Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Corea del Sur: Accion medica: Shin In-young









ÍNDICE AI: ASA 25/03/98/s

Distr: PG/SC

A: Profesionales de la salud

De: Oficina Médica/Equipo Subregional de Asia Oriental

Fecha: 4 de febrero de 1998

ACCIÓN MÉDICA

Shin In-young

República de Corea (Corea del Sur)


Resumen


Shin In-young, preso político de 70 años de edad, lleva encarcelado 30 años en Corea del Sur tras haber sido condenado por «espionaje». Amnistía Internacional ha expresado sus serios temores a que quizá le condenaron injustamente basándose en una confesión obtenida mediante tortura y que su condena se basó en sus opiniones políticas y no en ningún delito real que hubiera cometido. En diciembre de 1997 se le diagnosticó que padecía cáncer y, según los informes, está gravemente enfermo. En la actualidad está recibiendo tratamiento mediante radiación como enfermo no internado de un hospital próximo a la prisión de Taejon, donde está encarcelado. Teniendo en cuenta las dudas respecto a su condena, el periodo extraordinariamente prolongado de prisión que ya ha cumplido, la falta de respuesta de las autoridades a los llamamientos anteriores realizados en casos similares y el riesgo que conlleva para su salud seguir encarcelado, Amnistía Internacional pide que se excarcele a Shin In-young sin dilación y que le trasladen a un hospital bajo el cuidado de su familia para que reciba el tratamiento médico que necesite.


Acciones recomendadas


Se ruega a los profesionales de la medicina que envíen cartas a las direcciones que incluimos seguidamente:


o expresando honda preocupación por el mal estado de salud de Shin In-young, preso político de 70 años que lleva encarcelado más de 30 años;

o solicitando más información sobre la enfermedad de Shin In-young y los cuidados médicos que ha recibido;

o pidiendo que se libere a Shin In-young y que le ingresen en un hospital bajo el cuidado de su familia para que pueda recibir la atención médica que precise su enfermedad:

o solicitando más información sobre el equipamiento médico con la que cuentan las cárceles de Corea del Sur y la prisión de Taejon en particular;

o expresando preocupación por las condiciones de reclusión de los presos políticos que cumplen largas condenas de cárcel; pueden referirse a las condiciones de casi aislamiento de los presos entre sí y con respecto al mundo exterior, a las celdas carentes de calefacción y a la presión reiterada de las autoridades penitenciarias sobre algunos reclusos para que se «conviertan» (firmen una declaración en la que renuncien a sus creencias comunistas, presuntas o reales).



Direcciones


Ministro de Justicia

Kim Jong-koo

Minister of Justice

Ministry of Justice

1 Chungang-dong

Kwachon-myon

Shihung-gun, Kyonggi-do

República de Corea

Fax: +82 2 504 3337


Director de prisión

Director, Taejon Prison

P O Box 36

Yusong Post Office

Taejon-shi 305-600

República de Corea

Dirección del presidente para las cartas enviadas antes del 25 de febrero de 1998


Presidente electo Kim Dae-jung

25-1 Samcheong-dong, Chung-ku

Seoul 110-130

República de Corea

Fax: +82 2 722 6444 o +82 2 784 6070



Direcciones para las cartas enviadas después del 25 de febrero de 1998


Presidente Kim Dae-jung

The Blue House

1 Selong-no, Chongno-ku

Seoul

República de Corea

Fax: +82 2 770 0253

Copias


Médicos por el Humanismo

Innuihyop

Physicians for Humanism

Youngchun-dong, 69-4, 2Fl

Sudaemoon-ku

Seoul 120-070

República de Corea

Fax: +82 2 362 0378


Grupo de Derechos Humanos de Minkahyop

Minkahyop human rights group

592-7 Changsin-2-dong

Chongno-ku

Seoul 110-542

República de Corea

Fax: +82 2 745 5604


y a la representación diplomática de la República de Corea (Corea del Sur) acreditada en su país.









Externo

Índice AI: ASA 25/03/98/s

Distr: PG/SC

4 de febrero de 1998




PREOCUPACIÓN POR LA SALUD


Shin In-young

República de Corea (Corea del Sur)



Shin In-young, preso político de 70 años de edad, lleva encarcelado 30 años en Corea del Sur tras haber sido condenado por «espionaje». Amnistía Internacional ha expresado sus serios temores a que quizá le condenaron injustamente basándose en una confesión obtenida mediante tortura y que su condena se basó en sus opiniones políticas y no en ningún delito real que hubiera cometido. En diciembre de 1997 se le diagnosticó que padecía cáncer y, según los informes, está gravemente enfermo. En la actualidad está recibiendo tratamiento mediante radiación como enfermo no internado de un hospital próximo a la prisión de Taejon Prison, donde está encarcelado. Teniendo en cuenta las dudas respecto a su condena, el periodo extraordinariamente prolongado de prisión que ya ha cumplido, la falta de respuesta de las autoridades a los llamamientos anteriores realizados en casos similares y el riesgo que conlleva para su salud seguir encarcelado, Amnistía Internacional pide que se excarcele a Shin In-young sin dilación y que le trasladen a un hospital bajo el cuidado de su familia para que reciba el tratamiento médico que necesite.


