Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Taiwan: Accion medica: Ejecuciones y transplante de organos (9203s)












EXTERNO

Índice AI: ASA 38/04/92/s

Distr: PG/SC


SECRETARIADO INTERNACIONAL, 1 EASTON STREET, LONDRES WC1X 8DJ, REINO UNIDO



Fecha: 20 de marzo de 1992


PREOCUPACIÓN MÉDICA


EJECUCIONES Y TRANSPLANTE DE ÓRGANOS

TAIWÁN



Amnistía Internacional siente preocupación por la continua utilización en Taiwán de los presos ejecutados como fuente de obtención de órganos para el transplante. La primera de estas ejecuciones, seguida de extracción de órganos, se llevó a cabo en Taiwán en diciembre de 1990 tras la entrada en vigor de la legislación que permitía su puesta en práctica en octubre de ese año. Antes de octubre de 1990, la pena de muerte se ejecutaba en Taiwán por medio de un tiro en el corazón. Desde el cambio de la legislación, la ejecución se lleva a cabo por medio de un tiro en la cabeza siempre que el preso haya consentido en donar sus órganos.


Taiwán aplica la pena de muerte a diversos delitos, entre los que figuran el asesinato, el robo a mano armada y el secuestro. Las cifras suministradas por el Ministerio de Justicia indican que entre octubre de 1990, cuando comenzó el transplante de órganos procedentes de presos ejecutados, y finales de julio de 1991 hubo 51 ejecuciones y 22 casos en los que los presos donaron sus órganos. AI no dispone de datos más recientes.


Amnistía Internacional siente preocupación por este hecho, pues considera que plantea algunas cuestiones morales muy importantes, como:


▀La capacidad del preso para dar su consentimiento con libertad en un entorno que es intrínsecamente coercitivo.

▀El riesgo de que la fecha de una condena a muerte o el resultado de la apelación presentada por un preso determinado puedan estar influidos por la presión ejercida para utilizar los órganos de ese preso.

▀el riesgo de que la aceptación en Taiwán de los órganos procedentes de presos condenados a muerte se convierta en un obstáculo para la reforma o abolición de las leyes referentes a la pena de muerte.

▀La transformación de la ejecución en una operación cuasimédica.

Una vez que un preso que está en el pabellón de la muerte ha consentido en donar sus órganos, se informa al hospital que va a realizar el transplante y un equipo médico visita el lugar de reclusión para examinar al preso y tomar muestras de sangre para determinar el tipo de tejidos y para llevar a cabo otras pruebas de laboratorio. El ministro de Justicia, en respuesta a una pregunta realizada por un médico extranjero interesado en el tema, describía así el procedimiento que se sigue en las ejecuciones tras las que se van a extraer órganos de la siguiente manera:


... de doce a veinticuatro horas antes de que la ejecución tenga lugar, se informa al coordinador del transplante. El equipo de cuidados intensivos, el anestesista y dos médicos cualificados (que no pertenecen al equipo que va a llevar a cabo el transplante) y que juzgarán si hay muerte cerebral, llegan al lugar a tiempo para la ejecución. Antes de la ejecución, el anestesista inyecta anestesia a la persona en concreto y le inserta un tubo en la tráquea. Una vez que el agente encargado de la ejecución ha disparado al cerebro, los médicos que lo acompañan tratarán de reavivar el sistema circulatorio parando la hemorragia, poniendo respiración artificial y reemplazando el volumen sanguíneo para prevenir la caída de la tensión arterial... Tras la pronunciación de la muerte cerebral por parte del fiscal, el donante es trasladado al hospital donde se le van a extraer y transplantar sus órganos. (Véase el texto completo de la carta del ministro de Justicia en el apéndice).


Diagnóstico de muerte cerebral


Cuando se promulgó la legislación que permitía la utilización de los órganos del preso ejecutado, el Ministerio de Justicia anunció que la certificación de la muerte cerebral podía ser realizada 12 horas después del disparo; además, se requería que se hiciera una segunda certificación cuatro horas más tarde. Las enmiendas hechas a las reglas de procedimiento de la pena de muerte en mayo de 1991 permiten que el diagnóstico de muerte cerebral se haga en el lugar de la ejecución. Según los informes, se han dado casos en los que que no se ha conseguido ejecutar a los presos con una única bala antes de ser trasladados al hospital.


De la información proporcionada por las autoridades no queda claro cómo y cuándo se lleva a cabo con exactitud el diagnóstico de muerte cerebral. Reportajes de prensa de Taiwán indican que los órganos extraidos a presos ejecutados y utilizados en transplantes incluyen el corazón, los riñones y el hígado.


