Documento - Actualización sobre Arabia Saudí: Forentar el debate sobre los derechos humanos



Actualización sobre Arabia Saudí



[FECHA DE EMBARGO: 10 DE MAYO DEL 2000]Público


Amnistía Internacional



Actualización

sobre Arabia Saudí:

Fomentar el debate

sobre los derechos humanos



Mayo del 2000ÍNDICE AI: MDE 23/34/00/s


DISTR: RSC/CC/PO/CO (18/00)


El 28 de marzo del 2000, con la publicación del informe Arabia Saudí: Un régimen secreto de sufrimiento (Índice AI: MDE 23/01/00/s), Amnistía Internacional dio comienzo a una acción en favor de la protección y la promoción de los derechos humanos en Arabia Saudí. Desde esa fecha, la situación de los derechos humanos en ese país ha experimentado dos avances significativos. Uno es el compromiso anunciado por el gobierno de que adoptará medidas para promover y proteger los derechos humanos. El otro avance se refiere al hecho de que los medios de comunicación nacionales e internacionales presentes en Arabia Saudí han participado en un debate sin precedentes sobre este tema. Editores, periodistas, escritores y autoridades del gobierno llenaron las páginas de la prensa escrita con sus análisis sobre aspectos importantes de los derechos humanos, en especial en relación con la universalidad de estos derechos, el islam, el Reino de Arabia Saudí y los foros internacionales de derechos humanos.


Amnistía Internacional desea responder a estos avances positivos por medio de esta actualización, con el objetivo de enriquecer el debate. La organización publica además en el día de hoy, 10 de mayo, otro informe, Arabia Saudí: Un sistema de justicia sin justicia (Índice AI: MDE 23/02/00/s), con el fin de centrar el debate sobre temas concretos relativos al sistema de justicia penal como institución importante cuya principal responsabilidad es ofrecer vías de reparación y proteger los derechos humanos.


Compromisos del gobierno


Durante el periodo de sesiones que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (en adelante, la Comisión) celebró entre marzo y abril del 2000, los representantes de Arabia Saudí anunciaron los planes que su gobierno había trazado para dar respuesta a la situación de los derechos humanos en el país. En la declaración que hizo ante la Comisión el 6 de abril, el viceministro de Asuntos Exteriores, príncipe Turki bin Muhammad bin Sa’ud al Kabeer, afirmó que «los derechos humanos son un objetivo no negociable en pos del cual todos debemos esforzarnos juntos» y que Arabia Saudí estaba comprometida con «la protección y promoción de los derechos humanos mediante medidas cuidadosamente concebidas en el contexto de una estrategia integrada de derechos humanos». El representante saudí notificó a la Comisión las medidas que su gobierno había adoptado o se proponía adoptar para dar continuidad a su estrategia de derechos humanos. Éstas incluían: la invitación cursada antes del periodo de sesiones de la Comisión al relator especial de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados para que visitara el país; los planes para introducir una nueva regulación para gobernar la profesión jurídica y la asistencia letrada; y la creación de estructuras, tanto del gobierno como de otra índole, encargadas de proteger los derechos humanos. En relación con estas últimas, el príncipe Turki bin Muhammad bin Sa’ud mencionó que el gobierno ya había creado un comité para investigar las denuncias de tortura y otros abusos, en cumplimiento de las obligaciones adquiridas por Arabia Saudí tras su adhesión a la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de las Naciones Unidas. En su declaración se refirió también a los planes trazados para permitir la creación de un órgano de derechos humanos independiente y no gubernamental; para crear un órgano gubernamental de derechos humanos dependiente directamente del primer ministro; y para crear secciones de derechos humanos en los Ministerios de Justicia, Interior, Asuntos Exteriores y Trabajo. Posteriormente, en declaraciones públicas, otros ministros del gobierno —entre ellos el del Interior, príncipe Naif bin >Abdul >Aziz, y el de Asuntos Exteriores, príncipe Sa=ud al Faisal— hicieron mención de estas medidas. No se han hecho públicos ni los mandatos de estos órganos ni el marco temporal relativo a la implementación de estos planes.


