Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Declaración Pública - Japón: el Centro de Prevención en Tierra

ÍNDICE AI: ASA 22/04/00/s Servicio de Noticias 149/00

embargado hasta el lunes 7 de agosto de 2000 Documento público



DECLARACIÓN PÚBLICA



Japón: el Centro de Prevención en Tierra



Amnistía Internacional ha recibido preocupantes informes sobre graves abusos cometidos en el proceso de interrogatorio y expulsión de las personas a las que se niega la entrada en Japón. Los viajeros a los que no se permite entrar al país son llevados a un centro de detención del Aeropuerto Internacional de Narita llamado Centro de Prevención en Tierra. Este lugar lo crearon las autoridades de inmigración y estaba financiado por ellas, pero lo administran empresas privadas de seguridad. Todos los gastos de las personas recluidas allí los pagan las compañías aéreas, a las que se responsabiliza de las «llegadas sin documentación suficiente» a Japón en avión.


Amnistía Internacional pide a las autoridades de inmigración que creen un mecanismo oficial de vigilancia de las empresas privadas de seguridad cuyo personal somete habitualmente a presuntas torturas y malos tratos a las personas detenidas en el Centro de Prevención en Tierra. El hecho de que el gobierno japonés no haya iniciado con prontitud una investigación imparcial sobre estos presuntos abusos constituye una violación del artículo 12 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Japón es Estado Parte en este tratado y está obligado a cumplir plenamente todos los compromisos que ha contraído en virtud de él.


Según cuatro miembros del personal de seguridad adscrito al Centro de Prevención en Tierra, los guardias de las empresas de seguridad y, en ocasiones, los funcionarios de inmigración han cometido allí graves abusos y violaciones de derechos humanos. Asimismo, las empresas de seguridad extorsionan a los detenidos con promesas de «buen servicio» o de conseguir que entren al país. Se conocen casos en los que el personal de seguridad ha registrado las pertenencias de los detenidos y los dejado desnudos por negarse a pagar. A algunos detenidos los han golpeado al no comprender por qué tenían que pagar y negarse a hacerlo.


Según un miembro del personal que comenzó a trabajar en el centro en 1997, estos abusos se cometen casi a diario. En junio del 2000 se recibieron informes sobre dos tunecinos, Thameur Mouez y Thameur Hichm, a los que habían golpeado en la cara, sujetado contra el suelo, dado patadas y negado atención médica. Según informes, el personal de seguridad ha utilizado también la violencia contra personas detenidas en el Centro de Prevención en Tierra, en «residencias» y en la oficina de la empresa en el aeropuerto.


Amnistía Internacional teme que estos graves abusos contra los derechos humanos se deban al hecho de que no exista un mecanismo oficial de vigilancia de las actividades del personal privado de seguridad, el cual ha dicho a la organización que, puesto que no existe tal mecanismo, no tiene que rendir cuentas de sus actos. Aunque los detenidos denuncien malos tratos y extorsión, son expulsados en cuestión de días sin hacer caso de su denuncias.


Según información proporcionada por personal de seguridad, los funcionarios de inmigración han violado el procedimiento de inspección de inmigración japonés, las normas internacionales de derechos humanos y el derecho sobre refugiados. Se conocen casos de personas que han sido insultadas y golpeadas en la «sala especial de inspección» al presentar una solicitud de asilo.


A Amnistía Internacional le preocupa que, con el uso de este procedimiento de inmigración y del Centro de Prevención en Tierra, se niegue a los solicitantes de asilo y a los refugiados el derecho a un procedimiento justo y satisfactorio de determinación de la condición de refugiado. Las personas detenidas en el Centro de Prevención en Tierra no tienen acceso al ACNUR ni a un abogado, tienen muy poco o ningún contacto con el mundo exterior y a menudo se les niega el derecho a comunicarse con sus familiares. Su expulsión tiene lugar en cuestión de días, y son enviados a países donde pueden estar expuestos a sufrir graves violaciones de derechos humanos. La negación de su derecho a un proceso justo de determinación de la condición de refugiado constituye un incumplimiento de los principios más fundamentales del derecho internacional sobre los refugiados, lo cual es especialmente grave en el caso del principio de no devolución, que impide enviar a una persona a un país donde su vida, su libertad o su integridad física estén amenazadas. Amnistía Internacional pide al gobierno de Japón, que es Parte en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951, que cumpla las obligaciones que ha contraído en virtud del derecho internacional sobre los refugiados y las normas internacionales de derechos humanos.


Además, normalmente se debe evitar detener a refugiados y a solicitantes de asilo. Amnistía Internacional se opone a la detención de solicitantes de asilo si no están acusados de ningún delito común reconocible o si las autoridades no pueden demostrar en cada caso particular que la detención es necesaria de acuerdo con las normas internacionales. Amnistía Internacional pide que cada solicitante de asilo detenido sea llevando con prontitud ante una autoridad judicial o similar para que determine si su detención en legal y compatible con las normas internacionales.


Información general


Todas las líneas aéreas que toman tierra en Japón son responsables de que sus pasajeros viajen con la debida documentación. Asimismo, están obligadas a proporcionar medios para el alojamiento de las personas a las que se niegue la entrada en Japón. Las líneas aéreas contratan para ello a varias empresas que proporcionan «escoltas de seguridad» para llevar a esas personas desde inmigración hasta el Centro de Prevención en Tierra, donde las entregan al personal de otra empresa de seguridad que se ocupa del funcionamiento del centro. Si éste está lleno, las «escoltas de seguridad» llevan a los detenidos a una «residencia», que no es otra cosa que una habitación de hotel a cuya puerta hay siempre un guardia de seguridad para que los detenidos no salgan hasta el momento de su expulsión del país.


En el Centro de Prevención en Tierra hay dos guardias de seguridad de servicio día y noche. En la actualidad hay dos centros en el Aeropuerto Internacional de Narita: el centro Daiichi (primero), para mujeres, y el centro Daini (segundo), para hombres. Hay poco personal femenino en las empresas privadas de seguridad, por lo que la mayoría de los guardias del centro Daiichi son hombres. Además, por la noche sólo puede haber en el centro personal de seguridad masculino, y es raro que los funcionarios de inmigración visiten el centro. La falta de vigilancia y de salvaguardias en el centro crea una condiciones en las que pueden cometerse abusos contra los derechos humanos.


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Si desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Londres, Reino Unido, en el número + 44 20 7413 5566. Para los documentos y comunicados de prensa traducidos al español consulten la sección «centro de documentación» de las páginas web de EDAI en http://www.edai.org/centro

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