En un artículo del British Medical Journal (Parry J., Organ donation after execution. BMJ, diciembre de 1991; 303:1420) se citaba al doctor Hung Tsu-pei, director de asuntos académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Taiwán, que expresaba grandes reservas sobre la ética y legalidad del diagnóstico de muerte cerebral tal y como se llevaba a cabo en aquel momento en Taiwán en el lugar de la ejecución. "En el lugar de la ejecución no hay las instalaciones adecuadas para llevar a cabo un diagnóstico de muerte cerebral, y, al mismo tiempo, el receptor puede que tenga prisa", decía el doctor.


Coacción y presión para donar órganos


El 30 de septiembre de 1990, en un reportaje acerca de un simposio celebrado en Tokio sobre la muerte cerebral y el transplante de órganos en Asia, el Japan Times citaba al profesor Chun Jean-lee, un participante de Taiwán, según el cual "los transplantes los llevaba a cabo un cirujano que era a la vez sacerdote, y que visitaba las cárceles y pedía a los presos que estaban condenados a muerte que donaran sus órganos tras la ejecución, de forma que pudieran reparar sus crímenes". Asimismo, decía que los órganos de 14 presos ejecutados habían sido transplantados a 37 receptores. (Estas cifras difieren de las facilitadas por el gobierno, que se señalan anteriormente). Las autoridades de Taiwán han negado que se ejerza ninguna coacción sobre los presos para que estos consientan en la donación de sus órganos, y en diciembre de 1991 el International Herald Tribune informaba que el ministro de Justicia de Taiwán había negado informes japoneses según los cuales se utilizaba la presión para persuadir a los presos de que dieran su consentimiento.


Uno de los argumentos dados para la recolección de órganos de presos ejecutados es que la sociedad de Taiwán se resiste a la donación de órganos por motivos culturales y religiosos. Sin embargo, es cuestionable que la pequeña cantidad de órganos conseguidos a través de las ejecuciones contribuya significativamente a resolver el problema de la escasez de órganos para efectuar transplantes. Según el doctor Chang Po-Ya, director general del Departamento de Salud de Taiwán, "los órganos procedentes de presos constituyen una proporción muy pequeña en relación a la totalidad de los órganos extraidos".


El doctor Yeon-feong, miembro de la Asociación de Derechos Humanos de Taiwán, decía (en el artículo del BMJ citado anteriormente): "Me opongo totalmente a esta clase de transplantes. En un país totalitario como Taiwán los jueces no son inmunes a la presión política. Aquellas personas que ejercen altos cargos en el sistema pueden decir que necesitamos más órganos para transplantes, e incluso los profesionales médicos pueden ser sometidos a presión política de este tipo".


El 27 de noviembre de 1991, el periódico de Taiwán en lengua inglesa The China Post informaba sobre el "Segundo Congreso de la Sociedad Asiática de Transplantes" que se celebró en la capital, Taipei, durante ese mes. El artículo citaba a Lee Chih-hsueh, cirujano del Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán, que decía que se iba a crear "pronto" en Taiwán, China, Japón, Corea del Sur y Filipinas una red de provisión de órganos, en la que los órganos más utilizados serían los riñones. Asimismo, decía que alrededor de 7.000 pacientes al año requerían transplantes de riñón en Taiwán, pero sólo se podían conseguir entre cien y doscientos riñones. El artículo comentaba que se esperaba que China fuera el mayor proveedor de riñones y decía que, una vez que se estableciera la mencionada red, se exigiría a China que hiciera pruebas a los donantes antes de que los órganos salieran del país. Según el artículo, "los riñones procedentes de pacientes muertos cerebralmente o de presos condenados a muerte de China pueden ser peligrosos porque las autoridades chinas no hacen análisis del SIDA ni de la Hepatitis B y C a los donantes de órganos". (Se sabe que se han extraído órganos a presos ejecutados en China y que se han utilizado riñones procedentes de estos presos en transplantes. Sin embargo, esto no se hace abiertamente y el gobierno chino ha negado su existencia).


La respuesta de las autoridades y los profesionales de la medicina de Taiwán


Es el ministro de Justicia, más que el Departamento de Salud o los cirujanos encargados de los transplantes, quien se cita con más frecuencia en los reportajes de la prensa sobre las ejecuciones y la utilización de los órganos de los presos.


La introducción de esta práctica en Taiwán provocó expresiones de preocupación por parte de muchos médicos extranjeros. En respuesta a ellas, el director general del Departamento de Salud, a la vez que mantenía que los presos daban su consentimiento libremente, aceptó que se necesitaba debatir el tema y afirmó que había transmitido el asunto al ministro de Justicia y a la Sociedad de Transplantes de la República de China.


