Documento - Canada. « Un lieu où il soit possible de revenir ce que nous sommes ». La Première nation de Grassy Narrows (Canada)
“UN LUGAR EN EL QUE RECUPERAR NUESTRA IDENTIDAD”
LA PRIMERA NACIÓN DE GRASSY NARROWS, CANADÁ
"Hace seis años, cuando bloqueamos el principal camino forestal en las proximidades de nuestra pequeña comunidad, nos dijeron que era una locura enfrentarse a dos de las mayores empresas madereras del mundo. No estábamos locos, sino sencillamente hartos de ver cómo se llevaban de nuestra tierra, delante de nuestras narices, nuestro medio de vida, nuestra cultura, nuestras sustancias medicinales y el futuro de nuestros hijos e hijas: nuestros bosques."
J.B. Fobister, trampero de Grassy Narrows, junio de 2008
La comunidad indígena de Grassy Narrows, en la región noroccidental de la provincia canadiense de Ontario, ha vivido decenios de sufrimientos y desarraigo. Entre los abusos cometidos contra sus derechos figuran la inundación deliberada de su territorio tradicional, con la consiguiente pérdida de cosechas de arroz silvestre, del hábitat natural y de patrimonio histórico; el reasentamiento de la comunidad; la contaminación de su sistema fluvial a causa del mercurio; y, más recientemente, la tala a gran escala en gran parte de sus tierras.
En diciembre de 2002, jóvenes de Grassy Narrows decidieron que tenían que buscar una nueva estrategia para proteger su cultura y su forma de vida. A continuación, emprendieron un bloqueo a la salida de su comunidad, en un camino forestal que atraviesa el corazón de su territorio tradicional. Ese bloqueo se ha convertido en una de las más prolongadas protestas en favor de los derechos de los pueblos indígenas en Canadá.
La campaña contra la tala rasa (forma de tala por la que se eliminan casi todos los árboles y demás vegetación de amplias zonas) ha impulsado una serie de avances de importancia.En marzo de 2008, Boise Inc., una de las principales empresas de papel del mundo, comunicó que iba a dejar de comprarpasta papelera fabricada con madera extraída del territorio tradicional de Grassy Narrows mientras la comunidad no autorizara la tala. Tres meses después, AbitibiBowater, empresa responsable de la tala en ese bosque, anunció que renunciaba a su licencia y que su fábrica dejaría de procesar madera de la zona.
En mayo de 2008, el gobierno provincial de Ontario y la comunidad de Grassy Narrows firmaron un memorando de entendimiento sobre la gestión forestal. En él se establecían principios y parámetros para la negociación de un nuevo sistema de gestión forestal que diera a la comunidad mayor participación en la toma de decisiones y en el reparto de beneficios de su territorio tradicional.
Dicho acuerdo podría constituir un importante paso adelante en la protección de los derechos a la tierra de los pueblos indígenas de Canadá. No obstante, autoridades provinciales no han hecho mucho para proteger los derechos de la comunidad mientras se formaliza el acuerdo en cuestión. De hecho, han seguido presionando en favor de la reanudación inmediata de la tala rasa. Por su parte, el pueblo de Grassy Narrows sigue pidiendo una suspensión de la explotación industrial a gran escala en su territorio.
“Todo desaparecía a nuestro alrededor.”
Según consta en el registro, la Primera Nación de Grassy Narrows (Asubpeeshoseewagong Netum Anishinaabek) se compone de más de 1.200 personas.Como otras muchas reservas de Primeras Naciones de Canadá, Grassy Narrows padece un elevado índice de desempleo (que asciende hasta el 80 o el 90 por ciento), pobreza, hacinamiento en las viviendas y escasez de fondos para mejorar la calidad de otros servicios e infraestructuras comunitarias, que son inadecuados. Muy al contrario de la mayoría de la población canadiense y del nivel de vida que ésta disfruta, muchas de las personas de Grassy Narrows viven en condiciones de pobreza extrema e insalubridad.
