Documento - Open letter to the governments of Bangladesh, India, Indonesia, Malaysia, Myanmar and Thailand
AMNISTÍA INTERNACIONAL
CARTA ABIERTA
Índice AI: ASA 01/001/2009
29 de enero de 2009
A los gobiernos de Bangladesh, India, Indonesia, Malaisia,
Myanmar y Tailandia
Excelentísimos gobiernos:
Les escribimos para expresarles nuestra honda preocupación por la
difícil situación de los rohingya, minoría musulmana del estado de
Rakhine, en el oeste de Myanmar. En los últimos meses, millares de
ellos han huido por mar a Tailandia y Malaisia, y hay centenares en
paradero desconocido, se teme que ahogados. Su situación ha llegado
a un estado crítico en los dos últimos meses, pues el ejército
tailandés ha expulsado a alrededor de un millar de rohingya que
habían llegado por mar al suroeste de Tailandia, mientras que las
autoridades indias e indonesias han rescatado a centenares de
ellos.
A fin de abordar esta crisis, Amnistía Internacional formula con
carácter urgente a los gobiernos de Bangladesh, India, Indonesia,
Malaisia, Myanmar y Tailandia las recomendaciones siguientes:
♦Myanmar debe poner fin de inmediato a la persecución sistemática
de la minoría rohingya, que es la causa básica de la crisis.
♦Todos los gobiernos deben cumplir las obligaciones que han
contraído en virtud del derecho del mar y prestar auxilio a quienes
se encuentren en dificultades en el mar, lo que incluye establecer
un servicio de búsqueda y salvamento.
♦Todos los gobiernos deben proporcionar de inmediato acceso a la
agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) a todos los rohingya
que se encuentren en su territorio.
♦Todos los gobiernos deben ratificar la Convención de la ONU sobre
el Estatuto de los refugiados, su Protocolo de 1967 y la Convención
de la ONU sobre el Estatuto de los Apátridas.
Habiendo todavía vidas en peligro, Amnistía Internacional recuerda
a los gobiernos de la región las obligaciones específicas que les
impone el derecho del mar en relación con las situaciones de
migrantes hallados o interceptados en el mar. Además del Convenio
Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos, tanto la
Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar como el
Convenio internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el
Mar, en los que Bangladesh, Malaisia, Indonesia, India, Myanmar,
Tailandia e India son Estados Partes, incluyen la obligación de
prestar auxilio a quienes se encuentren en dificultades en el mar.
El cumplimiento de esta obligación es simultáneo al de las
obligaciones existentes en materia de derechos humanos.
En concreto, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho
del Mar obliga a los Estados Partes a exigir al capitán de un buque
que enarbole su pabellón a prestar auxilio a toda persona que se
encuentre en peligro de desaparecer en el mar y a las personas que
estén en dificultades. La obligación de prestar auxilio es
aplicable independientemente de la nacionalidad, condición o
circunstancias de la persona. Además, todos los Estados ribereños
están obligados a establecer y mantener un servicio de búsqueda y
salvamento con tal fin, incluso por medio de acuerdos regionales de
cooperación.
La necesidad de garantizar la seguridad y dignidad de las personas
salvadas y de la tripulación es lo primero que se debe tener en
cuenta al determinar dónde llevarlas. Según el derecho
internacional, el Estado responsable de la zona de búsqueda y
salvamento en que se haya recogido a los supervivientes debe
encargarse de proporcionar un lugar seguro o garantizar que se
proporciona tal lugar. Sin embargo, cada Estado debe garantizar que
las personas no son devueltas ni trasladadas a un lugar donde
corran riesgo de sufrir violaciones graves de derechos humanos. En
el caso de que las personas soliciten o necesiten protección
internacional, el Estado responsable del salvamento debe
trasladarlas a un territorio donde esté garantizado el acceso a un
proceso justo y satisfactorio de asilo con todas las salvaguardias
de procedimiento.
Amnistía Internacional pide a los gobiernos regionales que cooperen
en el proceso de seguir prestando asistencia a los rohingya
supervivientes, enviar con prontitud a las personas rescatadas en
el mar a un lugar seguro y garantizar que tienen acceso a un
proceso justo y satisfactorio de asilo para que se evalúe su
necesidad de protección.
Amnistía Internacional acoge con satisfacción el compromiso
declarado del primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, de
convocar un foro regional sobre los rohingya. Los flujos de
miembros de la minoría rohingya de Myanmar a países vecinos
representan un reto enorme, que sólo puede asumirse regionalmente.