La opinión de los profesionales de la medicina de Taiwán es más difícil de calibrar. La Asociación Médica de Taiwán afirmó que, a pesar de que la utilización de los órganos de los presos en transplantes era una cuestión ética personal, la asociación se opondría a la participación de los médicos en las ejecuciones y que había escrito al Ministerio de Justicia para expresar su punto de vista. Sin embargo, no aceptaba que los médicos de Taiwán hubieran participado en ninguna ejecución. El mismo argumento es utilizado por el ministro de Justicia. En la carta que se adjunta del ministro de Justicia, éste resume los procedimientos médicos que se siguen inmediatamente antes y después de la ejecución (anestesia y entubación antes del disparo; corte de la hemorragia, restitución del volumen sanguíneo y oxigenación tras el disparo). Después de explicar el papel de los médicos presentes en la ejecución, el ministro continúa diciendo:


"Por consiguiente, los médicos sólo realizan las tareas necesarias para el transplante de órganos y los delincuentes no son ejecutados por ellos. La única diferencia respecto a los transplantes de órganos habituales es que la muerte cerebral se produce a causa de la ejecución".



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El Consejo de la Sociedad de Transplantes (organismo internacional) votó unanimemente en contra de la práctica del transplante de órganos procedentes de presos ejecutados. (La Sociedad de Transplantes fue fundada en febrero de 1966 en el 7º Congreso Internacional de Transplantes).





INTERNO


índice AI: ASA 38/04/92/s

Distr.: PG/SC


A:Profesionales de la medicina


De:Oficina Médica / Departamento de Investigación - Asia


Fecha:20 de marzo de 1992


MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA ACCIÓN DE ENVÍO DE CARTAS MÉDICAS


(Véase ASA 38/11/91 - 8 de julio de 1991)


EJECUCIONES Y TRANSPLANTE DE ÓRGANOS EN TAIWÁN




Palabras clave


Tema:Pena de muerte/ ejecuciones/ transplante de órganos/ ética médica/ abuso médico.


Resumen


En julio de 1991 se emitió una acción médica interna sobre la utilización de órganos para transplantes procedentes de los presos ejecutados en Taiwán. En aquella época se disponía de poca información sobre el procedimiento seguido. Desde entonces se han recibido diversas cartas de las autoridades y de profesionales de la medicina de Taiwán en las que se dan más detalles. Estos datos van incluidos en la información general adjunta. Amnistía Internacional está muy preocupada por los hechos ocurridos en Taiwán y está intentando conseguir más llamamientos por parte de profesionales de la medicina interesados en el asunto.


Acciones recomendadas


Se ruega a las personas que no han recibido contestación de las organizaciones a las que escribieron con anterioridad que lo hagan de nuevo, solicitando cortésmente una respuesta a las cuestiones que planteaban en su primera carta. Estas cartas consecutivas deben hacer referencia a la información que ha sido facilitada desde entonces por el ministro de Justicia sobre el procedimiento que se sigue antes y después de la ejecución. En las contestaciones previas en las que se sugería que la cuestión estaba siendo examinada, se puede pedir información cortésmente sobre los resultados de esa deliberación.


Las cartas de las personas que escriban por primera vez pueden plantear alguno de los siguientes puntos o preguntas:


▀expresar preocupación sobre si el consentimiento dado por el preso se lleva a cabo con total libertad, y solicitar información sobre la forma en que se obtiene ese consentimiento;

▀expresar preocupación por la interacción de la medicina y el sistema judicial, en la vinculación de la legislación sobre la pena de muerte con las leyes y códigos que regulan la práctica de transplantes;

▀expresar preocupación por el papel activo desempeñado por los profesionales de la medicina en Taiwán, que asesoran sobre la manera de llevar a cabo la ejecución para que sea posible el aprovechamiento de los órganos;


▀expresar preocupación por el papel desempeñado por los médicos en la ejecución;


▀expresar preocupación sobre la determinación del momento exacto de la muerte cerebral y solicitar información sobre cómo y cuándo se determina exactamente;


▀solicitar información sobre el número de ejecuciones que se han llevado a cabo hasta el momento actual desde que comenzó la obtención de órganos procedentes de presos condenados y sobre el número de casos en los que los órganos han sido extraídos de presos ejecutados y han sido utilizados en transplantes;


▀expresar preocupación porque la presión ejercida por la necesidad de más órganos para transplantes en Taiwán puede afectar a la decisión relativa a la fecha de la ejecución de una determinada condena de muerte, al resultado de la apelación presentada por un condenado concreto o a cualquier decisión referente a la conmutación de la pena.


