Documento - EE.UU ( Texas ) Pena de muerte / preocupación jurídica
PÚBLICO Índice AI: AMR 51/144/2003/s
EXTRA 51/03 Pena de muerte / preocupación jurídica 27 de noviembre de 2003
EE. UU. (Texas) Kevin Lee Zimmerman, blanco, de 42 años de edad

Está previsto que Kevin Zimmerman sea ejecutado en Texas el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. Fue condenado a muerte en junio de 1990 por el asesinato de Gilbert Hooks, un hombre blanco, cometido en octubre de 1987.
A finales de septiembre de 1987, Kevin Zimmerman salió de la cárcel en su Luisiana natal tras cumplir una condena de tres años por posesión de drogas. Tras regresar a su casa y encontrar que su esposa mantenía una relación con su mejor amigo, se embarcó en una orgía de alcohol y drogas con otros amigos. Al quinto día, 23 de octubre, Kevin Zimmerman y dos amigos estaban bebiendo en la habitación de un motel en Beaumont, Texas, cuando se les unió otro huésped del motel, Gilbert Hooks, de 33 años. Esa noche, Zimmerman y Hooks se enzarzaron en una discusión, y Hooks apuñaló a Zimmerman en el brazo, causándole una fuerte hemorragia. La pelea continuó hasta terminar con la muerte de Hooks apuñalado.
Kevin Zimmerman fue acusado de asesinato, pero no de asesinato punible con la pena capital. Le asignaron una sucesión de abogados, pero todos ellos se retiraron del caso por diversos motivos, sin haber trabajado apenas sobre él. Al cabo de un año, Zimmerman escribió al fiscal y al tribunal, desafiándolos, en la práctica, a acusarlo de asesinato punible con la pena capital. En sus cartas afirmó haber participado en otros delitos que no había cometido, y dijo haber robado a Hooks. El asesinato cometido durante un robo es un delito punible con la muerte, al contrario que el asesinato simple. Se presentaron nuevos cargos contra él: esta vez se le acusó de asesinato punible con la pena capital. Un médico que revisó recientemente el caso ha manifestado en una declaración jurada que las afirmaciones contenidas en las cartas de Zimmerman eran "evidentemente absurdas" y que los registros indican que en aquel entonces el acusado tenía un comportamiento "psicótico", era un "suicida en potencia" y necesitaba "medidas de prevención para evitar el suicidio".
En julio de 1989, a Kevin Zimmerman se le asignó una abogada que lo representaría durante el juicio por el nuevo cargo punible con la muerte; esta abogada era el quinto letrado que se le asignaba a Zimmerman desde que se le acusó por primera vez. No tenía experiencia en casos de pena capital y nunca había defendido a un acusado de asesinato. Eligió como abogado adjunto a un letrado que tampoco tenía experiencia en pena capital. Los dos abogados decidieron no hacer que se evaluara la capacidad mental de Zimmerman para ser juzgado, pese a que había indicios de que éste podía no ser capaz de colaborar en su propia defensa. No investigaron sus antecedentes familiares, y tampoco supieron que tenía un historial de trastornos iniciado tras un grave accidente de bicicleta que sufrió a los 11 años de edad y a consecuencia del cual tuvieron que colocarle una placa en el cráneo. Había numerosos familiares y vecinos que podían haber declarado que su personalidad y su comportamiento cambiaron tras el accidente. Además, los abogados tampoco presentaron un testimonio psiquiátrico que respaldara la alegación de defensa propia ni durante la fase judicial de determinación de la culpa ni como testimonio atenuante en la fase en la que se decidía si Zimmerman debía ser condenado a muerte.
La defensa tampoco investigó los antecedentes de violencia de Gilbert Hooks, que incluían violencia conyugal y peleas con desconocidos cuando estaba borracho. Desde el juicio, su quinta esposa ha testificado sobre su comportamiento violento y su afición a la bebida, y otra esposa ha confirmado su temperamento violento. Al parecer, en una ocasión golpeó a su esposa embarazada con tal brutalidad que ésta abortó. De haberse presentado al jurado, estos testimonios podrían haber respaldado la alegación de defensa propia y haber contrarrestado la imagen que la fiscalía dio de la víctima como una persona no violenta.
En 1997, un experto examinó a Kevin Zimmermann y concluyó que la lesión cerebral sufrida durante la infancia había "afectado materialmente a su control sobre su propio comportamiento, tanto durante su adolescencia como en el momento del apuñalamiento". El experto concluyó que la combinación de su consumo de alcohol y drogas, su furia por haber sido apuñalado y el temor por su seguridad "contribuyeron a su incapacidad de recuperar el control en el momento del delito". En 1995, otro médico había concluido que Zimmerman mostraba señales de un trastorno mental caracterizado por problemas de discernimiento y por la dificultad de controlar los impulsos.