Toda solución regional que se busque debe garantizar que los
rohingya que tengan razones fundadas para temer sufrir persecución
en Myanmar no son devueltos allí y que los que no tengan necesidad
de protección son devueltos de manera humana. Muy especialmente, el
gobierno de Tailandia debe dejar de expulsar a los rohingya,
prestarles de inmediato asistencia humanitaria y suspender los
planes que, según informes creíbles, se están haciendo para llevar
a cabo nuevas expulsiones. Centenares de rohingya se encuentran en
paradero desconocido o han muerto tras haberlos dejado las fuerzas
de seguridad tailandesas a la deriva en barcos no aptos para
navegar y con muy poco o ningún alimento ni agua. Algunos rohingya
han informado de haber sido golpeados por las fuerzas de seguridad
tailandesas, aunque el gobierno de Tailandia lo ha negado
rotundamente. El 29 de enero, Indonesia anunció que estaba
determinando todavía la suerte de casi 200 rohingya y bangladeshíes
que habían desembarcado en la isla de Weh, provincia de Acerh, el 7
de enero. La marina india ha rescatado a centenares de rohingya en
las islas Andamán y sus proximidades.
Amnistía Internacional considera muy alentador que, según informes,
el 27 de enero el primer ministro Abhisit invitara al ACNUIR a
participar en el foro regional que propone convocar. Esta
invitación es decisiva, dado que las autoridades tailandesas no han
permitido aún al ACNUR el acceso a todos los rohingya detenidos
para que evalúe su necesidad de protección. En particular, el ACNUR
había solicitado el acceso a un grupo de 126 rohingya bajo
custodia, según informes, de las autoridades tailandesas. De
acuerdo con informes posteriores, es muy posible que el ejército
tailandés expulsara colectivamente a todo este grupo el 23 de
enero. Amnistía Internacional insta a los gobiernos de India,
Indonesia, Malaisia y Tailandia a que no devuelvan a estas
personas, permitan de inmediato al ACNUIR el acceso a los rohingya
llegados a sus países para que determine sus necesidades de
protección y garanticen que ninguna persona es devuelta a ningún
país donde corra riesgo de sufrir graves violaciones de derechos
humanos.
Es sólo por medio de una iniciativa regional, en la que participen
Bangladesh, India, Indonesia, Malaisia, Myanmar y Tailandia, así
como el ACNJR, como se podrá encontrar una solución duradera a la
difícil situación de los rohingya. Desde hace al menos 30 años,
centenares de miles de rohingya huyen de la persecución sistemática
a los países asiáticos vecinos, la gran mayoría de ellos a
Bangladesh. Por otro lado, dentro de Myanmar, los rohingya son
víctimas de políticas extremadamente discriminatorias dirigidas
específicamente contra ellos. Se les niega la ciudadanía, por lo
que en la práctica son apátridas. Los que son devueltos a Myanmar
continúan corriendo un gran riesgo de sufrir violaciones de
derechos humanos, como trabajo forzado, desalojo forzoso,
confiscación de tierras y severas restricciones de la libertad de
circulación. Tales violaciones han tenido un grave impacto en el
sustento y la seguridad alimentaria de los rohingya. Es preciso que
las autoridades de Myanmar dejen de inmediato de someter a los
miembros de esta minoría a tales violaciones de derechos humanos y
modifiquen las políticas discriminatorias que aplican para negarles
sus derechos fundamentales. Hasta que el gobierno de Myanmar no
aborde estas causas básicas del problema, los rohingya continuarán
huyendo a los países vecinos.
Mientras no mejore la situación de los derechos humanos en Myanmar,
los rohingya y otros grupos que sufren persecución en el país
continuarán huyendo de sus hogares para buscar seguridad en otras
partes. En este contexto, Amnistía Internacional insta también a
los gobiernos de Bangladesh, India, Indonesia, Malaisia, Myanmar y
Tailandia a que ratifiquen la Convención de la ONU sobre el
Estatuto de los refugiados, su Protocolo de 1967 y la Convención de
la ONU sobre el Estatuto de los Apátridas. La ratificación de esos
tratados proporcionará el marco jurídico necesario para aplicar un
enfoque regional coherente y constante a este creciente
problema.
Gracias por prestar en seguida atención a este asunto
urgente.
Atentamente,
Sam Zarifi
Director del Programa para Asia y Oceanía
Amnistía Internacional