Direcciones


His Excellency/ Su ExcelenciaDr Po-Ya Chang, Director General

Lu You-wenDepartment of Health, Executive Yuan

Minister of Justice100 Ai-Kuo E Road

Ministry of JusticeTaipei

130 Chung Ching S. RoadTaiwan

Sec. 1República de China

Taipei

Taiwan

República de China


Dr Tsuen ChangTransplantation Society of the Republic Chinese Medical Association Republic of China

201 Shih-Pai Roadc/o Chinese Medical Association

Sec. II201 Shih-Pai Road

POB 3043Sec. II

TaipeiPOB 3043

TaiwanTaipei

República de ChinaTaiwan, República de China




También se pueden se pueden enviar cartas a cada uno de los siguientes hospitales, preguntando si han recibido los cuerpos de presos ejecutados para ser utilizados en transplantes y planteando alguna de las preocupaciones de la lista citada anteriormente. (Se sabe que algunas de estas operaciones se han llevado a cabo en el Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán). Las cartas pueden señalar, en particular, la relación de personal médico con el preso antes de su ejecución y la cuestión de la determinación de la muerte cerebral en este tipo de presos.

Veterans General HospitalNational Taiwan University Hospital

Shihpai1 Changteh Street

PeitonTaipei

TaiwanTaiwan

República de ChinaRepública de China


Tri-Service General Hospital

642 Ting Chow Road

Taipei

Taiwan

República de China


Copias a:


Taiwan Association for Human RightsThe Chinese Association for Human

2F, No 1, Lane 25, Sect 3 Rights

Hsin-sheng S. Road8th Floor, 102 Kuang Fu S. Road

TaipeiTaipei 10553

TaiwanTaiwan

República de ChinaRepública de China


También se pueden enviar copias a cada uno de los organismos que aparecen en la siguiente lista. Se dan algunas direcciones regionales, de manera que puedan seleccionar la más apropiada para su caso. Las copias que se envíen a la Sociedad de Transplantes se deben enviar sólo por razones de información, puesto que este organismo ha indicado su postura respecto al transplante de órganos de presos ejecutados. Las copias dirigidas a otros organismos deben enviarse con una carta aclaratoria, expresando una gran preocupación por este tipo de práctica y pidiendo su punto de vista sobre la ética de esta forma de utilizar órganos. Si han escrito a alguno de estos organismos con anterioridad y no han recibido contestación, hagan referencia a su carta previa, vuelvan a expresar sus preocupaciones y soliciten una respuesta.


Direcciones


Professor T. Starzl (copias solicitando información)

President

The Transplantation Society

Department of Surgery

University of Pittsburgh

3601 Fifth Avenue

5C Falk Clinic

Pittsburgh, PA 15213


Dr John WongProf Dr G Kootstra

Asian Surgical AssociationEuropean Society for Organ

Dept of Surgery Transplantation

University of Hong KongDepartment of Surgery

Queen Mary HospitalUniversity Hospital Maastricht

Hong KongAnnalaan 1

Hong KongPO Box 1918

6201 BX Maastricht

The Netherlands


Dr Lars U Lamm

Scandinavian Transplantation Society

Skejby Sygehus

8200 Aarhus N

Denmark

Dr Alfred van Horn

International Society for Heart Transplantation

435 N. Michigan Ave

Suite 177

Chicago, ILL. 60611

USA

Su propia Asociación Médica/Asociación de Cirujanos de Transplantes:


Las copias de cartas a los organismos médicos de Taiwán pueden enviarse a su propia asociación médica (o asociación de cirujanos de transplantes si existe alguna en su país) con una nota aclaratoria, expresando su continua preocupación por los hechos ocurridos en Taiwán. Pregunten la postura de la asociación sobre este tema y pidan su cooperación para plantear conflictos éticos a las autoridades médicas y a la Asociación Médica de Taiwán.


Se ruega a las personas que reciban respuestas que las envíen al coordinador del Grupo médico de su país, así como al SI.

APÉNDICE



MINISTERIO DE JUSTICIA


Taipei, Taiwán

República de China


17 de septiembre de 1991

Estimado doctor:


La utilización, en Taiwán, de órganos para transplantes, donados por presos ejecutados, resulta algo nuevo y poco habitual para la mayoría de los países, por ello, comprendo muy bien la preocupación que usted muestra por esta cuestión. Dejando de lado el sensacionalismo periodístico, espero que las líneas que siguen sirvan para aclararle la naturaleza del transplante de órganos aquí en Taiwán, y para contestar a su pregunta sobre el procedimiento de obtención de órganos procedentes de personas ejecutadas por delitos de los que han sido declarados culpables por el tribunal que los juzgó.


