Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

30 mayo 2008

Acuerdo en Dublín para un tratado sobre municiones en racimo

Acuerdo en Dublín para un tratado sobre municiones en racimo
El miércoles 28 de mayo, 110 Estados llegaron en Dublín a un acuerdo sobre el texto provisional de una nueva e histórica Convención sobre Municiones en Racimo, que prohibirá el "empleo, la producción y la transferencia de municiones en racimo”.

A este acuerdo se ha llegado tras una campaña mundial organizada por miembros de la sociedad civil, y tras la celebración de diversas conferencias internacionales con la participación de gobiernos y ONG, que comenzaron en Oslo en febrero de 2007, y terminaron el viernes 30 de mayo de 2008, tras 10 días de intensas negociaciones en Dublín, bajo el liderazgo del gobierno irlandés.

El tratado provisional se adoptará formalmente en Dublín el viernes, 30 de mayo de 2008, y quedará abierto a la firma de todos los Estados en Oslo en diciembre de 2008. Tan pronto como se adopte formalmente, sus más de 100 Estados Parte, entre ellos numerosos aliados de la OTAN, como Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, Países Bajos y Reino Unido, se comprometerán a poner fin al uso de estas armas de efectos indiscriminados. El tratado será jurídicamente vinculante una vez que lo hayan ratificado 30 Estados.

Amnistía Internacional se ha unido a sus socios y aliados de todo el mundo en la campaña de la Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC, por sus siglas en inglés), a la hora de dar la bienvenida a este trascendental acuerdo, que constituirá una nueva norma internacional sobre la prohibición de armas de efectos indiscriminados y la protección de la población civil en conflictos armados y tras éstos.

Amnistía Internacional considera que si bien el tratado no es perfecto, permitirá a los Estados reducir de manera considerable el peligro de muertes y lesiones de civiles en conflictos y situaciones posconflicto.

A lo largo de varios años, Amnistía Internacional ha contribuido a denunciar los efectos de las bombas en racimo, por ejemplo en Irak y Líbano, y ha participado activamente en la CMC desde 2007. Varias Secciones de Amnistía Internacional (en especial AI Austria, AI Irlanda, AI Noruega, AI Nueva Zelanda y AI Perú) han colaborado en las reuniones del “proceso de Oslo”, mientras que otras muchas han llevado a cabo actividades de captación de apoyos entre sus respectivos gobiernos, algunos de los cuales fabrican estas armas, como es el caso de AI Bélgica, AI Estados Unidos, AI Francia y AI Reino Unido. Asimismo, una delegación de expertos de Amnistía Internacional participó en la conferencia de Dublín.

Uno de los aspectos más destacados del texto del tratado es su prohibición categórica de las municiones en racimo. A pesar de que algunos países han tratado de proteger sus arsenales, no se ha permitido ningún periodo de transición ni se han contemplado excepciones.
 
Además, las disposiciones relativas a la ayuda humanitaria a las víctimas y comunidades afectadas, y a las obligaciones de los países afectados y los donantes en relación con la remoción y limpieza de áreas contaminadas, va más allá de lo acordado en el tratado contra las minas terrestres, y desarrolla lo establecido en la Convención sobre los derechos de las Personas con Discapacidad.

No obstante, resulta decepcionante la incorporación al tratado de una controvertida disposición por la que se permiten operaciones militares conjuntas con Estados que se nieguen a ratificarlo. Por su parte, los activistas insisten en que se debe interpretar que el tratado prohíbe a terceros países almacenar este tipo de armas en el territorio de los Estados Parte, y a los Estados Parte ayudar conscientemente a utilizarlas.

Las municiones en racimo son armas que se abren en el aire y esparcen aleatoriamente decenas o cientos de submuniciones explosivas en grandes extensiones. Las municiones en racimo suponen un peligro grave para la vida y el sustento de la población civil, tanto en el momento de su uso como una vez que han cesado las hostilidades, dada la amplitud del área a la que afectan y el elevado número de submuniciones que quedan sin detonar. Estas últimas tienen repercusiones a largo plazo: conducen a violaciones de derechos humanos y dificultan las labores de asistencia humanitaria, las operaciones de paz y las tareas de reconstrucción y desarrollo tras los conflictos. A menos que se tomen internacionalmente medidas prácticas, las municiones en racimo serán una amenaza cada vez mayor para la población civil, a medida que van proliferando y se utilizan cada vez más a escala mundial.

Tema

Military, Security And Police Equipment 

Campañas

Arms control and human rights 

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