Debate incipiente sobre los derechos humanos


El 31 de marzo, el gobierno emitió, a través de los medios de comunicación, una respuesta al informe de Amnistía Internacional en la que negaba la existencia de las constantes de abusos documentadas por la organización. Sin referirse a ningún caso individual ni a hechos concretos mencionados en el informe, el gobierno afirmó que las detenciones arbitrarias y la tortura no se toleran en el país y los tribunales ofrecen garantías de un juicio justo; negó la existencia de presos políticos; y señaló que Arabia Saudí desempeña una función activa en el terreno de los derechos humanos. La respuesta concluía: «El Reino de Arabia Saudí reconoce los nobles objetivos de Amnistía Internacional. Los informes de la organización, sin embargo, carecen a menudo de precisión y no disponen de suficiente información sobre los hechos, lo cual ocasiona una pérdida de objetividad. Confiamos en que Amnistía evite [esta deficiencia] en el futuro». No mencionaba casos concretos.


Aunque la respuesta del gobierno no se ocupó plenamente de las cuestiones planteadas por Amnistía Internacional, puso en marcha sin embargo un debate sobre derechos humanos altamente esperanzador, en el que tomaron la iniciativa los medios de comunicación nacionales e internacionales presentes en Arabia Saudí. Amnistía Internacional observa con gran interés el amplio alcance de este debate incipiente, que se extiende desde los violentos ataques a Amnistía Internacional hasta serias discusiones sobre el camino que debe seguirse para proteger y promover los derechos humanos en el país.


Las personas que encabezan el ataque contra Amnistía Internacional basan su planteamiento en opiniones que señalan a la organización como un producto de Occidente, hostil al islam, al Reino de Arabia Saudí, al mundo islámico y a los países del tercer mundo en general. Acusan a Amnistía Internacional de guardar silencio ante los casos de musulmanes que se han convertido en víctimas de los conflictos de Kosovo y Chechenia, por ejemplo. Estas acusaciones son falsas, lo que resulta obvio cuando se examina el ámbito del trabajo sobre derechos humanos que Amnistía Internacional ha emprendido en diferentes países, desde Estados Unidos hasta Chechenia. Las acusaciones partieron de diversas autoridades y se publicaron como declaraciones o editoriales en los periódicos. Una de las declaraciones, por ejemplo, fue la del gran muftí de Arabia Saudí, la máxima autoridad religiosa, que, según informes, declaró: «A los enemigos del islam les llenan de envidia las bendiciones que agracian al Reino. Todo el mundo sabe que sus afirmaciones son falsas e infundadas, y provienen de un sector que odia al islam y desea atacarlo utilizando como excusa los derechos humanos». Con un espíritu similar, un editorial decía: «¡¿Qué se oculta tras la violenta campaña contra el Reino, que utiliza los derechos humanos como pretexto [...]?! ¡¿Constituye el Reino el único objetivo de esta campaña, o va ésta más allá y se dirige incluso contra la obligación del Reino de cumplir con la shari’a [ley islámica ...]?! Concretando más, ¡¿es el objetivo de esta campaña el islam como religión y como legislación [...] y como un modo de vida de las personas [...]?! En nuestra opinión, son todos ellos a la vez [...]».


Aunque Amnistía Internacional considera estas acusaciones falsas e injustas, la organización no desea participar en discusiones abstractas al respecto. Desea poner de relieve, no obstante, que nunca ha criticado al islam ni a ninguna religión o sistema de gobierno. El único propósito de la organización es promover y proteger los derechos humanos fundamentales, por ejemplo defendiendo el honor y la dignidad de la persona, cualesquiera que sean sus convicciones, origen étnico, color, sexo o idioma.

Amnistía Internacional es una organización formada por más de un millón de miembros de más de 150 países. Personas procedentes de Oriente Medio y el Norte de África que participaron en febrero del 2000 en dos simposios —uno sobre el tema de «La justicia y la dignidad humana», celebrado en Kuwait, y el otro, sobre «La contribución de las civilizaciones humanas a la protección de los valores y principios de derechos humanos», celebrado en Marruecos— declararon los principios de derechos humanos tema común entre culturas y religiones. La organización, además, tiene un historial de defensa de musulmanes que han sido víctimas de violaciones de derechos humanos en diversas partes del mundo, incluidos aquellos que actualmente son objeto de atrocidades en Chechenia a manos del ejército ruso.

