Informe anual 2012
El estado de los derechos humanos en el mundo

Documento - Ex Republica Yugoslava de Macedonia: La evacuacion humanitaria y la respuesta internacional a los refugiados de Kosovo

Público


Amnistía Internacional



EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA:


La evacuación humanitaria y la respuesta internacional a los refugiados de Kosovo



























Actualización de

Ex República Yugoslava de Macedonia:

La protección de los refugiados albanokosovares


Índice AI: EUR 65/05/99/s Amnistía Internacional, junio de 1999

EX REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA:


La evacuación humanitaria y la respuesta internacional a los refugiados de Kosovo



«Nadie sabe que estoy aquí»: no todos están volviendo a casa

Índice AI: EUR 65/05/99/s Amnistía Internacional, junio de 1999


Ilir intentó dejar de llorar mientras contaba lo demoledor que había sido tener que regresar a su tienda en el campo de Cegrane, en Macedonia.(1) Acababa de volver de un viaje de dos días a su ciudad de origen, Vucitrn (Vushtrri, en albanés): «No tengo casa a donde ir, nada, necesitaré algún tipo de alojamiento antes de poder regresar; hasta entonces tendré que quedarme aquí». Su casa había quedado reducida a cenizas. Ilir, su esposa y tres de sus hijos huyeron de ella al día siguiente de que la policía serbia disparó contra sus ventanas. Ilir contó a Amnistía Internacional que, el 25 de abril, cuatro policías serbios enmascarados llegaron a su casa y les dijeron que tenían cinco minutos para marcharse.

Tras permanecer en las colinas de los alrededores de su casa, se dirigieron a Pristina y, finalmente, a principios de mayo, a la frontera con Macedonia, desde donde fueron trasladados en un convoy de autobuses hasta el campo de refugiados de Cegrane. La familia dijo a Amnistía Internacional que, durante el tiempo que llevaban en el campo, el único contacto que habían tenido con funcionarios fue unas semanas después de llegar, cuando los inscribieron en el registro dentro del plan de revalidación que estaban llevando a cabo las organizaciones internacionales para emitir documentos de identidad (el campo de Cegrane fue «revalidado» el 20 de junio). La familia declaró a Amnistía Internacional que los funcionarios que les dieron los documentos de identidad les habían dicho que no sabían nada más sobre el regreso y que estaban ahí sólo para emitir los documentos. «Lo único que necesitamos es una habitación, sólo un techo, donde podamos estar con nuestros hijos pequeños».


Arjeta lleva más de un año fuera de su casa, desde que en junio de 1998 huyó con sus dos hijas y uno de sus hijos varones del pueblo de Donji Grabovac (Grabofc i Ulet), cerca de Kosovo Polje. Había enviado a sus hijos a otro pueblo para que asistieran a la escuela y durante ese periodo permaneció con su esposo y su hijo mayor en casa. A finales de junio, vieron tanques en las colinas situadas frente a su casa, y cuando los tanques se acercaron tuvieron que huir. Ella y su esposo caminaron varias horas hasta llegar a Kosovo Poljie. «Tenía mucho miedo de que nos mataran, era muy difícil caminar por esas colinas, estaba cansada y no sabía si podría conseguirlo. Mi esposo regresó para luchar con el Ejército de Liberación de Kosovo [el grupo de oposición armado de etnia albanesa] y yo me reuní con mis hijas y con mi hijo en Pristina, donde vivimos de casa en casa hasta que el 22 de mayo la policía serbia nos echó de la casa donde estábamos. Los policías dijeron que no podíamos quedarnos ahí porque éramos refugiados. Nos metieron en un tren hacia las nueve de la mañana y llegamos a la frontera a las ocho de la tarde». Arjeta sabe que necesita ayuda, pero no sabe de dónde ni cuándo vendrá, si es que viene. Está sola con sus hijos y hace meses que no ha visto a su esposo ni a su hijo mayor ni ha sabido nada de ellos. Cuando mira a las familias que viven en las tiendas que rodean la suya y las ve empaquetar sus cosas y prepararse para volver a Kosovo se muestra más preocupada aún: «Volvería en este mismo instante a casa, pero no tengo nada; nada más que la hierba para dormir sobre ella».


Jehona cree que tiene más de 70 años y ha vivido 27 de ellos en Kosovo. Su esposo murió hace años y ella está en el campo de refugiados de Stankovec desde que llegó con unos vecinos que la ayudaron a huir. «Nadie sabe que estoy aquí». Sabrie tiene 92 años y procede del pueblo de Hamidija (Hamidi), cerca de Obilic. Declaró a Amnistía Internacional que se había quedado varios meses en Pristina, con personas a las que no conocía, y que sus sobrinos, que ahora se han ido a Alemania, la habían llevado a Macedonia. «Soy demasiado vieja para ir a otro lugar, me costó mucho viajar hasta aquí y llegar a la frontera. Sólo quiero que Dios me lleve consigo».


La Comisión Internacional Católica de Migraciones (International Catholic Migration Commission) expuso a Amnistía Internacional la situación de varios de los niños que tiene a su cargo en el campo de Stankovec. Son niños que estaban en la escuela cuando sus familias fueron expulsadas de sus casas, niños separados de sus familias durante el caos de la huida del terror de Kosovo, niños que llevan viviendo con familias de acogida desde que llegaron a los campos, pero que no quieren regresar con ellas. Niños todos ellos cuyos padres no han podido ser encontrados ni siquiera después de dos meses o más de intentos por localizarlos.


