Documento - Argelia: Defensor de los derechos humanos absuelto en un nuevo juicio. El gobierno debe poner fin a la intimidación de los defensores de los derechos humanos
AMNISTÍA INTERNACIONAL
COMUNICADO DE PRENSA
Índice AI: MDE 28/013/2003/s (Público)
Servicio de Noticias: 240/03
17 de octubre de 2003
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLMDE280132003
Argelia: Defensor de los derechos humanos absuelto en un nuevo juicio. El gobierno debe poner fin a la intimidación de los defensores de los derechos humanos
(Nueva York, 17 de octubre de 2003) Para Amnistía Internacional y Human Rights Watch, la absolución del defensor de los derechos humanos argelino Salaheddine Sidhoum, dictada ayer 16 de octubre, es un paso para poner fin al historial que posee este país de intimidaciones a quienes trabajan para proteger los derechos humanos.
La decisión fue tomada por un tribunal penal en Argel tras la revisión de la condena de 20 años de cárcel dictada in absentia contra Sidhoum.
“Estamos encantados de que Salaheddine Sidhoum ya pueda volver a vivir en libertad, y esperamos que esto sea una señal positiva para los defensores de los derechos humanos en Argelia, que deben poder llevar a cabo su labor sin interferencias ni hostigamientos”, afirmó June Ray, directora del Programa Regional para Oriente Medio y Norte de África de Amnistía Internacional.
Sidhoum, médico y activista de derechos humanos, vivió oculto desde 1994 tras las amenazas vertidas contra él, presuntamente por las fuerzas de seguridad y por grupos armados. Deseoso de limpiar su nombre y volver a realizar una vida normal, se presentó ante el fiscal en Argel el 29 de septiembre e ingresó en prisión preventiva en espera de una revisión de su causa. Tras pasar 10 días en la cárcel de Serkadji, en Argel, la mayoría del tiempo en huelga de hambre, ayer salió del tribunal como un hombre libre.
La condena de Sidhoum in absentia se dictó en 1997, cuando todavía estaba oculto. Se lo acusó de socavar el Estado, entre otros cargos relacionados con “actos de terrorismo o subversión”. El juicio tuvo lugar en un momento en que los tribunales argelinos violaban habitual y masivamente el derecho de los acusados a un juicio justo, especialmente a los acusados de delitos contra la seguridad.
En la revisión de la causa, los abogados defensores afirmaron que el sumario sólo contenía vagas acusaciones contra Sidhoum, y no lo relacionaba con ningún hecho concreto. El sumario contenía declaraciones incriminatorias realizadas por otras personas y nada convincentes, según los defensores. El fiscal argumentó ayer que, si Sidhoum se había mantenido oculto todos estos años, debía haber sido miembro de un grupo armado y pidió para él siete años de cárcel. Tras sólo una hora de deliberación, el tribunal, que más adelante emitirá la decisión por escrito, declaró a Sidhoum inocente de todos los cargos.
Al juicio asistieron periodistas y observadores internacionales, como el abogado tunecino Samir Ben Amor, que representó a Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Sin embargo, según Ben Amor, la policía y los agentes de seguridad acordonaron las zonas adyacentes al tribunal e impidieron el acceso del público. Las organizaciones de derechos humanos han expresado reiteradamente su preocupación por las restricciones impuestas por el gobierno argelino a los defensores de los derechos humanos en su esfuerzo por documentar y aumentar la sensibilidad sobre los homicidios y las torturas que se cometen en la actualidad y la herencia del pasado.
“Argelia se enfrenta con un abrumador problema de impunidad de las violaciones de derechos humanos más graves cometidas durante la pasada década”, afirma Joe Stork, director en funciones de la división de Oriente Medio y Norte de África de Human Rights Watch. “Hasta la fecha siguen sin investigarse decenas de miles de homicidios y miles de "desapariciones". Las autoridades argelinas deben hacer todo lo que esté en sus manos para garantizar que quienes trabajan para proteger los derechos humanos no sean sometidos a limitaciones arbitrarias, hostigamientos o intimidación.
Información general
Desde finales de la década de los ochenta, Sidhoum ha estado documentando violaciones de derechos humanos y difundiendo informes llenos de detalles de casos de tortura, ejecuciones extrajudiciales y "desapariciones" atribuidos a las fuerzas de seguridad y sus aliados. Esta labor, que continuó desarrollando incluso en la clandestinidad, ayudó a alertar a la comunidad internacional sobre la situación de los derechos humanos en Argelia. Sidhoum publicó también una cronología de los homicidios cometidos durante la última década, incluidos los de civiles a manos de grupos armados.
Sidhoum se ocultó en diciembre de 1994, poco después de conceder una entrevista para un documental de la BBC en la que denunció torturas y ejecuciones extrajudiciales atribuidas a las fuerzas de seguridad. El 18 de diciembre, el día siguiente a la emisión del documental (Algeria’s Hidden War, la guerra oculta de Argelia) en la televisión francesa, tres hombres armados sin uniformar, al parecer agentes de seguridad, se presentaron en el domicilio de Sidhoum en Argel y pidieron verlo. Cuando les dijeron que no estaba en casa, amenazaron a su tía de 80 años para que revelara su paradero y luego se marcharon.
Sidhoum ya había comenzado a temer por su seguridad a raíz de la publicación, el 22 de septiembre de 1994, de un artículo en el diario argelino El-Watan donde se afirmaba que pertenecía a una red de médicos que atendían a integristas heridos. Algunos de los médicos mencionados en el artículo ya habían sido detenidos y uno de ellos fue presuntamente torturado, en parte para conseguir que “confesara” que Sidhoum ayudaba a los integristas. Ese artículo apareció sólo dos semanas después de que Sidhoum enviara una carta abierta al presidente argelino Lamine Zeroual en la que facilitaba detalles de 53 casos de presuntas torturas o ejecuciones sumarias.
Según las normas internacionales, como la Declaración sobre el Derecho y el Deber de los Individuos, los Grupos y las Instituciones de Promover y Proteger los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales Universalmente Reconocidos, las autoridades argelinas tienen la obligación de garantizar que los defensores de los derechos humanos pueden disfrutar de todos sus derechos y obligaciones en la práctica y llevar a cabo su labor sin ser hostigados ni intimidados.
Documento público
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