Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Albania: Informacion sobre los ultimos acontecimientos

Servicio de Noticias 45/97



ÍNDICE AI: EUR 11/09/97/s

13 DE MARZO DE 1997




ALBANIA


INFORMACIÓN SOBRE LOS ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS




Reforma de la policía: una prioridad absoluta


Los incidentes que están teniendo lugar en Albania han subrayado la necesidad de que todos los partidos políticos que participen en el gobierno provisional que se forme bajo el mando del primer ministro Bashkim Fino hagan de la reforma de la policía una prioridad absoluta. Esta reforma, que debía haberse llevado a cabo hace mucho tiempo, debe hacer que todas las fuerzas de la policía - incluidos los servicios secretos - respondan plenamente de sus actos; también debe desmantelar las fuerzas no oficiales que han aterrorizado a la oposición y a la prensa independiente. El de ministro de Interior será un puesto clave en el gobierno provisional, y quien lo ocupe no debe dejar pasar por alto esta oportunidad de iniciar una reforma.


Aunque hay que reconocer que el poner fin a los disturbios civiles e imponer el orden son tareas complejas y muy difíciles, también hay que destacar que Albania ha firmado los tratados internacionales de derechos humanos que disponen que, incluso en momentos de emergencia, hay ciertos derechos humanos, como el derecho a la vida y el derecho a no ser torturado, que no deben ser violados.


Las detenciones, los malos tratos y los ataques violentos contra políticos de la oposición y periodistas - que han aumentado considerablemente a lo largo del pasado año - han contribuido a crear una polarización extrema de la población y una falta de respeto por la ley y el orden que ahora dificultan enormemente la labor de alcanzar un consenso pacífico. Quienes ocupen el poder, sean del partido que sean, deben promover una cultura de tolerancia en la que se garantice a todos los ciudadanos, independientemente de sus opiniones políticas, el disfrute de sus derechos humanos fundamentales, incluidos el derecho a reunirse pacíficamente, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a no ser detenido arbitrariamente ni torturado; estos derechos no deben nunca ser una prerrogativa exclusiva de quienes apoyan al partido en el gobierno.



Información general


El 9 de marzo, el presidente Belisha y los partidos de oposición llegaron a un acuerdo para crear un gobierno provisional compuesto por todos los partidos que dirigiría el país hasta las elecciones, que se celebrarían en junio. El 11 de marzo, el parlamento aprobó una ley en virtud de la cual se otorgaba la amnistía a los civiles y militares que hubieran cometido delitos en relación con la insurgencia durante el mes anterior, a excepción de aquellos que hubieran cometido asesinatos; la amnistía se extendería a quienes depusieran las armas en un plazo de una semana. Sin embargo, gran parte del sur del país sigue desafiando al gobierno central y pidiendo la dimisión del presidente Belisha tras semanas de protestas antigubernamentales por los planes de inversión fracasados, protestas que han ido en aumento hasta dar lugar a una insurrección armada.


Según se dice, hasta el momento más de 40 personas han resultado muertas, y decenas más heridas, muchas de ellas al parecer por accidente. Los informes indican que las poblaciones locales del sur han seguido apoderándose de armas y municiones en las comisarías de policía y las bases militares, una práctica que ahora se está extendiendo hacia el norte a medida que los insurgentes se hacen con el control de más localidades.


Según los informes, las exigencias planteadas por el principal partido de oposición, el Partido Socialista, incluyen la petición de que se libere a su dirigente, Fatos Nano, encarcelado desde 1993 por fraude y falsificación de documentos. Amnistía Internacional cree que no había pruebas que respaldaran los cargos presentados contra Fatos Nano, y que su encarcelamiento se debió a motivos políticos. La organización ha pedido reiteradamente su liberación.


En virtud del Estado de emergencia declarado el 2 de marzo, la policía y el servicio secreto, el Servicio Nacional de Inteligencia, conocido como SHIK, se fusionaron bajo la dirección del jefe del servicio secreto, que fue nombrado comandante de las operaciones contra los insurgentes del sur. Parece ser que, en la práctica, este oficial sólo debe rendir cuentas ante el presidente de Albania. Según los informes, hay agentes del servicio secreto, y también de la policía, que visten de civil y cuyo número ha aumentado con el traslado de agentes desde otras provincias, que han participado en operaciones contra los manifestantes de Tirana y Vlora. Además, unos hombres vestidos de civil, que se cree que son agentes del servicio secreto o individuos que actúan bajo sus órdenes, parecen haber sido responsables de numerosas detenciones de periodistas y figuras de la oposición durante las últimas semanas.