No todos los refugiados quieren o pueden regresar a Kosovo de inmediato. Estos refugiados permanecen en los campos de Macedonia e ilustran la necesidad de que la comunidad internacional siga esforzándose para garantizar que el regreso a Kosovo se realiza de una forma ordenada y voluntaria.


Las ciudades y pueblos de Kosovo están ahora llenos de desplazados internos que vuelven de las montañas y de refugiados que regresan a sus casas. Muchos encuentran sus viviendas reducidas a su armazón y duermen a la intemperie o con sus vecinos. En las ciudades, algunos desplazados están ocupando las casas vacías de otros refugiados o desplazados, y es evidente que esta situación provocará más problemas si regresan sus antiguos ocupantes.



Índice AI: EUR 65/05/99/s Amnistía Internacional, junio de 1999

1. abIntroducción


Tras la aprobación de la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU,(2) el 10 de junio de 1999, más de 400.000 refugiados han regresado ya a Kosovo, pese a que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y otros organismos internacionales han advertido de que la situación no es aún lo bastante segura. Se está produciendo el retorno masivo «espontáneo»(3) que muchos querían evitar, y el resultado final es que muchos refugiados están regresando a situaciones que podrían ser peligrosas. Los refugiados a los que entrevistaron en los campos de Macedonia a finales de junio para averiguar por qué regresaban tan pronto basaban sin duda su gran sensación de seguridad en la presencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). También estaban deseosos de volver para averiguar la suerte de los familiares que se habían quedado o para reunirse con su familia, dispersa en otras zonas. Muchos querían saber si tenían una casa donde vivir, y los que sabían que su casa estaba destruida, iniciar el proceso de reconstrucción. Lo más sorprendente de este retorno «espontáneo» de refugiados es la escasa información de que disponen. Muchos refugiados de los campos están ansiosos por volver a casa, pero quieren saber más sobre los riesgos que entraña el regreso, y si podrán sobrevivir en un lugar que es su hogar, pero donde carecen de alimentos, cobijo y diversos grados de seguridad.


Aunque se prevé que el movimiento de regreso de los refugiados a Kosovo continúe, sigue siendo necesario facilitar protección a quienes están aún en el extranjero. En este sentido, el Programa de Evacuación Humanitaria cobra un interés renovado. Este Programa se puso en marcha como respuesta a la preocupación ante la capacidad de Macedonia de acoger a un gran número de refugiados albanokosovares. El gobierno macedonio había declarado desde el inicio de la crisis que no podría acoger a más de veinte mil refugiados y, para demostrarlo, cerró varias veces la frontera. Su argumento era que, si no se trasladaba a un gran número de refugiados fuera de Macedonia, el país sufriría una desestabilización debido a una combinación de factores geopolíticos, étnicos y económicos.


Amnistía Internacional reconoce que ningún Estado, incluido Macedonia, debe verse obligado a asumir una parte desproporcionada de la responsabilidad de acoger a los refugiados sólo por su ubicación geográfica. En tal sentido, un programa de evacuación a gran escala, como el Programa de Evacuación Humanitaria, podría ser una respuesta adecuada a la situación, para distribuir internacionalmente la responsabilidad de proteger a los refugiados. Si la comunidad internacional consideraba que Macedonia sufriría una desestabilización al acoger a un gran número de refugiados albanokosovares, parece que la única salida era el traslado a gran escala de esos refugiados fuera del país.


Sin embargo, todo programa de este tipo ha de aplicarse de forma que se respeten los derechos de los refugiados, y eso incluye garantizar que las autoridades macedonias les proporcionan protección mientras otros países tienen la oportunidad de responder. Es evidente que muchos de los problemas que ha sufrido la puesta en práctica del Programa de Evacuación Humanitaria se debieron en gran parte a la presión de tener que actuar con rapidez, que hizo que no se establecieran sistemas adecuados para identificar a los refugiados que más necesidad tenían de ser evacuados.


Desde las primeras fases de la salida de refugiados, Amnistía Internacional ha contado con la presencia de investigadores propios en Macedonia y en Albania que han entrevistado a refugiados, así como a representantes de organismos internacionales y locales. En mayo, la organización publicó su informe titulado Ex República Yugoslava de Macedonia: La protección de los refugiados albanokosovares (Índice AI: EUR 65/03/99/s),en el que expresaba sus motivos de preocupación ante la calidad de la protección que recibían los refugiados en Macedonia, por parte tanto del país de acogida como de la comunidad internacional. El presente informe se basa en nuevas investigaciones realizadas sobre la situación en Macedonia, y debe leerse junto con el informe anterior.


2. abEl «apresuramiento» por regresar a Kosovo y la falta de información


Aunque muchos de los refugiados entrevistados por Amnistía Interancional en las dos semanas siguientes a la firma del acuerdo de paz estaban deseando volver a casa y parecían dispuestos a aceptar a cambio un grado elevado de riesgo e incertidumbre, algunos de los refugiados que viven actualmente en Macedonia no desean regresar hasta saber cuándo pueden hacerlo sin peligro y cómo van a sobrevivir sin cobijo, alimentos o una fuente de ingresos. También hay muchos casos de refugiados que, debido a su situación de especial vulnerabilidad, no volverán, en principio, hasta que no pase cierto tiempo. Cuando se considera la situación de los refugiados que no saben si pueden volver sin peligro o que creen que es mejor ir a otro lugar de momento, reaparecen una serie de cuestiones que ya eran patentes antes del anuncio del plan de paz: un país de acogida preocupado por la desestabilización, una comunidad internacional ansiosa por no recibir más refugiados, y la falta de información de los refugiados (que ahora es vital para los que están considerando la posibilidad de regresar).


