Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Corea del Sur: Amnistia Internacional incluye los derechos humanos en el programa de las elecciones presidenciales

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EMBARGADO HASTA EL 16 DE OCTUBRE DE 1997


Corea del Sur: Amnistía Internacional incluye los derechos humanos en el programa de las elecciones presidenciales


Cuando faltan todavía dos meses para las elecciones presidenciales en la República de Corea (Corea del Sur), Amnistía Internacional ha pedido hoy a todos los candidatos que adquieran el compromiso específico de proteger y promover los derechos humanos si resultan elegidos.


«Es evidente que Corea del Sur debe velar por su seguridad nacional, pero son demasiados los gobiernos surcoreanos que han utilizado la amenaza de Corea del Norte como excusa para reprimir a la oposición. El respeto a los derechos humanos no socava, sino que garantiza la estabilidad y la seguridad del país», ha declarado hoy Amnistía Internacional.


En una carta abierta de nueve páginas, Pierre Sané, secretario general de Amnistía Internacional, ha sugerido 18 medidas que permitirían el disfrute de los derechos humanos a todos los coreanos y, al mismo tiempo, contribuirían a la seguridad y al desarrollo a largo plazo y ayudarían a Corea del Sur a cumplir sus compromisos internacionales. Pierre Sané ha instado a todos los candidatos a hacer pública su postura sobre cada una de las propuestas de Amnistía Internacional.


En la carta abierta, Amnistía Internacional pide también que se deje en libertad a todos los presos de conciencia y que se modifique la Ley de Seguridad Nacional conforme a las normas internacionales. La organización de derechos humanos ha instado a los candidatos a que se comprometan a revisar los casos de presos políticos que continúan encarcelados desde que fueron condenados en los años setenta u ochenta tras ser sometidos a tortura y a juicios sin las debidas garantías.


«Es inaceptable que la moderna Corea siga sin ocuparse de estas víctimas de un reciente pasado en el que había menos respeto por los derechos humanos», ha declarado Amnistía Internacional, a la vez que señalaba que todas las violaciones de derechos humanos, presentes y pasadas, deben ser investigadas imparcialmente a fin de hacer justicia a las víctimas.


El nuevo presidente, en consulta con defensores de los derechos humanos, abogados, personalidades académicas y otras personas que trabajen por los derechos humanos, deberá considerar la necesidad de crear una comisión independiente de derechos humanos como medio de garantizar que las violaciones de derechos humanos se investigan debidamente. Pero tal comisión ha de ser independiente, no un sustituto de estructuras jurídicas efectivas.


Amnistía Internacional ha expresado su confianza en que el nuevo presidente promueva también la concienciación sobre los derechos civiles, políticos, económicos y sociales integrando la educación en derechos humanos en la enseñanza impartida en las escuelas y tomando medidas para impedir la discriminación contra las mujeres, los sindicalistas, los trabajadores extranjeros y los grupos menos favorecidos. La formación en derechos humanos se debe hacer también extensiva a todos los funcionarios del Estado, incluido el personal militar y los agentes encargados de hacer cumplir la ley, en especial si tienen autoridad para realizar detenciones e interrogatorios.


Los candidatos deben declarar que no tolerarán que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley hagan uso de la tortura o de tratos crueles e inhumanos. Asimismo, han de comprometerse a mejorar la condiciones penitenciarias (proporcionando, entre otras cosas, mejores instalaciones médicas), así como a poner fin a la práctica de la «conversión» forzada a que son sometidos ciertos presos políticos (a los que los funcionarios de prisiones presionan para que firmen una declaración de renuncia al comunismo). Los candidatos deben manifestar su oposición a la pena de muerte.


El nuevo presidente deberá garantizar que el gobierno cumple con sus responsabilidades internacionales, lo que significa aplicar plenamente las convenciones de derechos humanos que Corea del Sur ha ratificado, entre ellas la Convención contra la Tortura, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Tales garantías suponen también aplicar las recomendaciones formuladas por expertos internacionales, como el Comité de Derechos Humanos y el Comité contra la Tortura.


Asimismo, será necesario modificar la legislación laboral de Corea del Sur conforme a los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, a fin de proteger los derechos fundamentales de los trabajadores. El nuevo presidente deberá garantizar que las empresas surcoreanas que invierten en el extranjero respetan los derechos humanos básicos de los empleados y que ningún producto exportado por Corea del Sur se utiliza para cometer violaciones de derechos humanos en otros países.


Como miembro activo de las Naciones Unidas, Corea del Sur tiene también la responsabilidad de ejercer presión para que se mejore la situación de los derechos humanos en el mundo en general. Los candidatos deber expresar su apoyo al trabajo de protección de los derechos humanos que realizan las Naciones Unidas y comprometerse a defender y promover la Declaración Universal de Derechos Humanos con motivo de su 50º aniversario.



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Si desean más información o una copia de la carta abierta de Amnistía Internacional (titulada A human rights agenda for the Presidential Election open letter to candidates), pónganse en contacto con el Secretariado Internacional o con la Sección Surcoreana de Amnistía Internacional:


1) Amnesty International Korea

706-600 Kyeong Buk R.C.O., Box 36

Taegu, República de Corea

Tel: (82)(53) 426 2533

Fax: (82)(53) 422 1956


2) The Korea Research Team

Amnesty International, International Secretariat

1 Easton Street, London WC1X 8DJ, Reino Unido

Tel:(44)(171) 413 5665

Fax:(44)(171) 956 1157

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