Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Uganda debe actuar ya para poner fin a las matanzas en la República Democrática del Congo

ÍNDICE AI: AFR 59/002/2001/s Servicio de Noticias 14/01

24 de enero de 2001 Documento público


Uganda debe actuar ya para poner fin a las matanzas en la República Democrática del Congo


Amnistía Internacional ha expresado hoy graves temores por la seguridad de la población civil en la región de Ituri, del nordeste de la República Democrática del Congo, tras la matanza de al menos 200 civiles perpetrada en la ciudad de Bunia durante recientes encuentros violentos entre los grupos étnicos lendu y hema. En muchos casos, las fuerzas militares ugandesas que controlan la ciudad no impidieron que se produjeran estas muertes pese a que, al parecer, estaban en condiciones de hacerlo.


«Las últimas muertes y el clima de extrema desconfianza que se está apoderando nuevamente de la región indican que la violencia entre grupos étnicos va a intensificarse y podría conducir a nuevas pérdidas civiles en gran escala», advierte Amnistía Internacional.


«Uganda, que retiene el control principal de la región, tiene la responsabilidad inequívoca de actuar de una manera imparcial a la hora de proteger la vida de la población civil e impedir una escalada de la violencia. Por su parte, la comunidad internacional también debe reconocer la escala y la gravedad de este conflicto y desempeñar un papel más activo en los esfuerzos por poner fin a la violencia contra la población civil», dice la organización.


Según los informes recibidos, al menos 150 civiles de la etnia lendu murieron a manos de grupos armados civiles de la etnia hema que atacaron distritos de la ciudad de Bunia durante el 19 de enero. Dicen los informes que las víctimas, entre las que había mujeres y niños, fueron asesinadas con machetes y, en algunos casos, fueron decapitadas. Muchos cadáveres fueron arrojados a letrinas abiertas. Los asesinatos se cometieron como represalia por un ataque lanzado esa mañana por un grupo armado de la etnia lendu y su aliada la etnia ngiti contra posiciones militares ugandesas y zonas residenciales de la ciudad, durante el cual, según informes, los agresores lendus y ngitis mataron a unos 50 civiles hemas con lanzas y flechas o quemándolos vivos en sus casas. Los informes indican, asimismo, que al menos 60 agresores lendus y ngitis perdieron la vida durante el ataque, que fue repelido por las fuerzas ugandesas.


Amnistía Internacional ve con especial preocupación los informes que indican que las fuerzas militares de Uganda, después de rechazar la acometida inicial del enemigo, no actuaron con prontitud para impedir que se siguiera asesinando a civiles en Bunia —pese a los reiterados llamamientos de los dirigentes comunitarios y de los organismos humanitarios internacionales— o que incluso es posible que hayan presenciado los asesinatos sin intervenir.


Durante las últimas semanas, los enfrentamientos violentos entre los dos grupos étnicos de la zona de Bunia han causado decenas de muertes y el desplazamiento forzado de varios miles de civiles. La región de Ituri está bajo el control del gobierno y las fuerzas armadas de Uganda y de un nuevo grupo armado de oposición aliado a Uganda, el Frente de Liberación Congolés.


Recomendaciones


Amnistía Internacional ha instado a las autoridades de Uganda y del Frente de Liberación Congolés, así como a la comunidad internacional, a que adopten medidas urgentes para impedir que se derrame más sangre en Ituri.


La organización de derechos humanos ha pedido a las autoridades de Uganda que, como primer paso, ordenen a los mandos militares de Bunia actuar de forma pronta, eficaz e imparcial para proteger la vida de todos los civiles de la región. Las autoridades ugandesas también deben actuar para proteger a las organizaciones humanitarias internacionales que trabajan en la región y para facilitar la entrega de ayuda humanitaria en condiciones de seguridad. En el pasado, las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria que tienen su base en Bunia se han visto amenazadas y agredidas por grupos extremistas.


Las autoridades de Uganda y del Frente de Liberación Congolés deben también hacer todos los esfuerzos posibles por calmar las tensiones étnicas reanudando las actividades de mediación entre las dos comunidades.


Amnistía Internacional ha pedido a la comunidad internacional que actúe de inmediato para ejercer presión sobre el gobierno ugandés a fin de contener la propagación de la violencia en la región y promover y apoyar activamente los esfuerzos de reconciliación entre las dos comunidades. La comunidad internacional debe, además, establecer un comité encargado de investigar las violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas durante el conflicto entre las etnias hema y lendu, incluidas las alegaciones sobre la participación de las fuerzas ugandesas y sus aliados en atrocidades.


Contexto


El conflicto entre las etnias hema y lendu tuvo su origen en una disputa de tierras ocurrida en junio de 1999. Durante el segundo semestre de 1999, unos grupos armados de la etnia hema llevaron a cabo una campaña dirigida a echar a los lendus de sus hogares en la región de Ituri, rica en productos minerales. A principios del 2000, el conflicto se había cobrado unas 7.000 vidas civiles y había causado el desplazamiento de más de 180.000 personas. Durante todo el curso del conflicto se recibieron informes reiterados que indicaban que las tropas ugandesas y sus aliados se habían puesto de parte de los hemas y habían participado en asesinatos y otros abusos cometidos contra los lendus.


Los intentos de mediación, que habían tenido cierto éxito, se vieron socavados por la reciente agitación política en el seno de la oposición armada respaldada por Uganda y por la detención y transferencia a Uganda a manos de las fuerzas militares ugandesas del ex gobernador de la provincia de Ituri, Ernest Uringi Padolo, ocurrida este mes. En la opinión de muchos, Ernest Uringi Padolo había desempeñado un papel constructivo en los esfuerzos desplegados en pro de la reconciliación. Las autoridades ugandesas no han explicado las razones de su detención.





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