A la espera de una evaluación independiente e imparcial que indique que se puede regresar sin peligro, el Programa de Evacuación Humanitaria debe ser sustituido por otras soluciones duraderas, que incluyen la repatriación voluntaria y organizada, la integración en Macedonia de los refugiados que no puedan regresar o su reasentamiento en otros países.(4)


Amnistía Internacional considera importante que se tengan en cuenta no sólo los casos médicos prioritarios, sino también los grupos de refugiados vulnerables, como los ancianos, las mujeres en situación de riesgo, las personas que necesitan atención médica —incluidas las víctimas de la tortura—, las familias encabezadas por mujeres y que tienen menores de edad entre sus miembros, los discapacitados y las familias que deben reunificarse. También hay minorías que han huido de Kosovo y que seguirán necesitando la protección internacional en su condición de refugiados.


Aunque el ACNUR y otras organizaciones internacionales han llevado a cabo campañas masivas de información para advertir a los refugiados de los peligros que afrontan si regresan demasiado pronto y para recomendarles que esperen un poco más, no hay información que persuada a los refugiados de que permanezcan en los campos ese periodo de tiempo añadido a fin de tomar una decisión con conocimiento de causa sobre la conveniencia de regresar. Por ejemplo, varios días después de que los refugiados habían comenzado a volver en grandes números, seguía sin haber información en los campos sobre sus derechos como refugiados en Macedonia y sobre si se les permitiría hacer una visita preliminar a Kosovo para evaluar si podían volver ya sin peligro con el resto de su familia. Posteriormente, las autoridades macedonias y el ACNUR han informado a Amnistía Internacional de que los refugiados registrados en Macedonia podrán cruzar la frontera dos veces, a fin de evaluar los riesgos del regreso. En todas las operaciones de repatriación se suele aceptar como buena práctica que los refugiados tengan ocasión de hacer este tipo de visitas. Sin embargo, resulta preocupante que, al parecer, las autoridades no hayan tomado esta decisión con rapidez ni la hayan comunicado inmediatamente a los refugiados, por lo que muchos volvieron definitivamente sin conocer esta posibilidad.


La inexistencia de información clara sobre la posibilidad de volver a Macedonia para recoger a sus familias, unida a la falta de documentación que acreditara su identidad o su estatuto en Macedonia, hizo que la primera tendencia fuera marcharse en grupo, con pocos datos sobre los riesgos que entrañaba el regreso. A mediados de junio, en al menos dos de los campos de refugiados (en los que se calcula que había una población de más de 40.000 personas) no se había anunciado formalmente aún cuál era la situación del Programa de Evacuación Humanitaria. Los refugiados a quienes entrevistó Amnistía Internacional daban vueltas a la posibilidad de esperar, confiando en reunirse con los familiares que habían sido evacuados, o hacían conjeturas sobre si recibirían en Kosovo la atención médica que esperaban obtener en el país al que fueran evacuados. Los rumores que corrían en los campos de que se había puesto fin al programa de evacuación contribuyeron a la difusión de información errónea, a la incertidumbre y a la tensión.


Los refugiados entrevistados la semana pasada formulaban a Amnistía Internacional preguntas cuya respuesta cabía razonablemente esperar que dieran los organismos de la ONU presentes en los campos. Los refugiados, que vivían a merced de los elementos, en medio de un viento incesante y del polvo y bajo un sol abrasador, se preguntaban si los iban a obligar a vivir en tiendas en campos que, según los rumores, se estaban construyendo en Kosovo, o si separarían a las familias si los miembros enfermos eran evacuados a un tercer país dentro del programa de evacuación, o si los kosovares que habían sido evacuados a terceros países podrían regresar algún día a Kosovo. Como decía un refugiado que llevaba muchos meses fuera de su casa: «aquí no nos informan de nada».


Un factor agravante es que las decisiones que atañen al regreso suelen adoptarlas los cabezas de familia varones sin que las mujeres puedan hacer valer su opinión. De hecho, las estructuras de liderazgo de los refugiados en los campos que visitó Amnistía Internacional estaban integradas sobre todo por hombres. Esto podría hacer que se pasasen por alto factores importantes a la hora de decidir el regreso. Las mujeres deben recibir información adecuada y participar en la toma de decisiones. Varias organizaciones no gubernamentales presentes en los campos están tratando ahora de reunir a las mujeres para informarlas o para prepararlas para el regreso.


A la ausencia de información se suma el insuficiente número de funcionarios internacionales necesarios para abordar los muchos casos individuales de refugiados que necesitan ayuda. Era patente la magnitud de la presión de los casos de los que tenían que ocuparse los abrumados funcionarios de protección del ACNUR. Los refugiados se quejaban de que no podían llegar a los funcionarios internacionales de quienes podían recibir información y ayuda. En el campo de Cegrane, los refugiados entrevistados por Amnistía Internacional informaron de que la Organización Internacional para las Migraciones (International Organization for Migration) —que organiza el transporte de los refugiados del Programa de Evacuación Humanitaria— no había estado en el campo de forma regular la semana anterior y que simplemente no sabían a quién recurrir para saber cómo y cuándo podrían reunirse con sus familias, o ser evacuados, o si podrían hacerlo, debido a su estado de salud. El personal de la OIM que trabajaba en los casos de los refugiados que iban a ser evacuados a Estados Unidos apareció en el campo un par de días después y avisó de que seguían trabajando sobre casos. Sin embargo, dejaron de poner anuncios en los tableros de información de los campos, ya que el número de casos era pequeño y podían avisar tienda por tienda a los pocos que iban a ser evacuados. Amnistía Internacional considera que la difusión de información sobre la situación del Programa de Evacuación Humanitaria es insuficiente, y los refugiados afirman de que los remiten de una organización a otra en el campo y que nunca consiguen una respuesta clara. Resulta descorazonador ver a los refugiados estudiando minuciosamente cada día los tableros de avisos buscando listas y nombres que ya han dejado de colocarse en ellos.