Amnistía Internacional ya ha solicitado anteriormente que se mejoren las condiciones de reclusión de los presos políticos que cumplen largas condenas de cárcel así como los equipamientos médicos de las prisiones. Al igual que otros presos que cumplen largas condenas de cárcel, Shin In-young permanece recluido prácticamente en régimen de aislamiento en una celda individual pequeña carente de calefacción. Su familia ha informado de que a principios de 1997 se quejó de un fuerte dolor y de hinchazón en la zona alrededor de la clavícula. No se le llevó a un hospital para ser reconocido hasta noviembre de 1997 cuando le diagnosticaron que padecía cáncer.


Se ha informado de que en enero de 1998, las autoridades de la prisión de Taejon instaron al Ministerio de Justicia a que suspendiera la sentencia de reclusión de Shin In-young y a que autorizara una liberación temporal por motivos médicos. Al parecer, la petición fue rechazada.


La mayoría de los presos políticos permanecen recluidos en celdas individuales y algunos de ellos mantienen poco o ningún contacto con los otros reclusos. Según los informes, algunos de los presos políticos que llevan más tiempo cumpliendo penas prolongadas padecen problemas psicológicos derivados del aislamiento prolongado. Algunos padecen problemas digestivos, reumatismo, hipertensión y otras enfermedades producidas por el encarcelamiento prolongado en condiciones deficientes.


El equipamiento médico de las prisiones surcoreanos es por lo general deficiente. La mayoría de las prisiones sólo cuentan con un médico, que normalmente tiene sus propios pacientes fuera de la prisión y que sólo visita el centro penitenciario una o dos veces a la semana. Amnistía Internacional conoce otros casos en los que los presos han afrontado grandes dificultades para conseguir un tratamiento médico adecuado para su enfermedad. Los medicamentos y el tratamiento hospitalario son sufragados por los familiares de los presos.


Información general


Después de la Guerra de Corea (1950-53), Shin In-young se dirigió a Corea del Norte y quedó separado de su familia que continuó en Corea del Sur. Después de la Guerra de Corea, los gobiernos de las dos Coreas prohibieron prácticamente todo contacto entre los ciudadanos de ambos países. En Corea del Sur, los contactos no autorizados han provocado muchas veces el encarcelamiento de personas detenidas en aplicación de la Ley de Seguridad Nacional.


Shin In-young entró en Corea del Sur en marzo de 1967 y fue arrestado. Declaró que había venido a visitar a su familia pero las autoridades le acusaron de espionaje y de actividades «antiestado» en favor de Corea del Norte. Se le formularon cargos en aplicación de la Ley de Seguridad Nacional y de la Ley Anticomunista (derogada actualmente). Shin In-young fue interrogado durante cinco meses por la KCIA (organismo de información de Corea del Sur, posteriormente denominado Agencia para la Planificación de la Seguridad Nacional). Durante ese periodo de tiempo le aplicaron descargas eléctricas y tortura mediante la utilización de agua, le golpearon y le obligaron a firmar una «confesión». En ese periodo de tiempo no vio un abogado. También se detuvo a su padre y a su madre por no haber informado de su visita y a su padre le condenaron a varios meses de prisión. Shin In-young fue declarado culpable y condenado a cadena perpetua.


En el momento del arresto de Shin In-young, el país estaba regido por un gobierno militar presidido por el general Park Chang-hee, que se había hecho con el poder en 1961 y se mantuvo en la presidencia hasta su asesinato en 1979. Durante ese periodo se cometieron frecuentes y graves violaciones de los derechos humanos.


Desde comienzos de los años noventa, Corea del Sur ha estado gobernada por un presidente civil y, en diciembre de 1997, los electores surcoreanos eligieron a Kim Dae-jung, ex disidente y ex preso político, como próximo presidente. La situación de los derechos humanos ha mejorado notablemente en comparación con las décadas anteriores, pero sigue habiendo problemas en este campo. Por ejemplo, continúan encarcelados varia decenas de presos políticos condenados en juicios sin las debidas garantías celebrados en décadas anteriores y la Ley de Seguridad Nacional sigue empleándose para arrestar a los presos de conciencia por ejercer de forma no pacífica su derecho a la libertad de expresión y de asociación. Esta ley establece penas de prisión prolongadas por mantener contactos no autorizados con ciudadanos norcoreanos, por «alabar» o »beneficiar» a Corea del Norte y por formar o unirse a organizaciones presuntamente pro norcoreanas. También establece penas de prisión prolongadas o la pena de muerte por delitos definidos ambiguamente como «espionaje» o pasar «secretos de Estado» a Corea del Norte.


A Shin in-young le fue negada la posibilidad de quedar en libertad condicional por haberse negado a «convertirse», es decir a firmar una declaración renunciando a sus creencias comunistas, presuntas o verdaderas. En las décadas anteriores, los presos políticos que se negaban a «convertirse» solían sufrir tortura. En la actualidad a los que se niegan a «convertirse» no se les incluye para la libertad condicional y suelen disfrutar de menos derechos y privilegios que los demás reclusos. Por ejemplo, pueden limitarles las visitas y el material de lectura. Al menos hay otros 21 presos políticos que también han pasado 30 años o más encarcelados en circunstancias similares a las de Shin In-young. Todos rondan los setenta o son ya septuagenarios. Al menos dos de los septuagenarios llevan encarcelados 40 años.

Amnistía Internacional lleva muchos años pidiendo la liberación o revisión de los casos de presos políticos condenados a largas condenas de cárcel a las que, al parecer, fueron sentenciados sin las debidas garantías en décadas anteriores. Amnistía Internacional también ha pedido que se enmiende la Ley de Seguridad Nacional de conformidad con las normas internacionales, que se mejoren las condiciones de reclusión y que se ponga fin a la «conversión» forzada de los presos políticos.

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