoluto suficiente. Es preciso ampliarla, especialmente fuera de Freetown, y llevarla a las zonas donde apenas existe ayuda de ningún tipo, añade Amnistía Internacional.
Según el derecho consuetudinario, la violación cometida por agentes del gobierno o miembros de los grupos de oposición en un conflicto armado, constituye tortura. La violación cometida por combatientes en un conflicto armado se reconoce hoy como un crimen de guerra y, cuando se comete de forma sistemática o a gran escala, como un crimen contra la humanidad. Como tal, es de jurisdicción universal.
En Sierra Leona, el uso sistemático de la violación y la violencia sexual, y el hecho de que su comisión quede impune de manera tan generalizada, indican la existencia de una estrategia deliberada que utiliza estas prácticas contra mujeres y muchachas como una arma de guerra y para infundir terror.
El acuerdo de paz de julio de 1999 proporcionó una amnistía general para todos los actos —incluidos los abusos contra los derechos humanos— cometidos durante el conflicto. Amnistía Internacional considera que la amnistía del acuerdo de paz viola principios de derechos humanos fundamentales al permitir que los perpetradores de graves abusos contra los derechos humanos queden impunes y al no ofrecer ningún elemento disuasivo que evite la comisión de nuevos abusos. Las Naciones Unidas añadieron al acuerdo de paz un descargo de responsabilidad que subrayaba que la amnistía no era aplicable a los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y otras violaciones graves de los derechos humanos y del derecho humanitario.
«No puede haber amnistía para la violación y la violencia sexual que se infligen sistemáticamente a las muchachas y mujeres de Sierra Leona, y que no son sino crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad», sostiene Amnistía Internacional. «Todos los responsables han de ser juzgados.»
En su informe, Amnistía Internacional hace recomendaciones precisas a los líderes de las fuerzas rebeldes, a las fuerzas aliadas al gobierno, a la UNAMSIL y al conjunto de la comunidad internacional. Entre dichas recomendaciones, incluye las siguientes:
∙ Los líderes del Frente Revolucionario Unido deben tomar medidas inmediatas para proteger a las muchachas y mujeres contra la violación y otras formas de violencia sexual, medidas entre las que deben figurar las de: retirar a todo combatiente del que se sospeche que ha cometido una violación u otra forma de violencia sexual, de cualquier situación en la que estos crímenes puedan ocurrir; poner en libertad a todas las mujeres y muchachas que se encuentran cautivas; y garantizar que no se secuestra a nadie más.
∙ El gobierno de Sierra Leona y los líderes de las fuerzas aliadas al gobierno deben: ordenar a sus fuerzas que no cometan violaciones ni otras formas de violencia sexual; disponer que se investiguen todas las denuncias de violación y otras formas de violencia sexual; enjuiciar a todos los presuntos autores de estos crímenes; y separar del servicio activo, con efecto inmediato, a cualquier persona de la que se sospeche que ha cometido una violación u otra forma de violencia sexual.
∙ La UNAMSIL debe: dar a la protección de civiles un enfoque más determinado y activo, que abarque a las muchachas y a las mujeres en peligro de secuestro, violación u otras formas de violencia sexual; asegurar que las tropas de mantenimiento de la paz han recibido la formación adecuada en derechos humanos y derecho internacional humanitario; vigilar y documentar la incidencia de violaciones y otras formas de violencia sexual con miras a investigar los hechos y enjuiciar a los responsables; y asistir a las muchachas y mujeres que han sido obligadas a convertirse en compañeras sexuales de las fuerzas rebeldes a abandonar a los combatientes desmovilizados.
∙ La comunidad internacional debe: continuar condenando públicamente la violación y violencia sexual en Sierra Leona y ejercer una presión sostenida sobre las personas que controlan a los combatientes para que pongan fin a estos abusos; asegurarse de que todos los casos de violación u otra forma de violencia sexual se investigan exhaustivamente y que los responsables son enjuiciados; y garantizar una asistencia adecuada y duradera para las víctimas.
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Si desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Londres, Reino Unido, en el número +44 20 7413 5566. Para los documentos y comunicados de prensa traducidos al español consulten la sección «centro de documentación» de las páginas web de EDAI en http://www.edai.org/centro.