El Reino Unido debe investigar de forma independiente las “entregas extraordinarias” de Estados Unidos

23 febrero 2008

Amnistía Internacional ha pedido que se realice una investigación exhaustiva e independiente sobre cualquier participación adicional del Reino Unido en entregas extraordinarias. La petición se deriva de la admisión por parte de los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido de que dos vuelos para entregas extraordinarias aterrizaron en el aeropuerto de Diego García en 2002.

Claudio Cordone, director general de Amnistía Internacional, ha declarado: “Como ha reconocido el gobierno británico, la revelación de que aviones estadounidenses implicados en las transferencias de detenidos aterrizaron en Diego García contradice de pleno sus propias garantías y desmentidos públicos y reiterados en los que sostenía lo contrario.”

“También pone de manifiesto la necesidad de que se lleven a cabo investigaciones completas sobre las prácticas de detención y entrega extraordinaria de Estados Unidos y sobre la participación o complicidad de Estados europeos.”

Las entregas extraordinarias han supuesto el secuestro de personas, el traslado ilegal de detenidos, su desaparición forzada, tortura y detención secreta. Todo esto son violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y de las legislaciones de los países implicados.

Amnistía Internacional ha pedido reiteradamente a las autoridades británicas que lleven a cabo una investigación independiente sobre la participación del Reino Unido en la práctica de las entregas extraordinarias.

Claudio Cordone ha manifestado: “Los gobiernos europeos deben reconocer ya que confiar en las garantías de Estados Unidos respecto a las entregas extraordinarias ha sido una respuesta inadecuada a una práctica ilícita. La admisión de lo ocurrido en Diego García debe incitar a actuar a todos los países europeos iniciando investigaciones minuciosas e independientes.”

“Los gobiernos deben prestar atención a los llamamientos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo. También deben tomar medidas de inmediato para asegurarse de que no vuelve a permitirse la práctica de las entregas extraordinarias.”

Desde febrero de 2007, Amnistía Internacional mantiene correspondencia con el actual ministro de Asuntos Exteriores británico y con su antecesora en el cargo, tratando de lograr que se investiguen los informes de vuelo que demostraron el aterrizaje de aviones operados por la CIA en el aeropuerto de Diego García en 2002. La organización también ha expresado su honda preocupación por que las autoridades británicas no mantengan registros del aterrizaje y despegue de vuelos en Diego García.

La anterior ministra de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, dijo a Amnistía Internacional que el gobierno británico había recibido garantías firmes de funcionarios estadounidenses en octubre de 2006 de que ni el aeropuerto de Diego García ni su espacio aéreo se habían utilizado EN NINGÚN MOMENTO (subrayado) para el traslado de presos.

Margaret Beckett informó asimismo a la organización de que el Reino Unido no mantiene habitualmente el registro de los aviones que despegan y aterrizan en Diego García. El actual ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, repitió esta afirmación a la organización en octubre de 2007, y dijo que al gobierno británico le bastó con las garantías de Estados Unidos.

El informe de junio de 2007 del Comité de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del Consejo de Europa sobre las entregas extraordinarias señaló que las denuncias respecto a los informes del uso por parte de Estados Unidos del aeropuerto de Diego García para su programa de entregas extraordinarias eran “lo suficientemente graves como para exigir más investigación”.

Sin embargo, el Comité dijo no estar “en condiciones de llevar a cabo un análisis adecuado para llegar a conclusiones definitivas”, en parte debido al hecho de que el gobierno británico había “aceptado inmediatamente las ‘garantías’ de las autoridades estadounidenses [...] sin efectuar nunca una averiguación independiente ni transparente sobre las denuncias en sí, ni rendir cuentas ante la opinión pública de una forma suficientemente exhaustiva”.

Claudio Cordone concluye: “Hace tiempo que es hora de ponerlo todo en claro. El constante goteo de información sobre la existencia de las prácticas de detención secreta y entrega extraordinaria de Estados Unidos, así como las constantes revelaciones sobre la posible implicación de otros gobiernos piden a gritos una actitud de transparencia y rendición de cuentas.”