Conmutada la pena de muerte a tres ciudadanos australianos en Bali

Myuran Sukumaran, condenado a muerte por tráfico de drogas, Bali, Indonesia.

Myuran Sukumaran, condenado a muerte por tráfico de drogas, Bali, Indonesia.

© APGraphicsBank


6 marzo 2008

La condena a muerte impuesta a tres miembros del grupo conocido como Los Nueve de Bali  ha sido reducida a una pena de cadena perpetua tras la revisión judicial realizada por el Tribunal Supremo. La conmutación de la pena impidió que Matthew Norman, Si Yi Chen y Tan Duc Thanh fuesen ejecutados por un pelotón de fusilamiento.

Los tres llevaban en el pabellón de la muerte desde 2006, año en que el fallo del Tribunal Supremo en respuesta a una apelación aumentó a la pena capital sus condenas a cadena perpetua originales –que se les habían impuesto por tráfico de drogas en Bali–. 

Otros tres miembros de Los Nueve de Bali siguen en espera de ejecución. Scott Rush, Myuran Sukumaran y Andrew Chan impugnaron la validez de su condena a muerte por delitos de drogas ante el Tribunal Constitucional, pero su caso fue desestimado en octubre de 2007. Renae Lawrence cumple una condena de 20 años de prisión, y Michael Czugaj y Martin Stephens han sido condenados a cadena perpetua.

Amnistía Internacional acoge con satisfacción la noticia de la conmutación de las tres condenas, y ha pedido al gobierno indonesio que ordene la abolición de la pena de muerte.

“La aplicación de la pena de muerte es una violación del derecho a la vida y del derecho a no ser sometido a tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes”, ha afirmado Tim Parrrit, director adjunto del Programa Regional para Asia y Oceanía.

El año pasado, un total de 11 personas fueron condenadas a muerte en Indonesia.

Tim Parritt ha afirmado que, si bien es legítimo que las autoridades indonesias tomen las medidas adecuadas para el cumplimiento de la ley contra las personas que cometen delitos de narcotráfico, no existen pruebas científicas que demuestren que la pena de muerte disuade a los traficantes potenciales con más eficacia que otros castigos.

“Pedimos al gobierno indonesio que siga el ejemplo de los 135 países del mundo que ya han abolido la pena de muerte en la ley y en la práctica, entre ellos el Estado vecino de Filipinas, que abolió la pena capital en 2006”, ha señalado Tim Parritt.

La tendencia hacia la abolición total continuó en 2007 tras la adopción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de una resolución que pedía la moratoria global de las ejecuciones, y que fue respaldada por el voto a favor de 104 países, y 54 en contra.