Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Bulgaria: Se generalizan la violencia gratuita y los actos ilegales cometidos por agentes de policia

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NO PUBLICAR ANTES DE LAS 10.00 HORAS GMT DEL 6 DE JUNIO DE 1996


BULGARIA: SE GENERALIZAN LA VIOLENCIA GRATUITA Y LOS ACTOS ILEGALES COMETIDOS POR AGENTES DE POLICÍA


SOFÍA - A pesar de la mejora significativa de la situación de los derechos humanos desde noviembre de 1989, los disparos, la tortura y los malos tratos infligidos por la policía a detenidos, y saldados en ocasiones con la muerte, siguen siendo frecuentes en Bulgaria.


«Se observa una constante de violencia gratuita y de actos ilegales cometidos por agentes de la policía en todo el país ─ha afirmado Amnistía Internacional con ocasión de la publicación, hoy, de un informe al respecto─. El problema se agrava por la impunidad de la que suelen beneficiarse los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley responsables de violaciones de derechos humanos».


Después de la trágica muerte de dos personas bajo custodia, en abril de 1995, ampliamente difundida en los medios de comunicación búlgaros, el ministro de Interior reveló que, entre marzo de 1994 y mayo de 1995, diecisiete personas habían muerto en circunstancias sospechosas cuando estaban detenidas por la policía.


A pesar de las repetidas solicitudes, la organización de derechos humanos no ha recibido información de las autoridades búlgaras sobre la investigación de siete casos de muerte bajo custodia. En su informe, Amnistía Internacional documenta otros casos de muerte bajo custodia acerca de cuyas investigaciones no se dispone de información o se dispone de muy poca.


El 24 de agosto de 1995, Ilyan Veselinov Nikolov, de veinte años, murió en la prisión de Stara Zagora. Según informes, su madre recibió notas suyas en las que afirmaba que lo habían golpeado brutalmente durante su reclusión. Sin embargo, la madre de Ilyan Veselinov Nikolov se ha negado a revelar el nombre del agente de policía implicado porque «ha amenazado sin ambages a nuestra familia». El 30 de enero de 1996, en Razgrad, Angel Zubchinov, de 17 años, fue conducido de las dependencias de la policía al hospital, donde murió. Según informes, de la autopsia realizada se dedujo que había muerto a causa de una hemorragia cerebral provocada por un golpe en la cabeza.


En noviembre de 1995, la organización solicitó al ministro búlgaro de Interior, Lyubomir Nachev, información acerca de cinco disparos cuyas víctimas habían sido personas desarmadas y no sospechosas de delitos especialmente graves. El gobierno no ha facilitado aún información alguna sobre la investigación de estos incidentes.


Amnistía Internacional ha tenido constancia de un número creciente de incidentes de malos tratos infligidos por la policía en la calle y a personas detenidas. El 10 de marzo de 1995, Vasil Vasilev, de 19 años, soldado que se encontraba de permiso, fue detenido por una patrulla de policía cuando se dirigía a una discoteca de Stara Zagora. Según informes, mientras él intentaba explicar que no era un ladrón, los agentes le propinaron patadas y le abofetearon en la cara. Uno de los agentes, que llevaba botas, saltó sobre su cuerpo. Varias horas después y tras sufrir un colapso, Vasilev fue ingresado en el Hospital militar en situación crítica, con graves heridas internas. Le practicaron dos intervenciones quirúrgicas.


El 5 de abril de 1995, unos agentes de policía condujeron a la comisaría de Sevlievo a Girgina Dimova Toteva, de 67 años, para interrogarla en relación con la denuncia de un vecino. Según informes, al negarse ella a firmar una declaración por la reconocería haber agredido a su vecino, un agente de policía la abofeteó en la cara, la golpeó en el pecho y en la espalda y le propinó patadas. Sufrió una conmoción cerebral y fue ingresada varias veces en el hospital para recibir tratamiento intensivo. Girgina Toteva presentó una denuncia al día siguiente, pero el fiscal no puso en marcha investigación alguna. En septiembre de 1995, fue procesada bajo la acusación de haber causado una lesión corporal leve a un agente de policía.


Son pocas las víctimas que presentan denuncias oficiales, porque no confían en que los responsables vayan a ser procesados. La mayoría de los casos documentados se refieren a víctimas presuntamente torturadas y golpeadas en comisarías de policía para obligarlas a firmar «confesiones» y a facilitar información sobre determinado delito. Más alarmante aun es el hecho de que, en muchos casos, no se facilita asistencia médica adecuada a las víctimas lesionadas por los malos tratos.


En numerosas ocasiones, agentes de policía, en especial miembros de la Unidad Especializada Antiterrorista, conocida comúnmente como los Boinas Rojas, han golpeado indiscriminadamente e infligido otros malos tratos a cualquiera que estuviera presente en el curso de redadas en lugares públicos.


«El sistema judicial búlgaro debe garantizar la investigación de todos los abusos de la policía; sin embargo, pocas veces lo ha hecho», ha afirmado Amnistía Internacional.


Muchas de las víctimas de estos abusos cometidos por agentes de la policía son miembros de la minoría gitana. Los prejuicios racistas y la despreocupación por los problemas de esta comunidad son evidentes, no sólo en Bulgaria sino en toda la región. Al parecer, algunos médicos se han negado a expedir a víctimas gitanas certificados describiendo sus lesiones.


El 9 de febrero de 1995 vieron a Ilya Domitrov Gherginov, gitano, yaciendo con las manos esposadas en el suelo de una calle de Gradets, región de Sliven. Un agente de policía que parecía estar bajo los efectos del alcohol le golpeaba con un largo madero. Según los informes, la paliza continuó en la comisaría de policía de Gradets. Al día siguiente hallaron a Iliya Gherghinov yaciendo muerto en el suelo. Al parecer, le habían machacado los genitales y presentaba múltiples contusiones en todo el cuerpo. Según su esposa, que pidió una investigación, los investigadores le dijeron que no se abrirá ningún proceso en los próximos cinco años.


Amnistía Internacional formuló una serie de recomendaciones al gobierno búlgaro con objeto de erradicar la tortura, los malos tratos de la policía y la muerte bajo custodia y de procesar a los responsables.


«Las autoridades búlgaras deben organizar programas eficaces de formación dirigidos a todos los agentes de policía para que conozcan a fondo las normas nacionales e internacionales de derechos humanos», ha afirmado la organización.

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