Documento - Grecia: Pena de prisión sin precedentes para objetor de conciencia
AMNISTÍA INTERNACIONAL
COMUNICADO DE PRENSA
Índice AI: EUR 25/014/2005
(Público)
Servicio de Noticias: 233
26 de agosto de 2005
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR250142005
Grecia: Pena de prisión sin precedentes para objetor de
conciencia
El objetor de conciencia griego condenado a una pena de cárcel sin
precedentes es preso de conciencia y debe quedar en libertad
inmediatamente, ha dicho Amnistía Internacional.
La organización ha escrito a las
autoridades griegas afirmando que el derecho a la objeción de
conciencia es un ejercicio legítimo de los derechos fundamentales a
la libertad de pensamiento, conciencia y religión, recogidos en
tratados internacionales de derechos humanos en los que Grecia es
Estado Parte.
Esta semana, un tribunal militar de
Xanti condenó a Boris Sotiriadis a tres años y medio de cárcel sin
suspensión, a pesar de estar pendiente la apelación, por negarse a
servir en el ejército alegando que dicho servicio no es compatible
con sus creencias religiosas.
Boris Sotiriadis es ciudadano georgiano
de origen griego que obtuvo esta nacionalidad al volver a Grecia.
Había cumplido el servicio militar en la ex Unión Soviética y luego
se hizo testigo de Jehová. Cuando el ejército griego lo llamó a
filas, Boris Sotiriadis se negó a hacer el servicio militar
alegando objeción de conciencia y pidió cumplir el servicio civil
alternativo. Pero las leyes griegas no ofrecen esta posibilidad a
quienes ya han servido en las fuerzas armadas.
"Grecia sigue tratando a los objetores
de conciencia como delincuentes, encarcelándolos por ejercer su
derecho humano a la objeción de conciencia”, ha dicho Olga
Demetriou, investigadora sobre Grecia de Amnistía
Internacional.
"Boris Sotiriadis no sólo ha sido
condenado, sino que la pena que se le ha impuesto ha sido
extremadamente dura, sobre todo teniendo en cuenta que en la
actualidad Grecia no está en guerra y la desobediencia se considera
falta, no delito común”.
El tribunal militar rechazó el
argumento de la defensa de que Boris Sotiriadis tenía un “conflicto
de obligaciones jurídicas” entre el ejército y su religión. Sin
embargo, el Tribunal Militar de Atenas ha aceptado argumentos
similares a éste y absuelto a otros objetores de conciencia, como
Sergey Gutarov en 2005 y Alexandros Evtousenko y Guram Almanidis en
2004.
"Tales discrepancias en la aplicación
de la ley ponen de manifiesto la insuficiencia de las disposiciones
sobre el servicio civil alternativo en Grecia, tanto en la ley como
en la práctica. Las leyes y prácticas existentes deben ser
revisadas y ajustadas a las normas internacionales”, ha dicho Olga
Demetriou.
Toda persona tiene derecho a negarse a
hacer el servicio militar por motivos de conciencia o de convicción
personal profunda, sin sufrir sanción jurídica o material alguna.
Amnistía Internacional pide al gobierno griego que ponga fin a la
persecución de los objetores de conciencia y que todos ellos sean
tratados de la misma forma sin discriminación.
La organización recuerda a las
autoridades griegas que, en fecha tan reciente como marzo de 2005,
el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pidió a Grecia
que mejorara la situación de los objetores de conciencia. El Comité
expresó su preocupación por que la duración del servicio
alternativo para los objetores es mucho mayor que la del servicio
militar, y la evaluación de las solicitudes para prestar dicho
servicio depende únicamente del Ministerio de Defensa.
Amnistía Internacional insta a las
autoridades griegas a que pongan fin inmediatamente a las acciones
judiciales ejercidas contra todos los objetores de conciencia y que
ajusten las disposiciones sobre objeción de conciencia a las normas
y recomendaciones europeas e internacionales, así como a las
recomendaciones del Defensor del Pueblo y de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos de Grecia.
Véase
también (disponible solo en ingles):
Greece has broken European consensus,http://web.amnesty.org/library/index/engeur250092005
^
Greece: Punished
for their beliefs: how conscientious objectors continue to be
deprived of their rightshttp://web.amnesty.org/library/index/engeur250072005