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28 de enero de 2002
Índice AI: ASA 12/001/2002/s
Servicio de Noticias 17/02
Australia: Fracaso de la política de detención de los últimos diez años
«A medida que aumenta el riesgo de que se produzcan muertes como consecuencia de los disturbios que siguen produciéndose en los centros de detención de inmigrantes en Australia, se hace patente el fracaso de la política de detención preceptiva instaurada hace diez años y la necesidad de someterla a revisión urgente», ha declarado hoy Amnistía Internacional.
«Ha de abordarse inmediatamente la cuestión de la salud mental de los detenidos. Las huelgas de hambre, las lesiones autoinfligidas y los intentos de suicidio de las personas bajo custodia responden claramente a una desesperación extrema, originada por una combinación de factores como la encarcelación prolongada, el aislamiento social y la incertidumbre respecto al futuro, además del temor por su vida que suscita en muchos detenidos la devolución a sus países de origen.»
Ningún país encarcela a cientos de niños y a miles de hombres y mujeres por no disponer de visado y conforme a una política nacional que exige su detención automática e indefinida sin cargos ni opción a revisión judicial. En contra de la postura del gobierno, esta política de detención no ha disuadido a los refugiados, ya que la mayoría de ellos siguen intentando entrar de manera ilegal en Australia. El gobierno ha declarado que su país admite a los refugiados que estén en posesión de la documentación reglamentaria; pese a todo, no es habitual que una persona que huye de la persecución pueda solicitar el visado en una embajada remota y, a continuación, se permita esperar varios meses a que le concedan la autorización.
«Se ha demostrado que encerrar a miles de refugiados no sirve para frenar los nuevos intentos de búsqueda de asilo en Australia. ¿Están realmente dispuestos los australianos a pagar en cifras humanas o económicas el precio de mantener una política de detenciones instaurada hace diez años y que ha fracasado en su intento de frenar la acción desesperada de los que buscan asilo?», cuestiona la organización.
Si centramos la atención en el estado físico de los centros de detención pierde magnitud la cuestión fundamental que ha dado lugar a los disturbios: la salud mental de los detenidos. En repetidas ocasiones, profesionales de la medicina y observadores documentados han hecho hincapié en la preocupación por la salud mental de las personas bajo custodia y el nivel de cuidados médicos que reciben.
Amnistía Internacional ha instado al gobierno de Australia a poner fin a la angustia de los detenidos suavizando algunas de las medidas que han originado acciones desesperadas. Debería ponerse en libertad al menos a las familias con niños y a aquéllos que cumplan los requisitos para solicitar la condición de refugiados, en espera de que se les conceda el visado. La detención ha de ser la excepción, no la regla, y ha de determinarse caso por caso.
En último término, el Parlamento debe reconsiderar los factores que subyacen tras los actos de desesperación ocurridos bajo custodia, reforzando de manera sustancial los esfuerzos por actuar contra las causas de los flujos migratorios internacionales y, en particular, contra los abusos de derechos humanos.
Amnistía Internacional no aprueba que los solicitantes de asilo u otras personas actúen con violencia o se autoinflijan daños en protesta por las condiciones a las que se les ha sometido. Sin embargo, considera que el gobierno australiano debe asumir la parte de responsabilidad que le corresponde en lo que concierne a las circunstancias que conducen a la desesperación de los detenidos.
El conflicto y la inestabilidad que actualmente vive Afganistán, país del que proceden muchos de los detenidos, hace poco probable que en un futuro cercano los solicitantes de asilo afganos puedan volver a su país con todas las garantías de seguridad. Lo ocurrido en Australia con las detenciones masivas y automáticas vuelve a poner de manifiesto la necesidad de aumentar la cooperación internacional a fin de desacelerar los flujos migratorios y proporcionar condiciones y soluciones de carácter humanitario a las personas que no pueden afrontar el regreso a sus hogares con todas las garantías de seguridad.
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