3. abLa elaboración de registros y la falta de documentos de identidad


La inscripción inmediata y precisa en un registro es crucial en toda situación que afecta a refugiados, ya que muchas veces éstos necesitan mostrar documentos adecuados que acrediten que tienen derecho a recibir protección internacional y que gozan de los derechos previstos en las normas internacionales. La importancia de este registro se reconoce en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (Convención sobre los Refugiados), que en su artículo 27 establece que los Estados Partes «expedirán documentos de identidad a todo refugiado que se encuentre en el territorio de tales Estados y que no posea un documento válido de viaje».


La importancia del registro es especialmente esencial para los refugiados de Kosovo. Las fuerzas de la República Federativa de Yugoslavia les confiscaron a muchos de ellos sus documentos de identidad al salir de Kosovo, en un aparente intento de impedirles regresar. Las autoridades serbias destruyeron, a menudo con suma meticulosidad, la documentación kosovar, en ocasiones incluso arrancando las placas de matrícula yugoslavas de los vehículos. Algunos refugiados también han informado de que las tropas de la República Federativa de Yugoslavia los obligaron a renunciar a su ciudadanía yugoslava al huir de Kosovo(5). La inscripción en un registro de los refugiados (alrededor de 148.600) que viven en alojamientos particulares con familias de acogida corre a cargo de la policía macedonia, con la ayuda de la Cruz Roja macedonia. Los refugiados reciben un documento de identidad que les da derecho a recibir alimentos y otra ayuda humanitaria de la Cruz Roja macedonia.


En las primeras fases de la entrada de refugiados en Macedonia, la Misión de Verificación de Kosovo (MVK) de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa ofreció al ACNUR su apoyo logístico para elaborar el registro de los campos. Ésta fue una de las operaciones que, durante las etapas iniciales, realizó el personal de la MVK bajo la supervisíon del ACNUR. A finales de mayo, la MVK sólo se ocupaba de inscribir en el registro a los refugiados del campo de Cegrane.


La elaboración de estos registros se hizo en un principio con independencia del registro para la evacuación del Programa de Evacuación Humanitaria, aunque posteriormente se combinaron ambos. La inscripción se hacía normalmente tras la llegada al campo, y se tomaba nota no sólo de datos biográficos como los nombres y el número de todos los miembros de la familia y su lugar de nacimiento, sino también de criterios de vulnerabilidad que debían ser considerados a la hora de aplicar el Programa de Evacuación Humanitaria (véase infra). Una vez completado, el formulario se llevaba al Centro Eurotrade situado entre los dos campos, Stankovec 1 y Stankovec 2, donde el personal de la OIM los introducía en una base de datos informática. El ACNUR hacía la selección para la evacuación basándose en estos datos.


La mayoría de los refugiados entrevistados afirmaron haber sido inscritos en el registro entre tres días y dos semanas después de su llegada, aunque algunos de los entrevistados por Amnistía Internacional en Stankovec 2 afirmaron de que no habían sido inscritos pese a llevar seis semanas en el campo. La situación se complica por el hecho de que, mientras algunos refugiados recibieron una copia de su formulario de inscripción como prueba de que estaban registrados, otros muchos no lo recibieron y por tanto no pueden acreditar que están registrados.


Para empeorar las cosas, el desarrollo del Programa de Evacuación Humanitaria ha estado plagado desde sus inicios de denuncias de corrupción, en las que se alegaba que había familias ricas que pagaban a otras más pobres para ocupar sus puestos en el programa, e incluso que algunos macedonios de etnia albanesa habían pagado sobornos para registrarse en los campos y ser evacuados. La información de que dispone Amnistía Interancional indica que los persistentes informes de corrupción fueron uno de los motivos por los que la operación de introducir la información en la base de datos se trasladó desde el interior de Stankovec 1 (donde estaba) al Centro Eurotrade, situado en el exterior del campo. Resulta difícil saber si los informes de corrupción eran exagerados. Sin embargo, varios refugiados entrevistados recientemente, que parecían reunir los requisitos que exigía el programa de evacuación y que habían indicado su deseo de ser evacuados, creían sin duda que el programa no se estaba aplicando de forma imparcial para evacuar a los que más necesitaban ir a un tercer país.


Ante las dificultades de la operación de registro, el ACNUR puso en marcha un plan completo de revalidación, mediante el cual se acordonaron uno por uno los campos y se comprobó el registro inicial de todos los refugiados para garantizar la validez de la inscripción. Los refugiados que vivían con familias de acogida iban a ser inscritos también, y todos los datos se informatizarían. El plan tenía como objetivo que todos los refugiados obtuvieran una tarjeta de identidad con una fotografía.


