Documento - Sudán: Debe ponerse fin al hostigamiento que sufre el diario Khartoum Monitor
21 de enero de 2002
Índice AI: AFR 54/002/2002/s
Servicio de Noticias 12/02
Sudán: Debe ponerse fin al hostigamiento que sufre el diario Khartoum Monitor
Amnistía Internacional ha instado hoy a las autoridades sudanesas a que pongan fin al hostigamiento del que están haciendo objeto al diario independiente Khartoum Monitor y a su personal.
El 15 de enero, el director del periódico, Nhial Bol, fue condenado a seis meses de prisión que deberá cumplir a menos que pague una multa de 5 millones de dinares sudaneses (aprox. 1.905 dólares estadounidenses). Al diario se le impuso una multa que asciende a 15 millones (5.703 dólares); y sus bienes corren peligro de ser incautados si la cantidad no se hace efectiva.
Tras ser sometido a un juicio sumario y sin las garantías debidas, Nhial Bol fue condenado por «difusión de noticias falsas», como consecuencia de la publicación de un artículo que sugería la complacencia del gobierno sudanés respecto a las redadas de esclavos en el país. Permaneció recluido dos días, período durante el que Amnistía Internacional lo consideró preso de conciencia, privado de libertad únicamente por la expresión pacífica de sus opiniones. A las pocas horas de su detención fue juzgado, sin que se permitiera la intervención de su abogado defensor en el juicio. Finalmente el personal del Khartoum Monitor logró pagar la multa y el 17 de enero Nhial Bol fue puesto en libertad. Su abogado defensor presentó un recurso contra la sentencia el 19 de enero. Con todo, la multa impuesta al diario se mantiene.
«Las autoridades sudanesas se están sirviendo de multas excesivas y de juicios arbitrarios y sin las debidas garantías para poner cortapisas a la libertad de expresión», ha manifestado Amnistía Internacional. Según la organización, el Khartoum Monitor está siendo objeto de hostigamientos debido a sus artículos críticos con el gobierno sudanés.
Amnistía Internacional ha añadido: «Los cargos que se le imputan al Khartoum Monitor suponen una restricción del derecho fundamental a la libertad de expresión y deben retirarse.»
Los cargos contra el diario y su director contravienen el derecho universal a la libertad de expresión consagrado en el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que Sudán es Estado Parte. Las autoridades sudanesas interpretan que, en virtud del artículo 66 del Código Penal sudanés, las críticas al gobierno entran dentro del delito tipificado como «difusión de noticias falsas», penado con hasta seis meses de prisión o una multa de cuantía indeterminada.
Información general
El Khartoum Monitor fue puesto en marcha en el año 2000 por periodistas del sur de Sudán, buena parte de cuyo territorio lleva 17 años en guerra con el gobierno sudanés. Se caracteriza por ser el principal diario en cuanto a la publicación de artículos relacionados con el sur de Sudán, la guerra y las propuestas e iniciativas de paz, cuestiones sobre las que el gobierno del país ejerce una férrea censura. Desde que inició su andadura, el Khartoum Monitor ha visto suspendida su publicación temporalmente, su personal ha sufrido hostigamientos, intimidación y detenciones arbitrarias, y se han censurado sus artículos. Los recientes cargos que las autoridades sudanesas han presentado contra el personal de este diario están relacionados con artículos sobre la guerra y las propuestas de paz, que se han interpretado como delitos de «sedición» o «guerra al Estado».
En repetidas ocasiones, las autoridades sudanesas han negado la existencia de la esclavitud en el país, alegando que se trata de un problema de secuestros tradicionales de carácter tribal sobre el que pueden ejercer poco control. Según los informes de las organizaciones de derechos humanos, el gobierno está apoyando a las fuerzas paramilitares que operan en el oeste del país, en el marco de una campaña antiinsurgente contra los grupos de oposición armada del sur de Sudán. Estos grupos son responsables de llevar a cabo redadas en las aldeas y secuestrar a civiles. Según informes, utilizan a las víctimas de los secuestros para el servicio doméstico o como jornaleros no remunerados.
En diciembre del 2001, el gobierno declaró que levantaría la censura contra todos los diarios, incluido el Khartoum Monitor. Antes de su anuncio, el periódico tuvo que firmar un código ético por el que se exhortaba a los periodistas a respetar los «logros nacionales» y evitar determinadas cuestiones como «insultar a las fuerzas armadas, a los mujaidines y a los mártires», así como «publicar acusaciones morales contra el país». Sin embargo, el 10 de enero de 2002 volvió a recaer sobre el Khartoum Monitor la censura de las autoridades, que permite a los servicios de seguridad revisar los artículos antes de su publicación.
Documento público
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