Documento - Singapur: Amnistia Internacional condena la ejecucion de cinco trabajadores temporeros tailandeses
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ÍNDICE AI: ASA 36/02/96/s
15 DE MARZO DE 1996
SINGAPUR: AMNISTÍA INTERNACIONAL CONDENA LA EJECUCIÓN DE CINCO TRABAJADORES TEMPOREROS TAILANDESES
Amnistía Internacional ha condenado enérgicamente la ejecución llevada a efecto hoy de cinco ciudadanos tailandeses y ha pedido al gobierno de Singapur que detenga cualquier nueva ejecución.
«Estamos consternados por el hecho de que estas ejecuciones siguieron adelante a pesar de los reiterados llamamientos al gobierno de Singapur para que conmutase todas las sentencias de muerte por penas de prisión», ha dicho hoy Amnistía Internacional.
«La pena de muerte es una violación del derecho humano más fundamental, el derecho a la vida, y la pena más cruel, inhumana y degradante».
Los trabajadores temporeros tailandeses Prawit Yaowbutr, Manit Wangjaisuk, Panya Marmontree, Prasong Bunsom y Panya Amphawa fueron ahorcados al amanecer después de haber sido condenados por el asesinato de dos trabajadores indios en septiembre de 1993 y un trabajador birmano en noviembre de 1992. La policía de Singapur afirmó que estos hombres formaban parte de una banda que había realizado robos en varios lugares de trabajo.
Los llamamientos en favor de la concesión de clemencia de los grupos no gubernamentales tailandeses y de los representantes de las autoridades de ese país no lograron detener las ejecuciones. En Tailandia se recaudaron fondos para que los familiares de los condenados pudieran visitarlos en Singapur, sin embargo, los ahorcamientos se realizaron antes de la llegada de los familiares de los tres hombres.
La organización continúa preocupada debido a que la pena de muerte suele aplicarse contra las personas que disponen de menos medios para su defensa o cuya condición de inmigrantes o nivel social les hace vulnerables a ser condenados sin las debidas garantías. El riesgo de ejecutar a un inocente es inevitable, pero la pena de muerte es irrevocable.
«Las ejecuciones son intrínsecamente injustas y arbitrarias, al margen de lo horrible que sea el delito, además no hay ninguna prueba fiable de que las ejecuciones tengan un efecto disuasorio especial para los delincuentes», ha dicho Amnistía Internacional.
El alto porcentaje de ejecuciones en Singapur es un grave motivo de preocupación. Desde 1994 se ha ejecutado al menos a 121 personas, entre ellas nueve ciudadanos tailandeses, en su mayoría por asuntos relacionados con el tráfico de drogas. Se teme que la cifra total sea notablemente más elevada debido a que muchas ejecuciones no se difunden. Aunque el presidente de Singapur tiene poder discrecional para conmutar una pena de muerte, rara vez otorga clemencia.
«La organización continuará trabajando en favor de que se otorgue clemencia a los reos de muerte de todo el mundo, incluidos los trabajadores temporeros tailandeses en Asia», ha dicho Amnistía Internacional.