El papel de las fuerzas «parapoliciales»


Una serie de incidentes han sacado a la luz la existencia de otros grupos no oficiales, presuntamente reclutados por el partido en el gobierno para intimidar a la oposición. Estos grupos parecen estar vinculados con órganos legales responsables de hacer cumplir la ley, o al menos parecen ser tolerados por éstos. En general se afirma que sus miembros - descritos comúnmente como «bandidos» - han sido reclutados, mediante promesas de una buena paga, entre los desempleados y los criminales. En Fier, el presidente del Partido Democrático dijo el 14 de febrero a unos periodistas de la agencia de noticias Reuters: «estamos organizando un grupo de nuestros propios seguidores para proteger a la gente frente a estas manifestaciones ilegales». Según los informes, no precisó si pertenecían a ese grupo los hombres vestidos de civil que habían atacado con palos y barras de hierro a los manifestantes que agitaban rosas blancas y rojas en la ciudad el día anterior, y que causaron a tres de ellos heridas de tal gravedad que tuvieron que ser hospitalizados. En esa ocasión, según las declaraciones de testigos, la policía se mantuvo a un lado y no intervino.


Sin embargo, donde más ha destacado la presencia de estas «fuerzas parapoliciales» ha sido en Tirana, donde se encuentran sus principales víctimas: los dirigentes de oposición y los periodistas independientes. Aunque, según los informes, estas fuerzas en ocasiones van equipadas con escudos y cascos de la policía antidisturbios, parece ser que otras veces van vestidas en parte con uniformes militares o visten ropas de civil. Está claro que la policía regular y la secreta están al tanto de sus actividades, y ambas parecen haber permitido que actúen con impunidad.



Una violenta campaña de intimidación contra la oposición y los medios de comunicación


Durante los últimos 10 días han dejado de publicarse tanto la prensa independiente como la de oposición, en parte a causa de la introducción de la censura en virtud del Estado de emergencia, pero también como resultado de una clara campaña de intimidación. Por ejemplo, a primeras horas de la mañana del 3 de marzo una banda de hombres vestidos de civil prendió fuego a las oficinas del periódico independiente Koha Jone; unas horas antes, unos individuos sin identificar habían disparado contra esas mismas oficinas desde un automóvil y habían herido al guardia del edificio. Una banda similar atacó también el café «Fideli», en el centro de la ciudad, donde se reunían regularmente los periodistas. Alfred Peza, corresponsal jurídico de Koha Jone, fue detenido cuando acompañaba a un periodista extranjero y permaneció recluido en manos de la policía en Fier, donde fue golpeado. Fue liberado al cabo de dos días, con fuertes contusiones. También el 3 de marzo, otro periodista de Koha Jone, Zamir Dule, y su chófer, Anesti Nikolla, fueron apresados y golpeados por unos hombres vestidos de civil. La noche del 4 de marzo, el domicilio de Shpëtim Nazarko, propietario del periódico independiente Dita Informacion, fue atacado por unos hombres que, según los informes, dispararon varios centenares de rondas de munición contra la casa. Muchos periodistas se han ocultado o han huído del país.


El 27 de enero, Ndre Legisi, un destacado miembro del Partido Socialista, regresaba a su casa hacia las 8 de la tarde cuando unos hombres vestidos de civil le atacaron y le golpearon en la cabeza y en la cara. Luego se marcharon en un automóvil, y Ndre Legisi fue hallado por unos transeúntes que lo llevaron al hospital en estado de coma. Un médico forense dictaminó que tenía fractura de cráneo, causada por un instrumento contundente. El día anterior, Ndre Legisi había participado en una concentración de la oposición en Tirana. Según los informes, fuentes del Partido Democrático han afirmado que resultó herido en un accidente de automóvil.


El 9 de febrero, un grupo compuesto por unos 12 hombres, vestidos en parte con uniformes militares y armados con porras de goma, irrumpieron en el café «Fideli» y golpearon a varios dirigentes del Partido de la Alianza Democrática, de centro izquierda, entre los que se encontraban Neritan Ceka, Arben Demeti, Blendi Gonxhe y Preç Zogaj. Cuando unos periodistas que estaban sentados cerca de ellos trataron de intervenir, los agresores los amenazaron con armas de fuego y luego se marcharon, tras romper las cristaleras del café. La policía llegó poco después y, al parecer, no tomó ninguna medida inmediata para detener a los agresores; se ha dicho que posteriormente detuvieron a varios de ellos pero que, cuando regresaban a la comisaría, recibieron órdenes de liberarlos. Anteriormente, el 26 de enero, otro dirigente de la Alianza Democrática, el doctor Shahin Kadare, había recibido una paliza, según los informes, a manos de hombres vestidos de civil cerca del Hotel Tirana, tras una manifestación de protesta.


En otros casos, algunos periodistas y dirigentes de la oposición han sido detenidos y golpeados por hombres vestidos de civil que posteriormente los han llevado a comisarías de policía y que parecen pertenecer a la policía secreta.