Según la jurisprudencia de Taiwán, la pena de muerte se aplica a las personas que han sido declaras culpables de delitos comunes por medio de un debido proceso jurídico. Por consiguiente, una vez que se ha pronunciado el veridicto de culpabilidad por haber cometido una serie de delitos graves, la persona que ha sido declarada culpable será condenada a la pena de muerte por el juez que preside el tribunal. La persona tiene, todavía, tres oportunidades para apelar ante un tribunal de rango superior. Desde 1988, ha habido un gran aumento anual de esos delitos graves, que ha dado como resultado un incremento del número de detenciones efectuadas por la policía. El aumento de las penas de muerte es, aunque desafortunado, una consecuencia directa de la reciente oleada de delitos, y preocupa a las autoridades de este país.


Hasta octubre de 1990 no empezamos a aceptar órganos donados voluntariamente por delincuentes ejecutados. Hay que señalar que nos dio la idea el hecho de que algunos presos, que se enfrentaban a la pena capital, manifestaron públicamente su deseo de donar sus órganos como una manera de contribuir a la sociedad. La propuesta inicial de obtención de órganos tras la ejecución fue rechazada por el Ministerio de Justicia. Fue el año pasado, tras una reunión a la que asistieron el ministro de Justicia Lu, profesores de medicina y profesores de derecho, cuando se permitió que la ejecución de las personas que iban a donar sus órganos voluntariamente se realizara utilizando como blanco el cerebro en vez del corazón, para que fuera posible la obtención de los órganos que se necesitaban.


Hay que resaltar que juridicamente todo el procedimiento depende del consentimiento dado por la persona que se enfrenta a la ejecución. A pesar de ello, si su familia más cercana no consiente, aunque el donante lo haga, ningún médico permitirá que se lleve a cabo la obtención de órganos de esta manera.


Una vez que la persona condenada expresa su deseo de donar sus órganos, se le pide que de su consentimiento por escrito. Este consentimiento escrito no es permanente, y puede ser declarado nulo y sin valor si la persona cambia de opinión. A continuación se informa al hospital que va realizar el transplante de órganos y se envía a un equipo médico para que haga a esa persona los exámenes necesarios y recoja muestras de sangre para determinar el tipo de tejidos y para llevar a cabo otras pruebas de laboratorio que se hacen habitualmente a los donantes de órganos.


En el caso de que la persona en concreto consienta en la donación de órganos, se informa de ello al coordinador de transplantes de 12 a 24 horas antes de la ejecución. Llegan al lugar, a tiempo para la ejecución, el equipo de cuidados intensivos, el anestesista y dos médicos cualificados, que no pertenecen al equipo que va a llevar a cabo el transplante, y que juzgarán si hay muerte cerebral. Antes de la ejecución, el anestesista inyecta anestesia al reo de muerte y le inserta un tubo en la tráquea. Una vez que el agente encargado de la ejecución ha disparado al cerebro, los médicos que lo acompañan tratarán de reavivar el sistema circulatorio parando la hemorragia, poniendo oxigenación y reemplazando el volumen sanguíneo para prevenir la caída de la tensión arterial. Se pronuncia la muerte cerebral según los criterios establecidos en la Ley de "Procedimiento para el Pronunciamiento de Muerte Cerebral" aprobado el 17 de septiembre de 1987 en Taiwán. Tras la pronunciación de la muerte cerebral por parte del fiscal, el donante es trasladado al hospital donde se le van a extraer y transplantar sus órganos. Por consiguiente, los médicos sólo realizan las tareas necesarias para el transplante de órganos y los delincuentes no son ejecutados por ellos. La única diferencia respecto a los transplantes de órganos habituales es que la muerte cerebral se produce a causa de la ejecución.


Desde el 24 de octubre de 1990 hasta el 31 de julio de 1991 han sido ejecutados 51 delincuentes. De ellos, 22 donaron sus órganos. Tal y como se afirmaba anteriormente, todo el proceso depende del consentimiento continuo de la persona, que lo da consciente y libremente. Cualquier tipo de coacción para que dé su consentimiento se considera inhumana y está prohibida por la ley.


Si necesita más información, no dude en ponerse en contacto conmigo.



Atentamente,


Yu-ven Lu

Ministro,

Ministerio de Justicia

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