Hasta hace poco, muchos refugiados carecían de cualquier tipo de documento de identidad. En un documento hecho público el 9 de junio, titulado Next Steps for the Return of Refugees and Internally Displaced Persons to Kosovo (Pasos a seguir para el regreso de los refugiados y los desplazados internos a Kosovo), el ACNUR señala que ésta es una «cuestión clave» y afirma que «hace falta establecer con urgencia medidas especiales para garantizar la readmisión de refugiados y desplazados cuyos documentos de identidad personales fueron confiscados, perdidos o destruidos [...] Cuando no existan documentos de identidad oficiales, se tendrán que reconocer otros documentos, como el registro de refugiados o las cartillas de racionamiento, como prenda suficiente para permitir la readmisión»(6).


Durante la segunda quincena de junio (cuando ya estaba regresando un número significativo de refugiados), el programa de revalidación se aplicó en algunos campos de una forma muy organizada y eficaz en todos los sentidos, y muchas familias de refugiados recibieron una tarjeta por familia con una fotografía. Sin embargo, el plan de revalidación suscita aún un motivo de preocupación, ya que, en el caso de varios refugiados entrevistados por Amnistía Internacional, todos los miembros de la familia fueron incluidos en la misma tarjeta de identidad junto con una foto de todo el grupo. Esto plantea el problema de los miembros mayores de edad (mayores de dieciocho años) que carecen de tarjeta de identidad propia, lo cual les impide tomar decisiones independientes sobre si desean regresar, cuándo y en qué condiciones. Habrá familias que no deseen volver como grupo, y este problema podría hacer que familias enteras volvieran de forma prematura.



4. abEl Programa de Evacuación Humanitaria: ¿un final prematuro?


Cuando se firmó el acuerdo de paz, había alrededor de 247.000 refugiados en Macedonia, de los que 108.400 vivían en los campos y 148.600 con familias de acogida. En la mayoría de los casos, los refugiados que cruzaron la frontera en los tres pasos fronterizos oficiales fueron llevados a los campos, mientras que quienes lo hicieron en puntos no oficiales se alojaron con familias de acogida macedonias de etnia albanesa.


Ahora que la mayor parte de los cuarenta paíces participantes en el Programa de Evacuación Humanitaria está reduciendo paulatinamente los vuelos de evacuación, se ha evacuado a unos 90.000 refugiados para un total estimado de 135.000 puestos ofrecidos por los gobiernos, sumando todos sus cupos. La mayoría de los evacuados procedían de dos campos, Stankovec 1 y 2, y un número relativamente pequeño procedían del campo más grande, Cegrane, que albergaba a 43.000 refugiados. A pesar de que los refugiados que viven con familias de acogida no tenían derecho a la evacuación dentro del programa, ciertos países han procedido a evacuar a algunos de ellos.(7) El 18 de junio, el ACNUR y la OIM celebraron consultas informales con los gobiernos que participaban en el Plan de Evacuación Humanitaria para hablar de su continuación, teniendo en cuenta la firma del acuerdo de paz, tras lo cual el ACNUR anunció que hacía falta seguir debatiendo al respecto. En el momento de redactar este informe, a finales de junio, sigue sin estar claro qué va a pasar con el programa, aunque ya ha habido un país, Suecia, que ha cancelado recientemente las evacuaciones, a la espera de otra petición del ACNUR. Varios países no han cubierto aún el «cupo» de refugiados evacuados que indicaron al ACNUR. Otros países, como el Reino Unido, no llegaron ofrecer un cupo definido.


El final del Programa de Evacuación Humanitaria podría tener duras consecuencias para algunos refugiados, como demuestra el caso de Avdi (véase el recuadro de las páginas 10 y 11). La política del gobierno alemán era aceptar a todos los refugiados que les remitieran la OIM y el ACNUR. A cambio de acoger a más evacuados que ningún otro país participante en el programa de evacuación, el gobierno alemán se planteó no aceptar por principio casos de reunificación familiar, aunque sí los de grupos vulnerables. El resultado final es que se ha separado a una familia y que ésta se enfrenta a obstáculos infranqueables para reunirse debido a los defectos de diseño y de administración del programa.


El programa de evacuación humanitaria se basaba en la premisa de que todas las evacuaciones debían realizarse de forma estrictamente voluntaria, los afectados habían de tomar la decisión con conocimiento de causa, en el sentido de que quienes se ofrecieran a ser evacuados voluntariamente debían saber cuál era su país de destino y las condiciones en las que residirían en él, y no debía presionarse a nadie para que accediera a ser evacuado. La evacuación sólo se llevaría a cabo tras la inscripción en un registro de los afectados y con el consentimiento informado de éstos de ir al lugar que se les ofrecía. Por último, no se separaría a las familias en ninguna circunstancia, y los refugiados debían gozar de salud suficiente para viajar.

El ACNUR eligió como objetivo prioritario para la evacuación a los refugiados más vulnerables y a quienes tenían necesidades especiales y se concentró en remitir esos casos a los gobiernos. Tendrían prioridad los refugiados de los campos que soportaban las condiciones más difíciles, y en especial, los residentes en los campos de Stankovec 1 y 2. Los casos considerados prioritarios por el ACNUR incluían, entre otros, los casos médicos, las familias con hijos menores de cinco años, las mujeres embarazadas de más de 26 semanas, las personas con familia nuclear en un tercer país, los menores no acompañados con familiares en un tercer país, las mujeres en situación de riesgo, las mujeres solas y los ancianos.


