Documento - Nepal: Los informes de abusos sexuales ponen de manifiesto la terrible situación de los refugiados butaneses
Declaración pública
Índice AI: ASA 31/071/2002/s (Público)
Servicio de Noticias 214/02
22 de noviembre de 2002
Nepal: Los informes de abusos sexuales ponen de manifiesto la terrible situación de los refugiados butaneses
Amnistía Internacional y Human Rights Watch señalaron hoy que las nuevas denuncias de abusos sexuales de mujeres y niños refugiados butaneses en Nepal muestran el coste humano de uno de los problemas de refugiados no resueltos y olvidados que existen en el mundo.
Una investigación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reveló la existencia de 18 casos de abusos sexuales y explotación en los campos de refugiados butaneses de Nepal. Entre las víctimas figuraba una niña de 7 años y una persona discapacitada.
Amnistía Internacional y Human Rights Watch se mostraron satisfechas de que el ACNUR haya decidido por fin tomar medidas para resolver la situación, como enviar un equipo especial de investigación. Ambas organizaciones instan a que se tomen medidas rigurosas y eficaces ante esta terrible situación, como poner a los autores de los abusos a disposición judicial, organizar sin demora actuaciones de rehabilitación psicosocial y resarcimiento de las víctimas y aplicar códigos de conducta en el campamento a fin de evitar que vuelvan a producirse estos abusos.
Amnistía Internacional y Human Rights Watch subrayaron que estos casos de abuso ponen de manifiesto la difícil situación de los refugiados butaneses en Nepal, muchos de los cuales llevan ya 10 años en exilio forzado ante el estancamiento de las negociaciones entre Nepal y Bután sobre su posible regreso. En muchos casos se trata de personas que dejaron Bután siendo menores de edad y ahora pueden convertirse en apátridas.
Amnistía Internacional y Human Rights Watch pidieron al ACNUR y a los principales gobiernos donantes de ayuda —como Dinamarca, que preside actualmente la Unión Europea— que intensificaran sus esfuerzos para animar a los gobiernos butanés y nepalí a hallar una solución pronta y constructiva a la situación de los refugiados.
«Estas personas llevan 10 años en el limbo. Ya es demasiado tiempo», han afirmado Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Información general
A pesar de 11 rondas de negociaciones bilaterales entre los gobiernos de Nepal y Bután, aún parece quedar muy lejos la solución a la dura situación de estas personas. Todavía es preciso eliminar importantes obstáculos antes de que quienes tienen derecho a volver a Bután según las leyes internacionales puedan hacerlo. Entre estos obstáculos están las cuatro categorías en las que ambos gobiernos acordaron en 1993 dividir a los refugiados de los campos como criterio para determinar quiénes podían regresar a Bután.
Desde ese año, ambos gobiernos han discutido la interpretación de estas categorías, el proceso a través del cual se adscribiría en ellas a los refugiados de los campos y lo que sucedería una vez clasificados. Tampoco ha habido acuerdo sobre los aspectos prácticos de la repatriación, y el gobierno de Bután parece haber prestado hasta ahora poca atención a la necesidad de garantizar que el regreso de los refugiados sea sostenible.
La información sobre los abusos sufridos por los refugiados butaneses en Nepal se produce tras haberse denunciado este año numerosos casos de violencia basada en el sexo y abusos a manos de trabajadores humanitarios y encargados de mantener la paz en los campos de refugiados de Sierra Leona, Liberia y Guinea. Los casos de África Occidental salieron a la luz gracias a un estudio conjunto del ACNUR y la rama británica de Save the Children. Posteriores investigaciones llevadas a cabo por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU no han podido probar algunas de las denuncias, pero en cualquier caso han puesto de manifiesto un preocupante panorama en el que personas en puestos de poder se aprovechan refugiados vulnerables, especialmente mujeres y niñas. Amnistía Internacional y Human Rights Watch advirtieron de que la situación de Nepal también ponía de relieve los peligros de los abusos sexuales y la explotación en las comunidades de los campos de refugiados y la necesidad de evitar bajar la guardia sobre esta cuestión.
Documento público
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