Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Grecia: Conducta indebida bajo el manto de la impunidad

AMNISTÍA INTERNACIONAL

COMUNICADO DE PRENSA



Índice AI: EUR 25/026/2002/s (Público)

Servicio de Noticias 167/02

24 de septiembre de 2002


No publicar antes de las 10:00horas GMT del 24 de septiembre de 2002


Grecia: Conducta indebida bajo el manto de la impunidad


(Atenas) Disparos ilegales, palizas y malos tratos que en algunos casos constituyen tortura, son algunas de las violaciones de derechos humanos cometidas por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en Grecia que se examinan en un informe que va a ser presentado hoy por Amnistía Internacional y la Federación Internacional de Helsinki por los Derechos Humanos. La presentación se realizará durante una rueda de prensa en Atenas a la que asistirán, entre otros invitados, algunas de las víctimas de las violaciones reseñadas en el informe.


El informe, titulado Greece: In the shadow of impunity. Ill-treatment and the misuse of firearms,documenta 66 casos de presuntas violaciones de derechos humanos. Si bien la mayoría de las víctimas de tales violaciones son personas de etnia romaní, inmigrantes —a menudo de etnia albanesa—, y solicitantes de asilo, no se libran de sufrirlas los miembros de la población mayoritaria griega. Un número significativo de víctimas, entre las que había menores, presentaban heridas graves causadas por malos tratos físicos que requirieron tratamiento médico o incluso hospitalización.


«Aunque las autoridades aseguran que Grecia está especialmente sensibilizada en materia de derechos humanos, en la práctica con frecuencia se pasan por alto disposiciones legales concebidas para su protección, lo que lleva a que se cometan violaciones graves de tales derechos», ha manifestado Melanie Anderson, investigadora de Amnistía Internacional sobre Grecia.


Los detenidos han denunciado haber sufrido malos tratos durante su detención y bajo custodia policial consistentes en bofetadas, puñetazos y patadas en la mayoría de las ocasiones. No obstante, en algunos casos los detenidos alegan haber sido golpeados con porras, pistolas o culatas de fusiles, acusaciones respaldadas con frecuencia por pruebas médicas convincentes.


Otras denuncias se refieren a insultos, de contenido racista en ocasiones, y en algunos casos a amenazas de carácter sexual. Durante los últimos meses se han recibido denuncias formuladas por dos detenidos —un recluta del ejército griego y un inmigrante nigeriano—, según las cuales la policía les aplicó descargas eléctricas.


Las dos organizaciones concluyen en el informe que la tortura o los malos tratos psicológicos infligidos por la policía a los detenidos, bien para obligarlos a confesar u obtener información de ellos, o para intimidarlos o castigarlos, constituye una práctica relativamente generalizada. «El problema de los malos tratos policiales no se limita a unos pocos incidentes aislados», ha señalado Panayote Dimitras, portavoz del Observador Griego de Helsinki, comité de miembros griegos de la Federación Internacional de Helsinki por los Derechos Humanos.


Los abusos cometidos por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no se limitan a meras palizas. En siete casos citados en el informe, agentes de policía dispararon contra varios hombres causándoles heridas mortales en circunstancias en las que bien no existía un peligro inminente de muerte o lesión grave, o la existencia de tal peligro era, cuando menos, cuestionable. En otros cuatro casos reseñados, según parece, agentes de policía y soldados que cumplían servicios de vigilancia fronteriza abrieron fuego contra ciudadanos albaneses que intentaban cruzar la frontera para entrar ilegalmente en Grecia e hirieron a tres de ellos, causando la muerte a uno de los hombres. Las circunstancias que rodearon estos incidentes hacen dudar seriamente de si el uso que se dio a las armas de fuego fue conforme con las normas internacionales.


Amnistía Internacional y la Federación Internacional de Helsinki por los Derechos Humanos recomiendan que se mejore la formación impartida a la policía, haciendo especial hincapié en el uso de medidas no violentas para hacer cumplir la ley, y que se instruya a los agentes en el manejo de armas y la valoración de riesgos, con el objeto de impedir que se produzcan nuevas muertes.


