Un joven activista bielorruso queda en libertad

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El viaje de las grullas de papel a Bielorrusia

© Amnistía Internacional

Zmitser Dashkevich, dirigente del movimiento juvenil de oposición Малады фронт (Frente Joven)

Zmitser Dashkevich, dirigente del movimiento juvenil de oposición Малады фронт (Frente Joven)

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Grulla de papel gigante en el momento de ser entregada al Ministerio del Interior en Minsk, Bielorrusia, 13 de diciembre de 2007.

Grulla de papel gigante en el momento de ser entregada al Ministerio del Interior en Minsk, Bielorrusia, 13 de diciembre de 2007.

© Privado


25 enero 2008

Zmitser Dashkevich, joven activista bielorruso, ha sido puesto en libertad en la prisión de Sklou en Bielorrusia. Zmitser fue objeto de una acción global de Amnistía Internacional el año pasado en la que se pedía su liberación.

En una entrevista realizada poco después de quedar en libertad, Zmitser señaló que consideraba que su excarcelación anticipada se había debido a la presión internacional.

Los amigos de Zmitser se enteraron de su liberación cuando éste les llamó por teléfono el miércoles desde la oficina de correos de Sklou. A continuación se marchó a su casa solo en tren. Sus padres empezaron a sospechar que cabía la posibilidad de que le pusieran en libertad anticipadamente cuando las autoridades penitenciarias rechazaron el último paquete con comida que le habían enviado.

Zmitser Dashkevich, dirigente del Frente Joven, había sido condenado a 18 meses de prisión en noviembre de 2006 por "organizar o participar en las actividades de una organización no inscrita". Iba a salir de prisión el 15 de marzo.

Amnistía Internacional le consideraba preso de conciencia. Fue objeto de una acción global durante la cual miembros, grupos juveniles y simpatizantes de Amnistía Internacional enviaron más de 10.000 grullas de papel a las autoridades.

Miembros jóvenes de Amnistía Internacional crearon una grulla gigante durante la RCI celebrada en México y se la enviaron al Ministerio del Interior en Bielorrusia, pero no se permitió la entrada del paquete en la frontera. La pajarita se envió entonces a la ONG de derechos humanos local Vyasna, que logró hacerla llegar al Ministerio.