Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

27 abril 2006

Las víctimas de tortura de Abu Ghraib siguen pidiendo reparación

Las víctimas de tortura de Abu Ghraib siguen pidiendo reparación

"Me obligaron a tumbarme en el suelo de madera... me ataron las manos a un torno.... me hicieron colocarme así y empezaron a hacerme fotos... apretaban el torno, hasta que estuve completamente estirado." - Abdel-Jabbar Al-Azzawi, Marzo de 2006

La publicación hace dos años de unas fotografías que mostraban a detenidos torturados y maltratados por personal militar estadounidense en la prisión de Abu Ghraib, en Irak, conmocionaron y aterraron al mundo.

Pese a los repetidos llamamientos, las autoridades de EEUU no han llevado a cabo investigaciones adecuadas para garantizar que todos los responsables, incluso los de las más altas instancias, rinden cuentas por estos abusos.

El segundo aniversario del estallido del escándalo sirve también como inquietante recordatorio, dos años después, de que la tortura y los abusos contra iraquíes a manos de sus propias autoridades y de las fuerzas de la coalición encabezada por EEUU siguen existiendo. Este oportuno recordatorio llega en un momento en el que el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, ha alegado que los soldados estadounidenses que presencien torturas y tratos inhumanos no tienen obligación de "detenerlos físicamente", sino de "informar de ellos".

Los testimonios reunidos por Amnistía Internacional de ex detenidos presuntamente torturados en Abu Ghraib y otros lugares indican que las víctimas no han recibido ninguna compensación y, al parecer, no saben cómo presentar una demanda y, en muchos casos, carecen de los medios y recursos para hacerlo.

Abdel-Jabbar Al-Azzawi, iraquí de 50 años, fue detenido y torturado por fuerzas estadounidenses e interrogadores civiles contratados por el gobierno de Estados Unidos en Irak.

Al-Azzawi contó a Amnistía Internacional que unos 30 soldados estadounidenses irrumpieron en su casa el 20 de noviembre de 2003, lo empujaron al suelo y lo esposaron. Al parecer, los soldados se llevaron dinero, joyas y otros objetos personales de su casa en el momento de su detención, y nunca se los devolvieron. De acuerdo con su versión, un soldado estadounidense golpeó a su esposa en la cabeza con la culata de un arma durante el asalto, causándole la pérdida de visión en un ojo.

En el aeropuerto de Bagdad, donde estuvo inicialmente internado, fue torturado por personal estadounidense durante los interrogatorios, según los informes. Al-Azzawi ha descrito cómo lo insultaron, le vendaron los ojos, lo golpearon, lo desnudaron, lo empaparon de agua, lo ataron en posición de crucificado y lo dejaron colgado.

Luego lo trasladaron a la prisión de Abu Ghraib, donde permaneció recluido como “detenido fantasma” –es decir, sin que su detención constara en ningún registro– y en régimen de aislamiento durante casi un mes.

Según afirma, le tomaron fotografías desnudo y mientras lo obligaban a adoptar posturas humillantes similares a las que sufrían otros detenidos y que aparecieron retratadas en las terribles imágenes publicadas de Abu Ghraib. Quedó en libertad el 6 de junio de 2004, tras permanecer casi siete meses detenido sin cargos ni juicio.

Abdel-Jabbar Al-Azzawi, que, según los informes, sufre trastornos físicos y psicológicos derivados al parecer de su detención, no ha recibido compensación alguna de las autoridades estadounidenses.

Los supervivientes siguen pidiendo reparación

Las investigaciones realizadas por EEUU sobre los abusos se han saldado con el procesamiento solamente de personal militar de baja graduación, y por lo general las condenas impuestas no han reflejado la gravedad de los delitos.

Desde la invasión de Irak en marzo de 2003, las fuerzas de la coalición encabezada por EEUU han detenido a decenas de miles de personas.

Haciendo caso omiso del derecho internacional humanitario, han recluido a la mayoría sin formular cargos en su contra, juzgarlas o permitirles el acceso a abogados o tribunales. Algunas de las personas detenidas han permanecido recluidas más de dos años; otras han sido puestas en libertad sin explicación ni disculpa alguna tras meses de detención.

Dos años después, el gobierno de EEUU debe condenar todas las formas de tortura y otros malos tratos, realizar investigaciones independientes sobre los abusos, llevar a los responsables ante la justicia y crear un mecanismo de reparación adecuado. La reparación debe incluir indemnización, restitución, satisfacción, garantías de no repetición y rehabilitación.

Tema

Detención 
Human Rights Standards 
Tortura y malos tratos 

País

Irak 
EE. UU. 

Región

América 

Campañas

Seguridad con Derechos Humanos 

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