En el extremo opuesto del debate naciente se encuentra una serie de discusiones en las que surgieron diversos puntos de vista, que pueden agruparse en dos temas. El primero se centró en general en los derechos humanos y el islam. Una de las contribuciones principales a este respecto fue la de Al Majalla, semanario en lengua árabe editado en Londres. En su editorial del núm. 1052, dedicada a las culturas y los derechos humanos y a la ausencia de debate sobre este tema en Arabia Saudí, se manifestaba: «El origen del problema radica en que algunos de nuestros musulmanes no creen en la shari’a y su relación con los derechos humanos, y ni siquiera desean hacer el mínimo esfuerzo en este sentido [...]. Algunas personas pasan por alto el hecho de que la evolución social no puede ser impuesta desde arriba, es decir, por los gobiernos, o mediante la importación de modelos ya elaborados [...] el concepto de derechos humanos debe desarrollarse desde dentro de la sociedad, cuyos miembros deben trabajar para ello por sí mismos, en lugar de [hacerlo] expertos importados o conferencias de Ginebra y San Francisco [...].» Asimismo, según los informes recibidos, el ministro del Interior, príncipe Naif bin Abdul >Aziz, afirmó: «Si dicen que no aplicamos la shari’a tal como la recogen el libro de Dios y las enseñanzas del profeta [...] es un tema que puede discutirse [...].»


El segundo tema tuvo relación con el gobierno y su interacción con las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos internacionales, en especial Amnistía Internacional. Comenzó con un artículo publicado en Londres el 30 de marzo del 2000 por el diario en lengua árabe Al Hayat. El artículo, titulado «El silencio de Arabia Saudí», consistía en una enérgica condena del informe de Amnistía Internacional, al que calificaba de «cumbre de la exageración», a la vez que culpaba al gobierno por su falta de respuesta al mismo. Afirmaba: «El silencio de Arabia Saudí en relación con estos informes y su negativa a formular comentarios sobre ellos no resulta beneficioso y no es acertado. Arabia Saudí ha desatendido durante años este tipo de informes a pesar de su publicación generalizada y de la expansión del círculo de personas que muestran interés por ellos en todo el mundo. Este silencio es erróneo y debe corregirse, ya que la falta de respuesta convincente, sin propaganda, convierte las denuncias en verdades en opinión de la gente, pese al hecho de que contienen falsedades».


El jefe de redacción de Al Sharq al Awsat, diario londinense en lengua árabe, escribió: «Algunos de mis compañeros escritores han atacado a Amnistía Internacional, acusándola de ser un producto occidental que chantajea a los países pequeños, o que es un nido de opositores (políticos) con prejuicios. Es cierto que puede ser utilizada para [...] la destrucción, pero seamos honestos con nosotros mismos desde el principio. En nuestro mundo existe opresión y represión [...] y el surgimiento de Amnistía Internacional puede volverse beneficioso para todos si se la utiliza de manera adecuada y las relaciones mutuas se caracterizan por un espíritu transparente y un razonamiento ilustrado [...]. No es raro que los presos sean olvidados, o que se encarcele a las personas que no pueden defenderse, o que un investigador inflija abusos al acusado [...]. Esto sucede en todos los países, incluidos aquellos que adoptan la transparencia, aceptan las críticas y ofrecen su conducta a la inspección del mundo. La diferencia radica en aceptar las quejas con el ánimo de corregir los errores [...]. Por su propio interés, estos Estados deben prestar atención a las denuncias de Amnistía Internacional y examinar la situación de su país regularmente, como hacen las empresas con sus cuentas [...]».


Los medios de comunicación internacionales, en especial los de lengua árabe, han hecho una contribución importante al debate.


El camino por recorrer


Amnistía Internacional acoge con satisfacción los compromisos relativos a los derechos humanos que el gobierno formuló ante la Comisión de Derechos Humanos, así como el vivo debate surgido en el país. La organización considera que estos avances positivos deben reforzarse con el fin de obtener resultados más concretos para remediar y prevenir las violaciones de derechos humanos que continúan siendo un motivo de preocupación grave para la organización. El gobierno debe aún abordar los casos de detención arbitraria de presuntos opositores políticos, entre ellos, el del doctor Sa’id bin Zu’air —director del Departamento de Información de la Universidad «Imam Muhammad Ibn Sa’ud» de Riad—, que ha permanecido recluido en la prisión de Al Ha’ir desde que lo detuvieron en 1995 y que, según informes, no ha sido acusado formalmente ni enjuiciado. Asimismo, la organización continúa recibiendo informes sobre la detención de presuntos opositores políticos o religiosos y ha planteado estos casos al gobierno, aunque continúa a la espera de respuesta. Entre estas personas se encuentra Hashim al Sayyid Mahdi Rida al Sada, clérigo chií de unos 34 años al que, según los informes, detuvo en su hogar el 16 de abril del 2000 la agencia de Investigaciones Generales (Al Mabahith al ‘Amma). Se informó que lo mantuvieron recluido en régimen de incomunicación, y ni Amnistía Internacional ni su familia conocen su paradero.


