Documento - South Korea: Call for unimpeded access to food, water and necessary medical treatment for Ssanyong striking workers
AMNISTÍA
INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Fecha: 31 de julio
de 2009
Índice AI: ASA
25/007/2009
Corea del Sur: Llamamiento para que se permita el acceso a
alimentos, agua y tratamiento médico a los trabajadores en huelga
de Ssanyong
Amnistía
Internacional ha pedido hoy, 31 de julio, a las autoridades de
Corea del Sur que garanticen que los trabajadores en huelga de la
fábrica de Ssangyong Motor en Pyeongtaek, provincia de Gyeonggi,
pueden acceder de inmediato y sin trabas a alimentos, agua y al
tratamiento médico que necesiten, y que la policía cumple las
normas internacionales sobre la conducta de los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley.
Desde el 16 de
julio la dirección de la fábrica de montaje de automóviles ha
bloqueado la entrada de alimentos y agua a las instalaciones, cuya
planta de pintura ocupan desde el 22 de mayo unos 800 trabajadores
despedidos. Asimismo, la dirección impide desde el 19 de julio la
entrada de personal médico al complejo. Los trabajadores protestan
por el despido masivo de unos 1.100 operarios.
Los huelguistas
han racionado la comida y se les están acabando los suministros. No
pueden lavarse ni utilizar los aseos. Desde hace un mes hay
enfrentamientos entre los huelguistas y más de 3.000 policías
antidisturbios y cientos de agentes privados de seguridad
contratados por Ssangyong, en los que ha habido heridos por ambos
bandos. La mayoría de los trabajadores heridos y otros que sufren
enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión no han recibido
atención médica, ya que la dirección de la empresa, según los
informes con ayuda de la policía, ha impedido al personal médico
que entre al edificio.
Desde el 19 de
julio se ha permitido el acceso limitado de los médicos a la
fábrica sólo en tres ocasiones: el 22 de julio, para atender a un
hombre que había recibido un disparo en la cara de una pistola
Taser de la policía, y el 30 y el 31 de julio. Sin embargo, según
los informes, hay otros huelguistas que necesitan atención médica
urgente como consecuencia de la actuación de la policía y el
personal de seguridad privado. En concreto, algunos dicen sufrir
irritación y ampollas en la piel producidas por el contacto con gas
lacrimógeno licuado disparado con un cañón de agua.
En un evidente
intento por acabar con el encierro, desde el 20 de julio, según los
informes, la policía arroja gas lacrimógeno licuado desde
helicópteros durante el día y vigila durante toda la noche. La
dirección, a través de altavoces que emiten día y noche música a
alto volumen, pide a los huelguistas que pongan fin a la
protesta.
Bajo ninguna
circunstancia es admisible que la empresa o los funcionarios
encargados de hacer cumplir la ley traten de poner fin a una huelga
negando a los huelguistas acceso a necesidades esenciales, como
alimentos, agua o atención médica de emergencia. Incluso cuando la
intervención policial se hace necesaria porque la actuación de los
huelguistas supone un elevado riesgo de violencia para las personas
o deterioro grave de la propiedad, la policía debe cumplir las
normas internacionales, como el Código de conducta para
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, según el cual los
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley sólo pueden hacer
uso de la fuerza cuando sea estrictamente necesario y en la medida
que lo exija el cumplimiento de sus obligaciones. A este respecto,
a Amnistía Internacional le preocupa especialmente que la policía
esté utilizando dispositivos de electrochoque (Tasers). Estas armas
son potencialmente letales y sólo deben utilizarse cuando los
agentes se enfrentan a un peligro de muerte inminente o a graves
lesiones que no pueden ser evitadas con medidas menos
extremas.
FIN/