4.1 Ausencia de criterios unificados para la evacuación


La aplicación del Programa de Evacuación Humanitaria ha resultado compleja y, al igual que ocurrió con el proceso de registro, el ACNUR ha tenido importantes dificultades para garantizar que la operación se lleva a cabo de forma eficaz y adecuada. En algunas ocasiones, hubo refugiados que no comparecieron a la hora señalada para ser evacuados y varios vuelos partieron hacia su destino con sólo la mitad de su capacidad. Varios gobiernos enviaron delegaciones a Macedonia para ayudar en la evacuación, y otros para entrevistar a los refugiados a quienes el ACNUR consideraba aptos para la evacuación (véase infra). Algunos países se quejaron de que diferentes gobiernos estaban recibiendo las mismas listas para la evacuación. El ACNUR remitía alrededor de tres mil casos al día a las delegaciones para que seleccionaran a los refugiados que iban a evacuar, aunque sólo se realizaban entre 1.500 y 2.000 salidas diarias.


Aunque el Programa de Evacuación Humanitaria se basaba en el supuesto de que los Estados compartirían la responsabilidad de acoger a los refugiados en sus países, en algunos casos, las misiones gubernamentales pasaron por encima del ACNUR y evacuaron a refugiados basándose en sus propios criterios. Algunos delegados gubernamentales afirman que esto se debió a la frustración ante la presunta incapacidad del ACNUR para coordinar el proceso. Sin embargo, estos procesos independientes debilitaron la autoridad del ACNUR, una autoridad que los Estados afirmaban que querían que se respetara.


Muchos gobiernos aplicaron sus propios criterios para la evacuación, con independencia de la lista de prioridades del ACNUR. Por ejemplo, muchos refugiados tienen familiares en Alemania, Austria, Suiza y Suecia, donde hay importantes poblaciones kosovares. Pero Alemania, por ejemplo, que evacuó a unos 14.300(8) refugiados de los campos de Macedonia, acogió a ancianos, enfermos, niños y a sus respectivas familias, pero no a quienes tenían lazos familiares en Alemania. Las autoridades alemanas han tratado de justificar esta actitud alegando que ya vive en el país un elevado número de kosovares. Amnistía Internacional ha entrevistado a muchos refugiados que tenían familiares cercanos en Alemania y que no obstante fueron evacuados a otro país. El Reino Unido, por el contrario, dio prioridad a quienes tenían lazos familiares en el país. Algunas delegaciones gubernamentales realizaron entrevistas exhaustivas a los refugiados que había seleccionado el ACNUR, mientras que otras no hicieron ninguna y escogieron a los refugiados de la lista de casos que les entregó el ACNUR, aunque aplicando criterios propios, lo que significó la exclusión de algunos refugiados que el ACNUR quería que aceptasen.


La delegación de Estados Unidos entrevistó a los candidatos a la evacuación en un lugar fuera del campo. Las delegaciones alemana y suiza no hicieron entrevistas antes de la evacuación y seleccionaron a los refugiados directamente de las listas del ACNUR, aplicando sus propios criterios. Otras delegaciones, como las neerlandesa y la danesa, sí hicieron entrevistas. Después de que varios refugiados no se presentaron a la hora prevista para la evacuación, lo que hizo que algunos aviones partieran con la mitad del pasaje, el Reino Unido comenzó a elegir a los refugiados que iban a ser evacuados. Algunas delegaciones tenían equipos, de sus servicios de inmigración y nacionalidad, que contaban con la formación adecuada. El equipo danés, por ejemplo, contaba con abogados del servicio de inmigración danés y con una enfermera de la Cruz Roja. Otras delegaciones recurrieron a funcionarios que normalmente no abordaban cuestiones relativas a los refugiados, algunos de los cuales nunca habían tenido experiencia en el trabajo con este tipo de personas.



4.2 Ausencia de información sobre la evacuación


Uno de los principios fundamentales del Programa de Evacuación Humanitaria era el carácter voluntario de la evacuación. Esto exige que los refugiados reciban información adecuada para poder tomar una decisión con auténtico conocimento de causa. En su informe anterior, Amnistía Internacional expresó su preocupación ante el hecho de que no se estaba facilitando a los refugiados información suficiente sobre el Programa de Evacuación Humanitaria, incluidas las condiciones del estatuto jurídico que tendrían en los países de acogida a los que podían ser evacuados. Esta situación no había cambiado en el momento de redactar este informe, a finales de junio.


Casi todos los refugiados entrevistados por Amnistía Internacional manifestaron que en el campo era casi total la ausencia de información oficial sobre el Programa de Evacuación Humanitaria; de hecho, muchos refugiados conocieron el programa gracias a los rumores que corrían en los campos. Los refugiados entrevistados declararon que no tenían ni idea de los criterios del ACNUR y de si tenían alguna oportunidad de ser evacuados. Muchos mostraban su descontento al ver que otros refugiados eran evacuados en muy poco tiempo y al no recibir del ACNUR información suficiente sobre por qué el sistema funcionaba de esa manera. La mayoría de los refugiados entrevistados llevaban más de un mes inscritos en el registro y estaban ansiosos por conocer sus oportunidades de ser evacuados; esa ansiedad acentuaba el trauma que muchos ya habían sufrido.


Cuando las delegaciones gubernamentales hacían su selección de refugiados para la evacuación, se colocaban en el tablero de anuncios del campo las listas, que facilitaban a los interesados detalles como la hora a la que los recogerían los autobuses para llevarlos al aeropuerto. En la mayoría de los casos, los refugiados no tenían noticia de la evacuación hasta 24 horas antes de producirse ésta, lo que resultaba alarmante para quienes no habían sido entrevistados por una delegación y no conocían el país para el que habían sido seleccionados. Esto no sólo cuestiona el carácter auténticamente voluntario de la operación, sino que también provocó incontables problemas prácticos. Una delegación gubernamental dijo a Amnistía Internacional que había llegado al campo a las tres de la madrugada para recoger a los refugiados y había tenido que buscar por las tiendas a los elegidos, sólo para descubrir que muchos ya habían sido evacuados a otros países.


