Documento - Yemen: Government should announce commitment to tackle ‘widespread’ torture
AMNISTÍA
INTERNACIONAL
DECLARACIÓN
PÚBLICA
27
de noviembre de 2009
Índice
AI: MDE 31/017/2009
Yemen:
El gobierno debe comprometerse a abordar la “extendida” práctica
de la tortura
Amnistía
Internacional ha instado hoy, 27 de noviembre, al gobierno de Yemen a
que anuncie públicamente su compromiso de aplicar las
recomendaciones formuladas la pasada semana por el Comité contra la
Tortura de la ONU. Lamentablemente, el gobierno no ha reaccionado
hasta ahora al examen del Comité que, tras estudiar el informe
periódico de Yemen, afirmó que en este país existía una
“extendida práctica de tortura y malos tratos”.
El
Comité publicó el 20 de noviembre sus conclusiones y
recomendaciones provisionales sobre el segundo informe periódico de
Yemen respecto a su aplicación de la Convención contra la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes de la ONU. La
Comisión había examinado el informe el 3 de noviembre, en una
sesión a la que no asistió el gobierno yemení, cosa poco habitual.
Las
autoridades de Yemen tienen oportunidad de responder a las
conclusiones y recomendaciones antes de que el Comité vuelva a
reunirse en abril y mayo de 2010. Amnistía Internacional les ha
pedido que lo hagan, pero también que apliquen sin demora y como
primer paso una recomendación clave del Comité: la de anunciar “una
política de erradicación de la tortura y los malos tratos”. Esto
contribuiría a indicar su voluntad –actualmente cuestionada– de
ocuparse de uno de los principales motivos de preocupación respecto
a los derechos humanos en el país.
La
tortura y los malos tratos son prácticas extendidas en Yemen y
perpetradas, por lo general impunemente, tanto contra personas
detenidas por realizar actos o protestas de índole político como
por delitos comunes. Entre los métodos de tortura figuran propinar a
la persona detenida golpes por todo el cuerpo con palos y culatas de
rifle, darle puñetazos y patadas, colgarla de las muñecas o los
tobillos durante largo rato, quemarla con cigarrillos, desnudarla,
negarle la comida y el acceso sin demora a tratamiento médico y
amenazarla con abusos sexuales.
La
tortura y otros malos tratos a menudo se aplican para conseguir
“confesiones” durante el interrogatorio. Tales “confesiones”
suelen ser aceptadas por los tribunales sin ser adecuadamente
investigadas, si es que se investigan. Y esto sucede a pesar de las
garantías constitucionales y las disposiciones del Código de
Procedimiento Penal que prohíben admitirlas como prueba. La mayoría
de las torturas y otros malos tratos se producen durante el periodo
inicial de detención por las fuerzas de seguridad, cuando a los
detenidos no se les suele permitir ver a un abogado ni a sus
familiares.
Como
señaló preocupado el Comité, en Yemen “siguen prescribiéndose
por ley y aplicándose” penas que violan la prohibición absoluta
de la tortura y otras penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes, “como la flagelación, los golpes e incluso la
amputación de extremidades”. Además, según los informes que
recibe Amnistía Internacional, las autoridades penitenciarias
recurren a la tortura y los malos tratos como forma de castigo no
judicial contra presos políticos.
Según
los informes, decenas de personas detenidas en mayo de 2009 tras una
protesta pacífica en la que se pedía la liberación de los presos
políticos recluidos por su relación con el Movimiento del Sur
(coalición de grupos políticos que según el gobierno yemení pide
la independencia de la zona meridional del país) han sido sometidas
a tortura u otros malos tratos en la Prisión Central de al-Mukalla,
en el sudeste de Yemen. A siete hombres de quienes se sospechaba que
habían encabezado la protesta, entre ellos Salim ‘Ali Bashawayh,
les ataron las muñecas y los tobillos a unas barras y los
mantuvieron varias horas colgados de ellas. Según los informes, a
otros les lanzaron gas lacrimógeno, les dieron golpes con palos y
les propinaron patadas y puñetazos para obligarlos a dejar de corear
consignas en favor de la independencia del sur del país y de su
excarcelación.
Contribuye
a la tortura y los malos tratos lo que el Comité describió como “la
extendida práctica de las detenciones masivas sin orden de detención
y la detención arbitraria y prolongada sin cargos ni proceso
judicial”. Según la experiencia de Amnistía Internacional, a los
detenidos generalmente no se les permite comunicar a un familiar o
abogado su lugar de detención, a pesar de que el Código de
Procedimiento Penal establece que deben poder ejercer este derecho
“inmediatamente”.
En
algunos casos, las autoridades niegan durante semanas que tengan bajo
custodia a una persona ante las preguntas de sus familiares. Tales
casos constituyen desapariciones forzadas. Amnistía Internacional ha
registrado decenas de casos así en los últimos años, muchos de
ellos de personas detenidas en relación con el conflicto entre el
ejército y los seguidores del religioso chií zaidí Hussein
al-Houthi en la región septentrional de Sa’da, que se desarrolla
intermitentemente desde 2004, o con las recientes manifestaciones
contra el gobierno en el sur del país, cuya población se considera
discriminada.
Continúa
desaparecido Muhammad al-Maqalih, periodista yemení y miembro del
Partido Socialista de Yemen, que fue secuestrado en una calle de la
capital, Saná, el 17 de septiembre por un grupo de hombres llegados
en un minibús blanco particular. Desde entonces no se sabe nada de
él. Se sospecha que fue detenido por criticar públicamente el
homicidio de civiles a manos del ejército en Sa’da.
Al
principio se creyó que Muhammad al-Maqalih había sido detenido por
el Órgano Central de la Seguridad Política en Saná, pero en
octubre el fiscal general dijo a su familia que este organismo había
negado que el periodista estuviera bajo su custodia. Ahora se cree
que está recluido en la cárcel de al-Qal’a, en Saná. Amnistía
Internacional escribió al ministro de Defensa de Yemen el 21 de
octubre preguntando el lugar de detención de Muhammad al-Maqalih y
expresando su preocupación por el peligro de tortura u otros malos
tratos que corre el periodista, pero hasta ahora no ha recibido
respuesta.
Para
combatir tales prácticas, el gobierno yemení debe, tras anunciar
“una política de erradicación de la tortura y los malos tratos”,
aplicar sin demora una recomendación clave del Comité contra la
Tortura: “tomar de inmediato medidas para evitar los actos de
tortura y malos tratos en todo el país”.
Como
recomienda el Comité, las
autoridades
deben en concreto “asegurarse de que a todos los detenidos se les
aplican, en la práctica, todas las salvaguardias legales
fundamentales desde el primer momento de su detención, en particular
el derecho a acceder sin demora a un abogado y a un examen médico
independiente, a avisar a un familiar y a ser informados de sus
derechos en el momento de su detención, incluidos los cargos que se
les imputan, y a comparecer ante un juez dentro de un plazo, tal como
disponen las normas internacionales”. También deben “establecer
un sistema nacional de vigilancia e inspección de todos los lugares
de detención y efectuar el seguimiento de los resultados de esa
vigilancia sistemática”.
Información complementaria
El
Comité contra la Tortura de la ONU es el órgano de expertos creado
por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Cruel,
Inhumanos o Degradantes para vigilar el cumplimiento del tratado por
parte de los países. Está compuesto por 10 miembros independientes
e imparciales elegidos por los Estados Partes en el tratado. Los
gobiernos deben presentar informes periódicos al Comité, que a su
vez formula recomendaciones para favorecer el cumplimiento del
tratado por el Estado Parte.
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