Uno de los principales factores que subyace tras la persistencia de los abusos contra los derechos humanos es la impunidad: las autoridades se niegan a hacer comparecer ante la justicia a los responsables. En raras ocasiones se enjuicia a funcionarios o agentes por presuntas violaciones de derechos humanos, e incluso cuando estos procesos culminan en una declaración de culpabilidad y una condena, ésta es casi siempre simbólica, por ejemplo, se impone una condena condicional de prisión.


Las estadísticas oficiales relativas a las denuncias de tortura y malos tratos confirman que los agentes de policía denunciados gozan de prácticamente total impunidad. Esto se debe, entre otras razones, a la falta de garantías de la realización sin demora de investigaciones exhaustivas e imparciales; a la «solidaridad» entre los integrantes de la policía, que obstaculiza la identificación de los autores de violaciones de derechos humanos; a la no prestación de asistencia letrada a los detenidos que denuncian los abusos; a la prolongación excesiva de los procesos judiciales y a la tendencia de los tribunales a creer el testimonio de la policía, incluso cuando la víctima presenta pruebas de peso que contradicen tal testimonio.


«Esta impunidad fomenta la persistencia de las violaciones de derechos humanos y prepondera sobre el efecto de cualquier exhortación o condena verbal por parte de los ministros del gobierno», ha indicado Bjorn Engesland, miembro de la Federación Internacional de Helsinki. Bjorn Engesland ha acogido con satisfacción la noticia de la próxima promulgación de leyes en materia de formación policial y de la lucha contra la discriminación, así como de la adopción de medidas para acelerar los procesos judiciales, no obstante, ha señalado que aún están por ver los pormenores de estas leyes y, lo que es más importante, de su aplicación. «Se debe poner fin de inmediato al clima actual de impunidad».


Amnistía Internacional y la Federación Internacional de Helsinki por los Derechos Humanos están haciendo un llamamiento a las autoridades griegas para que adopten medidas urgentes para acabar con las violaciones de derechos humanos persistentes, y para que garanticen que, en caso de que se cometan abusos, las víctimas o sus familias reciban una indemnización justa y adecuada. Entre estas medidas se incluyen asegurar que se hacen cumplir las disposiciones legales que protegen los derechos de los detenidos, que las investigaciones sobre violaciones de derechos humanos se realizan con prontitud y eficacia y que se protegen las pruebas que son clave en un proceso. En el informe se solicita una reforma de la legislación griega, a fin de que permita a quienes denuncian incidentes de tortura o malos tratos el acceso directo a los servicios forenses estatales. Actualmente, tal examen sólo puede obtenerse en virtud de una orden dictada por la policía judicial o las autoridades judiciales.


«Las conclusiones del informe sobre Grecia deben mover a la Unión Europea a asegurarse de que existe una verdadera rendición de cuentas por las violaciones y abusos contra los derechos humanos cometidos dentro de las fronteras de la Unión», ha concluido Kostis Papaioannou, presidente de la Sección Griega de AI, comentando la pertenencia de Grecia a la UE y su futura asunción de la Presidencia.


Si desean más información o concertar una entrevista, pónganse en contacto con:


- Judit Arenas, encargada del trabajo con los medios de comunicación para Europa (Europe Media Officer), Amnistía Internacional, + 44 7778 472 188 (para cuestiones relacionadas con los medios informativos internacionales);


- Panayote Dimitras, portavoz de la organización Observador Griego de Helsinki, + 30 94 443 1941) (para cuestiones relacionadas con los medios informativos griegos);


- Kostis Papaioannou, presidente de la Sección Griega de Amnistía Internacional, +30 972 72 75 77 (para cuestiones relacionadas con los medios informativos griegos).


Encontrarán la versión íntegra del informe junto con otra información para la prensa en la dirección: <http://news.amnesty.org/greece2002>.




Documento público

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Si desean más información, pónganse en contacto con la oficina de prensa en Londres llamando al número

+ 44 20 7413 5566, o visiten <http://news.amnesty.org>. Para los documentos y comunicados de prensa traducidos al español consulten las páginas web de EDAI en <http://www.edai.org/centro/news.html>.


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