En virtud del tratado de 1873 firmado con el gobierno de Canadá, Grassy Narrows y otras comunidades de la agrupación anishinaabe se comprometieron a compartir la tierra y los recursos de la zona con Canadá y sus colonos. Quedó “reservado” un espacio relativamente reducido para uso exclusivo de cada una de las comunidades. La mayoría de los integrantes de la comunidad de Grassy Narrows vive en una de esas reservas. Fuera de las reservas, en el resto de la zona cubierta por el tratado, la población anishinaabe conservaba el derecho a mantener su cultura y su forma de vida, incluidas ciertas actividades económicas de carácter tradicional, como la pesca, la caza, la captura de animales con trampas, la cosecha de arroz silvestre y la recolección de plantas medicinales. Estos derechos siguen siendo fundamentales para la subsistencia de la comunidad de Grassy Narrows, y son elementos básicos de su identidad como pueblo.
Asimismo, el tratado de 1873 establece que Canadá puede “tomar” esta tierra “de cuando en cuando" para asentamientos, actividades mineras y madereras u otros fines. La población indígena interpretó que estas cláusulas hacían referencia al uso compartido de la tierra y de sus recursos, pero las interpretaciones del gobierno federal y de los gobiernos provinciales de Canadá han supuesto la violación de los derechos e intereses indígenas, que no se han tenido en cuenta fuera de los límites de la reserva.
De conformidad con la legislación canadiense, los gobiernos provinciales y territoriales de Canadá tienen, en general, jurisdicción sobre la tierra y los recursos naturales. Las reservas y los intereses de las Primeras Naciones son competencia del gobierno federal. Históricamente, ninguno de los dos niveles de gobierno ha asumido responsabilidades por las repercusiones que ha tenido la explotación industrial o extractiva sobre los derechos indígenas en el territorio ajeno a las reservas. Esta situación ha empezado a cambiar recientemente gracias a la presión de los tribunales.
La Corte Suprema de Canadá ha concluido que los dos niveles de gobierno de Canadá tienen el deber de actuar "de buena fe" en sus tratos con los pueblos indígenas. Esto implica, como mínimo, el deber de consultar de buena fe a los pueblos indígenas, a fin de comprender sus derechos e intereses y darles cabida en las actividades que cualquiera de los niveles de gobierno canadiense piense llevar a cabo o permitir en sus tierras tradicionales. En algunos casos, en función en parte del posible perjuicio que se pueda infligir a los derechos indígenas, ambos niveles de gobierno tienen la obligación legal de proceder sólo si cuentan con la autorización de los pueblos indígenas afectados. Algunos instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, incluyen disposiciones similares.
Lospueblos indígenas de todo el país siguen viviendo de conformidad con un legado de leyes, políticas y prácticas que el gobierno canadiense les ha impuesto sin su consentimiento. Estas injusticias históricas se plasman, por ejemplo, en el traslado forzoso de niños y niñas a internados con el fin de romper los vínculos que tienen con sus comunidades y culturas, la persecución de sociedades religiosas indígenas y la negación de la condición de indias a las mujeres casadas con hombres no pertenecientes a Primeras Naciones.
En el caso del pueblo de Grassy Narrows, las décadas de 1960 y 1970 trajeron consigo una serie de trastornos que vinieron a amenazar aún más su forma de vida. En la década de 1960 la reasentaron en su actual y masificado emplazamiento. A continuación, su sistema fluvial sufrió una grave contaminación a causa del mercurio procedente de una fábrica de papel y pasta papelera. En varios residentes se detectaron cantidades de mercurio muy superiores a las consideradas aceptables. Además, desde entonces hay una incidencia alarmante de problemas relacionados con la intoxicación por mercurio, como la disminución del control motriz, abortos espontáneos y el nacimiento de bebés con trastornos del desarrollo. Asimismo, el cierre de la pesquería comercial existente en el sistema fluvial contaminado supuso un incremento repentino y generalizado del desempleo en Grassy Narrows.
Los catastróficos efectos sociales del reasentamiento y de la contaminación por mercurio vienen documentándose hace tiempo. En su informe de 1985, la antropóloga Anastasia Shkilnyk observó un alcoholismo generalizado, así como elevados índices de suicidio, en especial entre mujeres jóvenes, y un aumento espectacular de los actos de violencia como homicidios, violaciones colectivas, agresiones sexuales de otro tipo y abuso de menores.