En cuanto al estatuto y al trato que podían esperar los evacuados a un país determinado, seguía sin facilitarse información a los refugiados. Algunos gobiernos, como los del Reino Unido y Dinamarca, entregaban un folleto en albanés con una explicación completa de lo que podían esperar los refugiados en el país. Sin embargo, el ACNUR no ha facilitado aún a los refugiados información escrita al respecto. El estatuto jurídico que reciben los evacuados sigue siendo muy variando. Por ejemplo, Estados Unidos y Canadá han puesto en marcha un programa que reúne los requisitos de la Convención sobre los Refugiados, mientras que Alemania sólo ha concedido tres meses de protección temporal, con prohibición de trabajar. Suecia concedía once meses de protección temporal; el Reino Unido daba un permiso excepcional de residencia de un año, con derecho a beneficiarse de los servicios sociales y a trabajar; y Dinamarca concedía un permiso de residencia de seis meses prorrogable dos años.


¿Evacuación humanitaria?


Avdi vio por última vez a su esposa Drita, a su hija de cinco años, a su hijo de siete meses y a su suegro cuando los separaron en el paso fronterizo de Blace, el 5 de abril. Habían huido junto con muchas otras personas de su pueblo de Milosevo, cerca de Obilic, cuando el quedarse allí se hizo demasiado peligroso. La familia había recorrido a pie los últimos kilómetros hasta la frontera después de que las fuerzas serbias los obligaron a abandonar sus vehículos. En la frontera, a Avdi le negaron la entrada, mientras dejaban pasar al resto de la familia. Según Avdi, los guardias de la frontera macedonia le dijeron: «tú eres un hombre, así que puedes volver a Kosovo». Drita declaró que los guardias fronterizos macedonios le habían dicho que ellos daban «las órdenes aquí y decidimos quién pasa». Las últimas palabras que gritó Avdi a su esposa y a sus hijos, cuando éstos estaban en el lado macedonio y los funcionarios macedonios se negaban a dejarla volver y a dejarlo entrar a él, fueron: «permaneced juntos con tu padre, pase lo que pase».


Sin más alternativa que regresar a Kosovo, Avdi buscó albergue junto con unos parientes antes de huir otra vez de la provincia, tres semanas después. Drita, los niños y su padre fueron evacuados a Alemania a los dos días de llegar al campo de refugiados de las proximidades de Blace. Avdi logró finalmente llegar al campo de Cegrane, donde ha dedicado las últimas semanas a hacer todo lo posible para reunirse con su familia. Sin embargo, no hay muchas perspectivas de que eso suceda pronto. Sus opciones son escasas: ha considerado la posibilidad de hacer que su familia regrese para vivir con él en las difíciles condiciones del campo de refugiados, pero sabe que el gobierno macedonio no lo permitiría, ya que el Programa de Evacuación Humanitaria tiene como objetivo garantizar que Macedonia no acoge un número desproporcionado de refugiados; y la política del gobierno alemán es la de no atender casos de reunificación familiar. Su única posibilidad, a la que no hace más que darle vueltas, es regresar a su casa destruida, en un pueblo donde no puede estar seguro de que no hay peligro, y pedir a su familia que se reúna con él ahí.


Después de que Amnistía Internacional intercedió en su favor, cabe la posibilidad de que Avdi obtenga un visado para reunirse con su familia en Alemania. Sin embargo, para ello deberá viajar desde el campo de Cegrane hasta Skopje, la ciudad más próxima donde puede realizar todos los trámites burocráticos que necesita el gobierno alemán. No tiene dinero ni siquiera para este viaje y se pregunta cómo conseguirá el dinero para llegar a Alemania, si finalmente le conceden el visado.

Avdi dijo a Amnistía Internacional: «No me queda nada en Kosovo, pero al final del día preferiría vivir en una tienda si pudiera estar con mi familia».


s22 Edona, embarazada de seis meses, su esposo y sus cinco hijos llevan más de un año sin vivir de su casa de Topilo (Topille, en albanés), cerca de Stimlje (Shtime). Les han dicho que la han saqueado e incendiado. Caminaron tres días y llegaron al puesto fronterizo con Macedonia de Blace el 24 de marzo; desde allí los llevaron al campo de Cegrane.


El médico que atendió a Edona hizo constar en su expediente médico que había sufrido múltiples infecciones en el pecho durante el año anterior y que actualmente padecía dificultades respiratorias persistentes (nada sorprendentes dado el calor extremo y el polvo del campo). La familia tenía entendido que los habían recomendado para la evacuación debido a la frágil salud de Edona y a que estaba llegando al final de su embarazo. Esperaban que llegase alguien y se los llevaran.


Ahora que muchos refugiados estaban volviendo y se estaban desmontando las tiendas situadas alrededor de la suya, el esposo de Edona daba vueltas a la decisión que debía tomar. Su preocupación principal era encontrar un lugar donde su esposa pudiera recuperarse. Dijo que estaría dispuesto a volver a Kosovo si supiera que allí su esposa recibiría atención médica. Le preocupaba no tener una casa a donde regresar y la posibilidada de que, en el pueblo, el agua no fuese potable. Cuando lo entrevistó Amnistía Internacional, a finales de junio, todo indicaba que el Programa de Evacuación Humanitaría había finalizado para todos salvo para los casos médicos prioritarios. Sin embargo, no se había comunicado esta circunstancia a los refugiados de ese campo. El esposo de Edona dijo que llevaba varios días intentando obtener ayuda de uno de los organismos internacionales, y que lo único que había conseguido era que lo remitieran de un organismo a otro, sin recibir ninguna respuesta definitiva ni una solución.

