Documento - "En Honduras, las personas gay, lesbianas, transexuales y bisexuales viven en una prisión"
Artículo publicado en news.amnesty
Índice AI: AMR 37/011/2004
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLAMR370112004
"En Honduras, las personas gay, lesbianas, transexuales y bisexuales viven en una prisión"
Millares de personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero de Honduras sufren a diario discriminación y agresiones. La mayoría de estas personas se sienten demasiado atemorizadas para denunciarlo. Ericka (antes Eric) David Yáñez fue asesinada en las calles de San Pedro Sula, Honduras, por dos agentes de policía el 15 de julio de 2003.
Elkyn Suárez, activista transgénero, poseía información muy valiosa sobre el homicidio de Ericka y la comunicó a las autoridades. En septiembre de 2003 se vio obligada a abandonar el país tras recibir amenazas de muerte.
Elkyn reside ahora en un país europeo que le ha concedido asilo. Como parte de su proceso de afirmación de su identidad sexual, ha iniciado los trámites legales necesarios para obtener el reconocimiento oficial de un nombre nuevo.
La Comunidad Gay Sampedrana nació en 1993 desarrollando actividades de prevención del VIH/sida en la ciudad hondureña de San Pedro Sula. Con frecuencia, las personas pertenecientes a esta organización se veían obligadas a ocultar su trabajo de promoción y defensa de los derechos humanos de las minorías sexuales. Su campo de acción era muy limitado porque las autoridades se negaban a otorgarles la personería jurídica, reconocimiento oficial que necesitaban para desarrollar sus actividades abiertamente. Recientemente, el gobierno ha reconocido oficialmente a la organización.
Esta decisión ha sido condenada enérgicamente por algunos sectores que consideran que las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero que defienden sus derechos constituyen un peligro para la sociedad y siguen discriminándolas e ignorando la labor positiva que desarrollan en materia de defensa de los derechos humanos. El gobierno debería permanecer firme en su decisión, basada en la ley y el respeto a todas las personas.
Elkyn Suárez afirma: "En el año 2000 la comunidad gay decidió que el trabajo no debía hacerse solo por HIV/SIDA sino por el alto índice de violaciones de derechos humanos a manos del gobierno. El índice de violaciones de derechos humanos aumentó cuando en 2003 el Congreso Nacional de la República de Honduras aprobó la ley de ‘policía y convivencia ciudadana’, que otorga mayor poder a la policía."
"El gobierno justificó la ley diciendo que es para preservar la moral y las buenas costumbres, pero cuando se habla de moral y buenas costumbres, el gobierno excluye totalmente de la sociedad a las minorías sexuales. Ahí es cuando empiezan con mucha más fuerza los despidos de las personas identificadas como gays y transgéneros, las limitaciones a la educación, las detenciones, los ataques, la violencia, y los asesinatos múltiples."
Elkyn Suárez dice que la sociedad hondureña se opone a esta ley pero que la gente tiene temor de expresar su opinión públicamente. "En Honduras el poder político y el poder que tiene la policía es tan grande que tu voz hasta ahí llega; no es que te van a encarcelar, sino que te quitan el derecho a la vida."
Elkyn se describe como una promotora de la defensa de los derechos humanos que, junto con otras personas de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero se han enfrentado a crecientes restricciones a sus propios derechos en el curso de su labor en materia de derechos humanos. Dice que ha habido numerosas detenciones y actos de intimidación y que la comunidad de personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero se ve constantemente aislada y excluida del programa de derechos humanos que promueve el gobierno.
"Yo personalmente fui arrestada muchísimas veces, amenazada muchísimas veces. El temor era grande, pero la necesidad de hablar, la necesidad de dejar de sufrir, de dejar de ver tantas muertes día a día, porque cada día era ver dos o tres chicas o chicos gay asesinados, mientras las autoridades decían que eso tenía que pasar porque nosotros no teníamos derecho a vivir en nuestro país por nuestras formas de vida que habíamos escogido vivir."
Elkyn acusa al gobierno de negarse a reconocer las violaciones de derechos humanos contra personas pertenecientes a esta comunidad. "Existe para nosotros la violación, existe para nosotros el asesinado, existe para nuestros amigos los múltiples asesinatos y para nuestra familia, pero para el gobierno eso nunca ha existido. Se incluye en la noticia el asesinato de una chica transexual o de un chico transgénero, eso influye el periodismo, pero cuando ya estamos en la lucha, es constantemente aislante, la comunicación y la noticia."
Elkyn considera que el papel de las organizaciones internacionales y de la comunidad internacional en general es el de escuchar. Dice que, aunque su comunidad ha continuado luchando sin recibir una respuesta positiva, alguien debe ser consciente de lo que ha pasado. "Hay que hablar, porque eso sí cuenta. Antes era más ingenua de todo lo que ocurría a mi alrededor y ahora me di cuenta de que cuando alguien habla las cosas cambian muchísimo."
Elkyn escribió una carta al presidente de Honduras con motivo del aniversario del asesinato de Ericka para pedir justicia y pidió, sobre todo, que se dejara de excluir a las minorías sexuales de la sociedad hondureña.
"Somos parte de la sociedad hondureña y no exigimos trato especial, sino simplemente los derechos que nos otorga la misma Constitución de la República: derecho a no ser discriminados, a la educación. Yo soy el ejemplo más vivo del daño inmenso que el gobierno de Honduras hace a una parte de la población porque yo desde los 10 años que decidí hacer mi vida a mi manera, a como yo tengo derecho, a como que me tienen que respetar. Jamás pude tener un trabajo digno, jamás pude tener una educación, jamás tuve el derecho primordial de un hogar, de una familia, a un ambiente que como todos lo pueden tener. Y eso están viviendo muchos ciudadanos y ciudadanas en mi país, lo cual no es justo, y eso tiene que terminar."
Elkyn señala que, si pudiera reunirse con el presidente de Honduras, se trataría del día más importante de su vida. "Yo le haría esta pregunta: Si yo fuera su hija, ¿en qué situación estaría? ¿Él estaría de acuerdo en que a mí no me dejaran estudiar nunca, en que no me dejaran educarme, no me dejaran trabajar?¿Estaría de acuerdo y alegre con lo que la policía pudiera hacer con mi vida, que la policía pudiera quitarme la vida? Esa pregunta le haría."
A Elkyn Suárez le gustaría que Honduras se transformara en un país libre de limitaciones, un país con el mismo sistema educativo, el mismo servicio de salud y el mismo sistema jurídico para todas las personas. Un país cuyas leyes no excluyan ni a ricos ni a pobres ni a las minorías sexuales, un país en el que todas las personas reciban un trato igualitario, especialmente en lo referente a la legislación y a la actuación de la policía.
"Y que se nos dé la oportunidad de hablar y de escuchar y de ser escuchados y escuchadas. Hay que trabajar muchísimo que como cualquier otra organización, la comunidad gay es una más de esas organizaciones que trabajan por el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a la educación, a ser libres. Así como el gobierno otorga en sus leyes la libertad para muchos, a nosotros nos encierra en una prisión, porque esa es la vida que viven los ciudadanos y ciudadanas en Honduras, en una prisión."********
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