Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Pakistán: Imposición de la pena de muerte a niños ¿'en el interés superior del niño?

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ÍNDICE AI: ASA 33/12/99/s

NO PUBLICAR HASTA LAS 13:00 HORAS GMT DEL 22 DE MAYO DE 1999


Pakistán: Imposición de la pena de muerte a niños —- ¿«en el interés superior del niño»?


ISLAMABAD — El trato cruel a que ha sido sometido Mohammad Saleem no sólo demuestra el manifiesto desprecio de Pakistán hacia los derechos de los niños, sino que constituye también un incumplimiento de sus obligaciones internacionales y una violación de su propia Constitución, ha manifestado hoy Amnistía Internacional al presentar un nuevo informe.


Cuatro meses después de haber vivido la traumática experiencia de ser condenado a muerte por un tribunal militar y absuelto luego por falta de pruebas, el muchacho de 14 años Mohammad Saleem se enfrenta de nuevo al mismo tormento al haber sido detenido otra vez por los mismos cargos el 13 de mayo.


Este último giro del caso de Mohammad Saleem ilustra gráficamente que Pakistán continúa conculcando el más fundamental de los principios subyacentes a todas las medidas de protección de los derechos de los niños, a saber: el trato que reciban éstos ha de estar basado «en el interés superior del niño». Este principio está proclamado en la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, tratado que Pakistán ratificó en 1990.


Desde que fue detenido por primera vez el 1 de junio de 1998 por su presunta participación en el asesinato de tres agentes de policía en el callejón donde vivía, Mohammad Saleem ha sufrido a manos del sistema de justicia penal una violación sistemática de sus derechos:


fue detenido sin ser informado de los cargos que se le imputaban;

fue recluido junto con adultos, tanto bajo la custodia de la policía como al ingresar en prisión

fue golpeado por la policía

fue juzgado junto con adultos

fue sometido a un juicio sin las debidas garantías ante un tribunal militar que posteriormente fue declarado anticonstitucional

fue declarado culpable a pesar de no haber pruebas de su participación en el delito

fue condenado a muerte


La reciente detención de Saleem y su nuevo juicio violan la prohibición de ser juzgado dos veces por el mismo delito, salvaguardia garantizada por el derecho internacional, así como por el artículo 13 de la Constitución pakistaní.


El testimonio de Mohammad Saleem, expuesto en el documento Pakistan: Juveniles sentenced to death, revela el miedo, la soledad y el desconcierto que siente todo niño en esta situación al ser sometido a procedimientos que no entiende, encerrado en una celda, separado de su familia y presionado con el temor a perder la vida.


En Pakistán hay en la actualidad alrededor de cincuenta niños condenados a muerte. Amnistía Internacional pide al gobierno pakistaní que, cumpliendo las obligaciones que ha contraído en virtud de la Convención sobre los Derechos del Niño, conmute a estos niños la pena de muerte y revise su prolongado encarcelamiento conforme a los principios internacionales relativos a la detención de menores.


«Pakistán es uno de los poquísimos países que continúan haciendo caso omiso del rechazo casi universal al homicidio de menores como solución a la delincuencia juvenil», ha declarado Amnistía Internacional.


La organización de derechos humanos se opone rotundamente a la pena de muerte en todos los casos y en todos los países. No es que afirme que a los menores que han cometidos delitos graves no se les deba exigir responsabilidad penal, sino que cree que la pena capital, que niega toda posibilidad de reforma y rehabilitación,

es completamente inapropiada para castigar a un joven que no ha alcanzado la plena madurez en el momento de cometer el delito.


Información general


Mohammad Saleem tenía sólo 13 o 14 años cuando, el 1 de junio de 1998, fue detenido por la policía por su presunta participación en el asesinato de tres agentes de policía en el callejón donde vivía. Nacido en el seno de una familia de nueve hermanos fundada por un inmigrante bengalí dedicado a la pesca, es analfabeto y trabaja, tejiendo alfombras, desde que tenía seis o siete años.


La policía lo llevó a la comisaría y en palabras del propio Mohammad Saleem: «Empezaron a preguntarme si pertenecía a algún partido político y si había matado a los policías. Dije que no sabía nada de ningún partido y que en nuestra familia no había nadie metido en política, pero no me creyeron. Me pegaron todo el rato con los puños y con una tira de cuero y un palo par obligarme a confesar. Pero no tenía nada que confesar. Había otros ocho hombres en mi celda [...] cuatro éramos pequeños... uno tenía sólo 12 años».


Al cabo de doce días de detención, Saleem fue trasladado a una cárcel de menores de Karachi. No le dijeron de que se le acusaba. En diciembre de 1998 fue juzgado y condenado a muerte por un tribunal militar en Karachi junto con detenidos adultos y posteriormente lo trasladaron a una celda para condenados a muerte que compartió con presos adultos.


Tras más de seis meses de reclusión, al final Saleem fue absuelto por falta de pruebas en una vista de apelación celebrada en enero de 1999. El 13 de mayo, cuando apenas había empezado a adaptarse de nuevo a la vida con su familia, la policía lo volvió a detener. Su juicio ya ha comenzado.


Los tribunales militares especiales como el que condenó a Mohammad Saleem a muerte han sido abolidos por haberlos declarado inconstitucionales en febrero de 1999 el Tribunal Supremo. En la resolución de éste se decía: «Las sentencias condenatorias y las penas de los tribunales militares que no se hayan ejecutado todavía se declaran ilegales y carentes de autoridad legítima. Estas causas y todas las demás pendientes de instrucción ante tribunales militares se transfieren a los tribunales antiterroristas ya existentes o que puedan crease más adelante en términos de las directrices ofrecidas». Varios hombres condenados a muerte por tribunales militares especiales han sido juzgados de nuevo ante tribunales antiterroristas que les han vuelto a imponer la pena de muerte.




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Se podrá solicitar más información o concertar entrevistas con los representantes de AI después de la conferencia de prensa que tendrá lugar el sábado 22 de mayo, a las 17.30 hora local, en la Allama Iqbal Open University de Islamabad. Pueden llamar a Menno Kamminga, en The Orchard House, Islamabad (+92 51 27 20 17).

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