Antes de que estuviera lista para afrontar las consecuencias de estas perturbaciones y recuperarse de ellas, la comunidad de Grassy Narrows tuvo que lidiar con el impacto ecológico de la tala rasa. Algunos tramperos de Grassy Narrows han presenciado la deforestación total de gran parte de sus zonas de caza. Si bien las empresas madereras se han mostrado dispuestas a modificar algunos de sus planes a fin de evitar la tala en las áreas más delicadas desde el punto de vista ecológico y cultural, la población de Grassy Narrows no ha tenido voz en el proyecto general de gestión, incluidos la escala de la tala y el método utilizado.
“Todo desaparecía a nuestro alrededor[…]. El agua potable, nuestro modo de vida, nuestras tradiciones, incluso la recolección de arroz silvestre y de arándanos, todo desaparecía. Todo está relacionado con la tierra: eso es lo que somos, un pueblo ligado a la tierra."
Judy DaSilva, Grassy Narrows
“Recuperar lo que nos quitaron.”
El pueblo de Grassy Narrows se ha mostrado firmemente decidido a mantener y recuperar su forma de vida, a pesar de tenerlo, a menudo, todo en contra.El acceso a los recursos naturales del territorio y su control se consideran fundamentales para escapar del actual círculo de pobreza y dependencia, creado por la pérdida histórica de control sobre la toma de decisiones y por la continua merma que sufren las formas tradicionales de vivir de la tierra. El bloqueo contra la tala rasa ha brindado un lugar inigualable para volver a poner en contacto a la juventud de la comunidad con la tierra.
“Queremos que nuestra gente tenga un lugar en el que podamos recuperar nuestra identidad[…]. Entre nosotros, unos pocos tienen trabajo, pero muchos no lo tienen, y a duras penas cubren sus necesidades básicas cada mes. No es una buena forma de vivir. Lo que espero no es sólo conseguir algo para nosotros, sino crear algo bueno para nuestros hijos y para las generaciones futuras, de forma que nuestro pueblo no tenga que seguir viviendo en la pobreza, como ocurre ahora.”
Roberta Keesick, trampera y abuela, de Grassy Narrows
“Creo que podemos recuperar lo que nos quitaron hace tiempo[...]. Muchos jóvenes vienen aquí para aprender a pescar, a cazar, a capturar animales, a recolectar frutas del bosque y arroz silvestre. Aquí celebramos ceremonias en las que mucha gente joven viene a recibir un nombre aborigen. Pienso que ya hemos conseguido mucho.”
Chrissy Swain, una de las jóvenes madres que lideran el bloqueo
La historia de desplazamiento, perturbaciones culturales y conflictos sociales dela Primera Nación de Grassy Narrows ilustra las trágicas consecuencias de que el gobierno no haya tomado medidas encaminadas a proteger los derechos humanos de los pueblos indígenas. Los gobiernos de Canadá deben actuar con determinación y sin demora para apoyar los esfuerzos realizados con el fin de mantener y reconstruir estas sociedades. Para empezar, y con carácter de urgencia, deben dejar de contribuir al empobrecimiento y a la pérdida cultural. Hasta que se llegue a un acuerdo de gestión forestal con el consentimiento libre, previo e informado de la población de Grassy Narrows, la provincia de Ontario debe respetar la suspensión de la tala rasa y de otras actividades industriales solicitada por la comunidad.
¡ACTÚA YA!
Escribe a:
Primer Ministro de Ontario:
Dalton McGuinty
Premier of Ontario
Legislative Building
Queen's Park
Toronto, Ontario, Canadá
M7A 1A1
Expresa tu satisfacción por el hecho de que las autoridades provinciales prevean reunirse con la población de Grassy Narrows para tratar sobre la forma de potenciar la participación de la comunidad en la toma de decisiones y de compartir los beneficios de su territorio tradicional.
Haz notar que el pueblo de Grassy Narrows tiene derecho al más alto nivel de protección, a reparaciones por las injusticias sufridas y a apoyo en su lucha por mantener y reconstruir su economía y su forma de vida.