El 19 de enero, los dirigentes de todos los principales partidos de oposición se habían reunido para celebrar una manifestación en la plaza principal de Tirana, desafiando la prohibición de la policía. Una media hora antes del momento fijado para el comienzo de la manifestación, la policía antidisturbios comenzó a detener a dirigentes de la oposición y a introducirlos en furgones policiales. Mientras tanto, Kastriot Islami, dirigente del Partido Socialista, iba anotando los números de matrícula de los furgones policiales y de los vehículos que componían un convoy de automóviles conducidos por seguidores del Partido Democrático que habían estado siguiendo a los miembros de la oposición y riéndose de ellos. De repente, unos tres hombres vestidos de civil lo agarraron; uno de ellos le golpeó con una porra de caucho mientras otro lo hacía con un objeto metálico (posiblemente una radio de la policía). Lo introdujeron a empujones en un vehículo y lo llevaron a una comisaría de policía; durante todo el camino siguieron golpeándole. En la comisaría, Islami preguntó a un policía quiénes eran sus captores. El agente dijo que no lo sabía pero, cuando Kastriot Islami trató de marcharse, le ordenó que se quedara donde estaba. Islami permaneció detenido durante dos horas en la segunda planta del edificio (donde, según los informes, se encuentra la jefatura del SHIK de Tirana) junto con otros dirigentes de la oposición. Al ser liberado, tuvo que recibir tratamiento médico a consecuencia de las lesiones sufridas, entre las que se encontraba una herida en la cabeza que requirió cinco puntos de sutura.


Esa misma tarde, el ministro de Interior negó públicamente que Kastriot Islami hubiera sido golpeado por la policía secreta, y afirmó que había sido atacado por transeúntes y «rescatado» por la policía. Posteriormente, la noche del 27 al 28 de febrero, unos hombres que viajaban en dos o tres automóviles llegaron a casa de Islami, golpearon a la puerta y trataron de forzar la entrada.


Gëzim Saliu, médico sin empleo de Vlora, fue detenido por agentes de policía armados y vestidos de civil el 12 de febrero en Tirana, donde había participado en unas protestas. Según su relato, se había acercado a ayudar a una mujer que había sido golpeada por un agente de policía. Entonces, cinco hombres vestidos de civil y armados con porras de goma se lanzaron sobre él, le golpearon y le llevaron en un furgón policial a una comisaría, donde le dejaron sangrando sobre el suelo de cemento. Una hora después, cuando se dieron cuenta de que estaba inconsciente, lo llevaron al hospital, donde le diagnosticaron conmoción cerebral y lesiones en las costillas.


Aunque la oposición de izquierdas ha sido la que más ha sufrido este tipo de persecución, los opositores de derechas tampoco han salido inmunes. El 13 de febrero, Kurt Kola, presidente de la Asociación de Ex Presos Políticos, y Petrit Kalakula, dirigente del Partido Democrático de Derechas, fueron golpeados por un grupo de hombres vestidos de civil. Dos días después, el 15 de febrero, unos hombres armados vestidos de civil y equipados con una radio de la policía irrumpieron en las oficinas de Republika, el periódico del Partido Republicano, de derechas, y aprehendieron a Genc Çobani, redactor jefe asociado. Lo llevaron a un lago a las afueras de la ciudad y le interrogaron sobre su presencia en Vlora el día anterior en una reunión entre manifestantes y miembros del Partido Republicano. Cuando se negó a responder, le golpearon violentamente, y luego le dejaron allí abandonado. El 17 de febrero, Çobani ingresó de urgencia en el hospital: había perdido la vista y sufría parálisis en la pierna izquierda. Este incidente recuerda a otro que se produjo anteriormente, en mayo del año pasado, y en el que estuvo implicado Bardhok Lala, periodista de Dita Informacion. Bardhok Lala fue detenido por unos hombres vestidos de civil tras observar una manifestación de protesta por las elecciones celebradas dos días antes, que habían sido ampliamente criticadas pues se decía que se habían manipulado los votos y se había intimidado a los votantes. A Lala también le llevaron a un lago, le golpearon, le sometieron a un simulacro de ejecución y le dejaron allí abandonado con heridas graves.


Zef Mirakaj, ciudadano americano de origen albanés, publicó el 2 de febrero en la prensa albanesa una declaración en la que denunciaba haber sido detenido y golpeado por hombres vestidos de civil cuando se dirigía a una concentración de opositores de derechas en Tirana el 20 de enero: «Un automóvil rojizo se detuvo cerca de mí y dos hombres vestidos de civil... salieron de él. Me agarraron por los brazos y por el pelo y me arrojaron violentamente al asiento trasero... El primer golpe me lo dieron en la frente... y a éste le siguieron un segundo y un tercero en el lado izquierdo de la cabeza. Sufrí un dolor aún más intenso cuando la misma persona me estrujó los genitales... me cubrieron la cabeza con una manta o una chaqueta... tan apretada que apenas podía respirar... El trayecto continuó durante unos 20 minutos, y mientras siguieron insultándome con los calificativos más degradantes. Los golpes se hicieron más suaves e incluso cesaron cuando se dieron cuenta de que era ciudadano americano... Por último, el automóvil se detuvo. Me sacaron fuera... y sentí que subíamos unos escalones... llegados a un punto nos detuvimos, me sacaron todo lo que llevaba en los bolsillos y me destaparon la cabeza. Me encontré en una celda. Hacia las 12:40 regresaron con mis pertenencias, excepto un paquete de cigarrillos y unas almendras. Sólo al salir del edificio vi que había estado en la Comisaría de Policía número 1».



____________

Cómo puedes ayudar

AMNISTÍA INTERNACIONAL EN EL MUNDO