En 2003, una psicóloga concluyó que Kevin Zimmerman había sufrido una "lesión cerebral frontal traumática y grave a la edad de once años que dio lugar a ataques, cambios de personalidad, estallidos explosivos y amnesia postexplosiva". Según la psicóloga, "toda la información disponible señala que el delito del señor Zimmerman fue cometido bajo la influencia de una furia encefalopática explosiva que afectó seriamente a su control de los impulsos, a su capacidad de discernimiento, y a su memoria [...] No debe considerarse como un delito depredatorio o premeditado". También concluyó que "el comportamiento de Kevin Zimmerman en el momento del delito y durante su juicio sugiere la fuerte probabilidad de que sufriera una enfermedad o trastorno mental diferente" en aquellos momentos. Kevin Zimmerman, que no recuerda los detalles del apuñalamiento, ha manifestado repetidamente su remordimiento por la muerte de Gilbert Hooks.
Kevin Zimmerman se enfrenta a la inyección letal, un método de ejecución en el que se le administrarán tres sustancias químicas: tiopental sódico, un sedante del que se administra una dosis mortal; bromuro de pancuronio, relajante musular que paraliza el diafragma y los pulmones; y cloruro de potasio, que detiene el corazón. El bromuro de pancuronio paraliza los músculos esqueléticos pero no afecta al corazón o al sistema nervioso. Una persona a la que se le inyecte esta sustancia permanece consciente pero no puede moverse ni hablar. Se han presentado recursos judiciales contra su uso en ejecuciones alegando que puede enmascarar el sufrimiento. En uno de estos recursos, presentado en Tennessee, una mujer declaró que había sido sometida a una operación quirúrgica en la que el anestésico no había hecho efecto. Según su declaración, podía oír, percibir y sentir todo lo que sucedía durante la operación, pero no podía moverse ni hablar porque le habían inyectado bromuro de pancuronio. Ha descrito la experiencia como "peor que la muerte". El uso de esta sustancia química no está aceptado para la eutanasia de animales por las directrices de la Asociación Veterinaria Estadounidense, y se ha prohibido en varios estados. Según los informes, el 1 de septiembre de 2003 entró en vigor en Texas una ley que prohibía el uso de esta sustancia para practicar la eutanasia a perros y gatos.
Está previsto que Kevin Zimmerman sea ejecutado en el 55 aniversario de la adopción, en 1948, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, un instrumento que da una visión de un mundo en el que se respeten el derecho a la vida y el derecho a no ser sometido a penas crueles, inhumanas o degradantes. Hoy día, 112 países han abolido la pena de muerte en la ley o en la práctica. Frente a esta tendencia, Estados Unidos ha ejecutado a más de 880 personas desde que reanudó los homicidios judiciales en 1977. Texas tiene en su haber más de 330 de estas ejecuciones. La Comisión de Derechos Humanos ha manifestado repetidamente su convicción de que la " abolición de la pena de muerte contribuye a realzar la dignidad humana y el desarrollo progresivo de los derechos humanos", y ha pedido que se ponga fin a las ejecuciones de personas que sufren trastornos mentales. Además, las Salvaguardias de las Naciones Unidas para Garantizar la Protección de los Derechos de los Condenados a la Pena de Muerte establecen que los acusados de delitos punibles con la muerte deben contar con "asistencia letrada adecuada en todas las etapas del proceso".
ACCIONES RECOMENDADAS:
Envíen llamamientos para que lleguen lo antes posible, en inglés o en su propio idioma, manifestando su oposición a la ejecución de Kevin Zimmerman, utilizando sus propias palabras y empleando la información aquí facilitada según consideren oportuno.
Incluyan en sus llamamientos el número de recluso de Kevin Zimmerman: 977.
LLAMAMIENTOS A:
Presidente de la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas
Gerald Garrett, Chairperson, Texas Board of Pardons and Paroles
P.O. Box 13401, Austin, Texas 78711 3401, EE. UU.
Fax: + 1 512 463 8120
Tratamiento: Dear Mr Chairperson / Señor Presidente
Gobernador de Texas
The Honorable Rick Perry, Governor of Texas, State Capitol, PO Box 12428, Austin, TX 78711, EE. UU.
Fax: +1 512 463 1849 / 0039 / 1932
Tratamiento: Dear Governor / Señor Gobernador
COPIA A:los representantes diplomáticos de Estados Unidos acreditados en su país.
También pueden enviar cartas breves (de no más de 250 palabras) a: Letters to the Editor, Austin-American Statesman, P.O. Box 670, Austin, Texas 78767, EE. UU. Fax: +1 512 912 5927. Correo-E.: http://www.statesman.com/search/content/standing/letters.html
ENVÍEN SUS LLAMAMIENTOS INMEDIATAMENTE.