Insta al gobierno provincial a impedir la tala rasa y demás actividades industriales en Grassy Narrows, salvo las que cuenten con el consentimiento libre, previo e informado de la comunidad.
PIES DE FOTO PARA EL FOLLETO DE CAMPAÑA SOBRE GRASSY NARROWS
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PIE |
DERECHOS DE AUTOR |
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portada |
Wabigoon1 |
La pesca era fundamental para la economía de Grassy Narrows. Pero en la década de 1960 el mercurio procedente de una fábrica de papel y pasta papelera, situada aguas arriba, contaminó el sistema fluvial que atraviesa su territorio. |
© Amnistía Internacional |
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Pp. 2-3 |
Bonnie, Chrissy, Adrian Swain
(foto de gran tamaño a modo de lámina)
Bill Fobister
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Bonnie, Chrissy y Adrian Swain, jóvenes activistas de Grassy Narrows, en la cabaña de madera construida en el lugar del bloqueo.
[cita] “Creo que podemos recuperar lo que nos quitaron hace tiempo [...]. Muchos jóvenes vienen aquí para aprender a pescar, a cazar, a capturar animales, a recolectar frutas del bosque y arroz silvestre. Aquí celebramos ceremonias en las que mucha gente joven viene a recibir un nombre aborigen. Pienso que ya hemos conseguido mucho.” Chrissy Swain (centro), una de las jóvenes madres que lideran el bloqueo
”Es un cambio radical. Resulta desolador verlo.” Bill Fobister, ex jefe de Grassy Narrows, describe cómo la tala rasa ha destruido la zona de captura de su familia |
© Amnistía Internacional
© Amnistía Internacional |
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Lámina central |
paisaje de Grassy Narrows 10
Weyhaeusermill05
tala rasa 5 o 1
Andrew Keewatin Jr.
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La población de Grassy Narrows continúa dependiendo del bosque no sólo para sus ceremonias y para la enseñanza, sino también para actividades de subsistencia, como la caza, la captura de animales y la recolección de frutas del bosque y de plantas medicinales.
Madera apilada durante el momento de máxima intensidad de la tala en Grassy Narrows. Se está presionando a la provincia para que busque fuentes de madera para fábricas como ésta, de importancia considerable en cuanto a la creación de empleo entre la comunidad no indígena.
La tala a gran escala ha despejado amplias franjas de bosque en el territorio tradicional de Grassy Narrows.
Andrew Keewatin Jr,. de Grassy Narrows, enseña a los jóvenes de la comunidad destrezas tradicionales, como la pesca y la captura de animales con trampa. |
© Amnistía Internacional
© Amnistía Internacional
© Amnistía Internacional
© Amnistía Internacional |
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Pp 6-7 |
Asamblea legislativa de Ontario, septiembre de 2007
Judy DaSilva10
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Acción de protesta de arte aéreo en favor de los derechos a la tierra de los pueblos indígenas, celebrada a las puertas de la asamblea legislativa de la provincia de Ontario, en septiembre de 2007.
Judy DaSilva en el lugar del bloqueo. [cita] “Todo desaparecía a nuestro alrededor […]. El agua potable, nuestro modo de vida, nuestras tradiciones, incluso la recolección de arroz silvestre y de arándanos, todo desaparecía. Todo está relacionado con la tierra: eso es lo que somos, un pueblo ligado a la tierra." Judy DaSilva |
© Amnistía Internacional
© Amnistía Internacional
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Contraportada |
Indicador del bloqueo 2 |
Los jóvenes de Grassy Narrows empezaron a bloquear uno de los principales caminos forestales en diciembre de 2002. El bloqueo continúa. |
© Amnistía Internacional |
Junio de 2009
Índice AI: AMR 20/001/2009
Amnistía Internacional
Secretariado Internacional
Peter Benenson House
1 Easton Street
London WC1X 0DW
Reino Unido
Junio de 2009
Índice AI: AMR 20/001/2009
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312 Laurier Ave. East
Ottawa, Ontario
Canada K1N 1H9
1 800 AMNESTY