Amnistía Internacional expuso el caso al ACNUR pero, al día siguiente, Edona y su familia abandonaron el campo en dirección a la frontera. En su última llamada telefónica, la familia informaba de que había encontrado un lugar para quedarse en un pueblo cerca de la frontera, donde una familia de acogida los dejaba permanecer unos días mientras pensaban qué hacer. Por fin se había librado del polvo y del calor del campo, decía Edona, aunque estaba muy preocupada por el bebé que iba a nacer y por lo que iba a ser de su familia.

5. abEl Programa de Traslado Humanitario


Además del Programa de Evacuación Humanitaria, el ACNUR coordinó el Programa de Traslado Humanitario, mediante el cual se llevaba a refugiados albanokosovares desde Macedonia hasta Albania. El ACNUR declaró que el traslado de refugiados a Albania tenía que ser voluntario, sin riesgos, ordenado y humano, y que estaba elaborando un folleto sobre el programa. A mediados de junio, se había llevado a Albania a unos 700 refugiados, principalmente para la reunificación familiar. Los refugiados fueron trasladados a los campos de Korca, Albania, administrados por Grecia y Alemania.


El ACNUR también había acordado con el gobierno albanés que los refugiados procedentes de Macedonia que fueran llevados a Albania podrían ser trasladados posteriormente a un tercer país para reunirse con sus familias. Cuando se firmó el acuerdo de paz no se había anunciado aún cuándo iba a iniciarse este programa y, según los informes, también se habían iniciado conversaciones para comenzar la evacuación directa desde Albania.


6. abRecomendaciones


Aunque la reciente crisis de Kosovo ha puesto de relieve la situación de los refugiados albanokosovares, Amnistía Internacional considera que es importante buscar soluciones duraderas para todos los refugiados y desplazados internos de la región. Mientras tanto, la organización siente inquietud ante la situación de un número significativo de refugiados actualmente protegidos en Macedonia, para quienes no cabe esperar razonablemente un retorno inmediato. La búsqueda de soluciones duraderas a su situación debe recibir la máxima prioridad.


Índice AI: EUR 65/05/99/s Amnistía Internacional, junio de 1999

A. Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional que continúe proporcionando protección a los refugiados que no pueden regresar a Kosovo en un futuro inmediato. En concreto, Macedonia y otros países que acogen a refugiados deben garantizar que éstos gozan de todos los derechos previstos en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, incluida una protección eficaz y duradera frente a la devolución (refoulement). Debe permitirse que los refugiados que no pueden regresar sigan gozando de asilo en Macedonia, o sean reasentados en otros países o integrados en países de acogida.

B. Debe prestarse particular atención a las necesidades especiales de los refugiados más vulnerables, incluidos, entre otros, las familias con hijos pequeños, los menores no acompañados con familiares en terceros países, las mujeres en situación de riesgo (como las mujeres solas), los ancianos y las personas que necesitan atención médica, incluidas las víctimas de la tortura. Debe respetarse el principio de la unidad familiar.

C. Los refugiados deben recibir documentos de identidad individuales que acrediten su condición de refugiados; estos documentos serán válidos para beneficiarse de programas de protección adicionales y permitirán a los refugiados el regreso a Kosovo hasta que se tomen medidas permanentes para abordar todos los problemas relativos a la identificación que han surgido durante el conflicto.

D. Además de los hombres, las mujeres refugiadas deben recibir información adecuada sobre los derechos de que gozan en aplicación de la Convención de 1951, sobre los programas de protección disponibles y sobre los planes organizados de retorno. Asimismo, deben ser informadas de los fundamentos en los que se base cualquier evaluación de que determinadas zonas de Kosovo son seguras para el regreso. Todas estas evaluaciones deben ser independientes e impaciales.



PALABRAS CLAVE: REFUGIADOS1 / ACNUR / PERSONAS DESPLAZADAS / REPÚBLICA FEDERATIVA DE YUGOSLAVIA



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(1) Su nombre, así como todos los demás nombres de refugiados que aparecen en este informe, son pseudónimos. Amnistía Internacional tiene constancia de sus nombres completos.

(2) S/RES 1244 (1999)

(3) Se emplea el término de retorno «espontáneo» para denominar los retornos que se realizan al margen de los programas organizados oficialmente.

(4) Hay que subrayar que son muy pocos los países que cuentan con programas de reasentamiento, lo que unido a la inexistencia de nuevos compromisos de los países que participan en el Programa de Evacuación Humanitaria hace que los únicos países donde podrían reasentarse estos refugiados sean Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, los Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Chile, Burkina Faso y Benín.

(5) Véase la Actualización de la Emergencia de Kosovo del ACNUR del 8 de junio, en la que este organismo expresa su preocupación ante estas prácticas.

(6) La traducción de este documento es una traducción no oficial de EDAI.

(7) El Reino Unido, Francia, España, los Países Bajos, Australia, Croacia, Austria y Estados Unidos han evacuado a refugiados que vivían con familias de acogida, basándose principalmente en los lazos familiares.

(8) Cifra a 10 de junio de 1999, basada en datos hechos públicos por el ACNUR.

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