Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Bielorrusia: Georgianos recluidos como presos de conciencia mientras continúan las medidas drásticas contra la oposición

AMNISTÍA INTERNACIONAL


Declaración pública


Índice AI: EUR 49/010/2005 (público)

Servicio de Noticias nº.: 236/2005

31 de agosto de 2005

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR490102005



Bielorrusia: Georgianos recluidos como presos de conciencia mientras continúan las medidas drásticas contra la oposición



Dos activistas del movimiento juvenil Kmara de Georgia, Luka Tsuladze y Giorgi Kandelaki, se han convertido en las últimas víctimas de las medidas drásticas adoptadas por el presidente Lukashenka contra todas las formas de oposición, durante su visita a Bielorrusia. Ambos fueron detenidos el 24 de agosto en Minsk, junto con Uladzimir Kobets, integrante del movimiento juvenil de oposición bielorruso Zubr. Uladzimir Kobets fue puesto en libertad a las dos horas y, según los informes, uno de los policías le pidió disculpas diciéndole que su detención había sido un error y que la operación estaba dirigida contra “personas del Cáucaso”. A los dos georgianos les comunicaron que estaban detenidos porque había dudas sobre la autenticidad de sus pasaportes.


Un funcionario del Comité de Seguridad del Estado (KGB) anunció en la televisión bielorrusa el 25 de agosto que serían expulsados, y prosiguió: “Durante su estancia en el país, mantuvieron contactos con representantes de estructuras radicales, politizadas y no inscritas oficialmente, como Zubr, Frente Juvenil y Limon, y realizaron varios seminarios de formación sobre la organización de acciones de desobediencia civil acompañadas de disturbios de masas, similares a las habidas durante la "Revolución de la Rosa" de Georgia."


Luka Tuladze y Giorgi Kandelaki permanecieron recluidos en régimen de incomunicación sin que se formulasen cargos contra ellos en el centro de prisión preventiva del distrito de Moskovskii de Minsk hasta el 29 de agosto. Ese día, el tribunal de distrito de Moskovskii les acusó formalmente de “vandalismo menor” por haberse dirigido presuntamente con palabras soeces a un tercer recluso de su celda, y los condenó a una pena administrativa de 15 días de prisión. Su abogado ha recurrido contra este cargo alegando que es falso y que no hay declaraciones de testigos que corroboren la acusación. Los detenidos no tuvieron acceso a un abogado ni a los funcionarios consulares de Georgia que se desplazaron desde Ucrania y Rusia hasta el 30 de agosto, seis días después de su detención.


Amnistía Internacional considera que Luka Tsuladze y Giorgi Kandelaki son presos de conciencia y que deben ser puestos en libertad inmediata e incondicional. La organización cree que los dos hombres están recluidos sólo por sus actividades políticas, para castigarlos por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, y que el cargo administrativo formulado en su contra es falso. Amnistía Internacional ha documentado casos anteriores en los que se había acusado en falso a detenidos de agredir a sus compañeros de celda como forma de prolongar su detención. Por ejemplo, en marzo de 2005, Anatoli Shumchenko, que había sido condenado a 10 días de prisión administrativa por organizar una reunión no autorizada, fue acusado, el día que debía ser puesto en libertad, de “vandalismo” por agredir presuntamente a su compañero de celda, y fue trasladado inmediatamente a un centro de prisión preventiva. Shumchenko negó las acusaciones y los cargos fueron finalmente retirados.


Amnistía Internacional también pide la libertad de tres presos de conciencia bielorrusos que fueron detenidos el 26 de agosto, cuando un grupo de activistas de Zubr protestaba en el centro de Minsk contra la detención de los dos georgianos. El 30 de agosto Natalya Ushko, Alyaksandr Kurbitski y Alyaksey Lyaukovich fueron condenados a 10 días de detención administrativa por participar en una reunión multitudinaria no autorizada. Amnistía Internacional considera también que fueron detenidos sólo por ejercer pacíficamente sus derechos humanos.


Información complementaria

El movimiento juvenil Kmara desempeñó un papel clave en las protestas que desembocaron en la caída del anterior gobierno, en lo que se conoce como “Revolución de la Rosa”, en noviembre de 2003, que llevó al poder al actual gobierno del presidente Saakashvili. Kmara mantiene estrechos lazos con movimientos juveniles de oposición de otros países, como Zubr, en Bielorrusia.


Al parecer, desde que se celebraron las elecciones y el referéndum de octubre de 2004, que levantó las restricciones a su permanencia en el cargo, el presidente Lukashenka está reafirmando su control sobre la sociedad civil y adoptando medidas drásticas contra la oposición pacífica con confianza renovada. En abril de 2005, más de 30 personas, entre ellas 14 rusos (incluidos varios jóvenes miembros de los partidos políticos "Yabloko" y Unión de Fuerzas por la Justicia), cinco ucranianos y 13 bielorrusos fueron condenadas a penas de hasta 15 días de prisión o al pago de cuantiosas multas por participar u organizar una reunión no autorizada para conmemorar el 19º aniversario de la catástrofe nuclear de Chernobil.

Según los informes, los detenidos fueron condenados sin un abogado o, en algunos casos, sin tener acceso a sus respectivos consulados. También hay indicios de que el presidente Lukashenka teme especialmente la “mala influencia” de los activistas juveniles de Georgia. En junio emitió un decreto que imponía el requisito de visado a los georgianos que deseen entrar en Bielorrusia. Sin embargo, tras un proyecto de resolución del parlamento georgiano que prohibía a Lukashenka la entrada en Georgia, no se introdujo ninguna ley para aplicar el decreto. En el proyecto de resolución, el parlamento de Georgia calificaba al presidente Lukashenka de “dictador excomulgado de Europa”.


En los últimos meses, el presidente georgiano Saakashvili ha hecho declaraciones muy críticas sobre el régimen de Bielorrusia. Ha criticado la “norma no escrita dentro de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) de que sus líderes no debían discutir entre sí” y añadió que “para nosotros, la norma principal es la protección de la democracia y la libertad”. El 10 de mayo, como informó Black Sea Press, se refirió expresamente a Bielorrusia dentro de la CEI, y la comparó con los regímenes de Zimbabue, Birmania y Cuba.


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