Asimismo, es alarmante la cantidad de ejecuciones y amputaciones que continúan realizándose. Desde que, a finales de marzo, Amnistía Internacional publicó el primer informe y puso en marcha el Programa de Acción sobre Arabia Saudí, se han llevado a cabo otras ocho ejecuciones, 21 en total en lo que va de año. Se han realizado dos amputaciones más, nueve en total desde enero del 2000. Estos castigos se aplican tras juicios que no cumplen las normas internacionales más básicas de imparcialidad procesal.


Los defectos estructurales inherentes al sistema de justicia penal se encuentran entre los factores que perpetúan las constantes de violaciones de derechos humanos en Arabia Saudí. El informe que se publica hoy reseña en forma pormenorizada este tipo de defectos. Éstos incluyen: la falta de salvaguardas contra la detención y la reclusión arbitrarias; la denegación del derecho a establecer de inmediato contacto con un abogado y con la familia; los procedimientos judiciales sumarios y secretos; el uso de confesiones como única prueba condenatoria; la denegación de representación letrada; y la ausencia de vías apelación efectivas. El informe concluye con una serie de recomendaciones con vistas a corregir estos defectos. Amnistía Internacional confía en que la legislación que el gobierno plantea aprobar para regular la profesión jurídica cubra el derecho de representación letrada en todas las fases de los procedimientos del sistema de justicia penal. Asimismo, la organización insta al gobierno a que adopte de inmediato medidas para responder a todas las recomendaciones tanto de este informe como del anterior.


Amnistía Internacional ha solicitado autorización para enviar a Arabia Saudí una delegación con el fin de discutir con las autoridades pertinentes los hechos que recoge su informe, pero la organización continúa a la espera de una respuesta a su petición. Pese a las declaraciones formuladas por varios ministros en el sentido de que no tienen objeción a que Amnistía Internacional visite el país, las solicitudes de los delegados para obtener visado continúan pendientes de aprobación en las embajadas de Arabia Saudí en Londres y en Washington. No obstante, la organización sigue dispuesta a enviar esta delegación y a entablar un diálogo constructivo con el gobierno para la protección y promoción de los derechos humanos.


INTERNO (Sólo para miembros de AI)Índice AI: MDE 23/34/00

Distr : RSC/CC/PO/CO

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Amnistía Internacional

Secretariado Internacional

1 Easton Street

Londres WC1X 0DW

Reino Unido

Mayo del 2000




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NO MÁS SECRETOS, NO MÁS SUFRIMIENTO

Actualización sobre Arabia Saudí:

Fomentar el debate sobre los derechos humanos



Resumen


Desde que, el 28 de marzo del 2000, Amnistía Internacional publicó el informe Arabia Saudí: Un régimen secreto de sufrimiento (Índice AI: MDE 23/01/00/s), la situación de los derechos humanos en Arabia Saudí ha experimentado algunos avances, que este documento detalla. La organización responde a estos avances positivos por medio de esta actualización, que debe adjuntarse al informe Arabia Saudí: Un sistema de justicia sin justicia (Índice AI: MDE 23/02/00/s). Tanto la actualización como el informe se publican el 10 de mayo del 2000.


Palabras clave


CAMPAÑAS/ IMPARCIALIDAD/ACONTECIMIENTOS EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS/ COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU


Distribución por el SI


El SI ha enviado este documento a todas las Secciones y estructuras pertinentes, coordinadores de campañas, encargados de prensa, coordinadores del trabajo relacionado con organizaciones intergubernamentales, coordinadores de Arabia Saudí y de Oriente Medio y coordinadores de la Red de Acción Regional de Oriente Medio. No se ha enviado directamente a los Grupos.


Acciones recomendadas


Les rogamos se aseguren de que este documento se adjunta al informe Arabia Saudí: Un sistema de justicia sin justicia (Índice AI: MDE 23/02/00/s) y que se distribuye a todas las personas que participan en el Programa de Acción sobre Arabia Saudí. Para obtener información sobre las acciones, consulten la Circular de Acción sobre el informe (Índice AI: MDE 23/32/00/s).

Amnistía Internacional, mayo del 2000Índice AI: MDE 23/34/00/s

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