Documento - República Democrática del Congo: Laurent Nkunda y Bosco Ntaganda deben comparecer ante la justicia.
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AFR 62/001/2009
28 de enero de 2009
República Democrática del Congo: Laurent Nkunda y Bosco Ntaganda
deben comparecer ante la justicia
La detención de Laurent Nkunda –ha dicho hoy, 28 de enero, Amnistía
Internacional– debe ir seguida rápidamente de las medidas
necesarias para procesarlo por crímenes de guerra y de lesa
humanidad perpetrados en la República Democrática del Congo, en un
juicio con garantías y sin posibilidad de recurrir a la pena de
muerte. Si ningún Estado lo hace, el fiscal de la Corte Penal
Internacional (CPI) tiene competencia para iniciar él el
procesamiento. Desde 2004, el Fiscal de la CPI investiga los
crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en la República
Democrática del Congo, especialmente en la región de Ituri, y ha
pedido y conseguido órdenes de detención.
Laurent Nkunda, ex dirigente del grupo armado Congreso Nacional
para la Defensa del Pueblo, fue detenido el 22 de enero y está
recluido en un lugar no revelado de Ruanda. El gobierno ruandés
debe aclarar de inmediato bajo qué acusaciones y en qué
circunstancias retiene a Laurent Nkunda, anunciar qué piensa hacer
para garantizar su procesamiento en un juicio justo en el que los
testigos reciban una protección real, y garantizar que sus derechos
son plenamente respetados.
La ONU y organizaciones nacionales e internacionales de derechos
humanos, entre ellas Amnistía Internacional, han acusado a miembros
del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo y otros grupos
armados previos dirigidos por Laurent Nkunda de crímenes de guerra
y otros graves abusos contra los derechos humanos, como el
reclutamiento y uso de niños y niñas como soldados, la comisión de
homicidios ilegítimos y la violación sistemática de mujeres y
niñas. En septiembre de 2005, las autoridades de la República
Democrática del Congo dictaron contra Nkunda una orden de detención
por crímenes de guerra y de lesa humanidad, así como por
insurrección. A pesar de estas múltiples acusaciones, Laurent
Nkunda pudo circular libremente durante muchos años entre su base
en el este de la República Democrática del Congo, Ruanda y
Uganda.
Aunque cabe la posibilidad de que Laurent Nkunda sea extraditado de
Ruanda a la República Democrática del Congo, no es probable que sea
juzgado con garantías en este país, cuyo sistema de justicia penal
se caracteriza por la falta de independencia de la judicatura
–especialmente en los tribunales militares, ante los que sería
juzgado– la tortura y los malos tratos bajo custodia, unas
condiciones de reclusión inhumanas y las detenciones prolongadas
sin juicio. Además, testigos y abogados no reciben la protección
adecuada y es habitual que sean amenazados y agredidos. La
República Democrática del Congo sigue conservando la pena de muerte
en su legislación. El gobierno congoleño debe resolver las
deficiencias que desde hace largo tiempo presenta su sistema
judicial y que impiden el procesamiento eficaz de presuntos
criminales de guerra ante sus tribunales nacionales.
La súbita caída de Laurent Nkunda contrasta con el auge de Bosco
Ntaganda, el nuevo dirigente del Congreso Nacional para la Defensa
del Pueblo y antiguo jefe de Estado Mayor de Laurent Nkunda, que
ahora parece disfrutar de la plena confianza de las autoridades
congoleñas y ruandesas. En agosto de 2006, la Corte Penal
Internacional dictó una orden de detención secreta contra Bosco
Ntaganda, que hizo pública el 28 de abril de 2008, por el crimen de
guerra de reclutar y utilizar como soldados a niños y niñas en la
región de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo,
entre julio de 2002 y diciembre de 2003. También, según los
informes, dirigió a los combatientes del Congreso Nacional para la
Defensa del Pueblo que mataron a decenas de civiles en Kiwanja, en
Kivu Septentrional (provincia oriental de la República Democrática
del Congo) los días 4 y 5 de noviembre de 2008.
El gobierno de la República Democrática del Congo tiene la
obligación legal de detener y entregar a toda persona cuyo nombre
aparezca en una orden de detención de la Corte Penal Internacional.
Sin embargo, el 16 de enero, poco después de haber anunciado el
derrocamiento de Laurent Nkunda como jefe del Congreso Nacional
para la Defensa del Pueblo, Bosco Ntaganda apareció públicamente en
Goma, junto con el ministro del Interior de la República
Democrática del Congo, Célestin Mbuyu Kabango, y otros altos cargos
militares, declarando el final de la rebelión del grupo y
ofreciendo sus fuerzas para la operación militar conjunta de los
gobiernos congoleño y ruandés contra el grupo armado Fuerzas
Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR). James Kabarebe, el
jefe del Estado Mayor de Ruanda, también estuvo presente en el
acto.
De nuevo se ha sacrificado la justicia en interés de la
conveniencia política y militar de la República Democrática del
Congo. Hay otros presuntos autores de crímenes de guerra y de lesa
humanidad que actualmente ocupan importantes puestos en el ejército
y la policía congoleños. La impunidad persistente es una de las
principales razones por las que en la República Democrática del
Congo siguen cometiéndose crímenes de guerra y de lesa humanidad a
gran escala. Esta situación no acabará hasta que los gobiernos de
la región y la comunidad internacional demuestren que están
claramente dispuestos a poner en manos de la justicia a todos los
responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad.
FIN/