Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

19 agosto 2011

La ONU declara que Brasil no previno la muerte de una embarazada

La ONU declara que Brasil no previno la muerte de una embarazada

Brasil debe mejorar urgentemente los servicios de salud de que disponen las mujeres durante y después del embarazo, ha declarado hoy Amnistía Internacional después de que un órgano de la ONU resolviera que el país no había prevenido la muerte de una mujer afrobrasileña embarazada. 

Alyne da Silva Pimentel Teixera, brasileña de origen africano de 28 años, estaba embarazada de seis meses de su segundo hijo, a finales de 2002, cuando murió por un tratamiento inadecuado recibido en un centro de salud local de uno de los distritos más pobres de Río de Janeiro. 

Tras una queja formulada por la madre de da Silva, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU ha concluido recientemente que Brasil no había proporcionado a da Silva una  atención  para la salud materna adecuada y que la había discriminado debido a su sexo y a su origen étnico y socioeconómico.

Es la primera vez que un órgano internacional de derechos humanos interviene en un caso individual y resuelve que los Estados tienen la obligación de prevenir la mortalidad materna y proteger los derechos de las mujeres y niñas embarazadas.

“El hecho de que el gobierno no prevenga la muerte o las lesiones durante el embarazo es una forma de discriminación de las mujeres y niñas que afecta a sus derechos a la vida, la salud y la igualdad”, ha manifestado Widney Brown, directora general de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional. 

“No sólo Alyne da Silva recibió una atención inadecuada que desembocó en su muerte, totalmente evitable, sino que la discriminación de las mujeres afrobrasileñas pobres desempeñó un papel en la calidad del tratamiento que recibió. Es positivo que el Comité haya reconocido expresamente que las mujeres pueden sufrir múltiples formas de discriminación; y en este caso, esa discriminación fue mortal.” 

Da Silva, que estaba casada y tenía una hija de cuatro años, estaba casi al final de su segundo trimestre de embarazo cuando, el 11 de noviembre de 2002, acudió a su centro de salud local quejándose de fuertes dolores de estómago y náuseas. 

Según la resolución de la ONU, el personal del centro de salud local diagnosticó erróneamente los síntomas y retrasó la atención médica de emergencia. Dos días después, los médicos indujeron el parto cuando dejaron de detectar los latidos fetales. 

Tras el parto del feto muerto, da Silva sufrió desorientación y el 14 de noviembre de 2002 fue sometida a cirugía para extraerle partes de la placenta. Aunque su estado siguió empeorando tras la operación, el personal del centro de salud aseguró a su familia que estaba bien.

La noche del 15 de noviembre de 2002, da Silva fue llevada a un hospital tras haber entrado en coma ese mismo día. Pese a su estado crítico, se vio obligada a esperar horas en el centro de salud mientras le denegaban las peticiones de una cama en el hospital o de una ambulancia para trasladarla.

Da Silva murió en el hospital la tarde siguiente de una hemorragia, según los médicos consecuencia del parto. Antes de su fallecimiento, en su consultorio de salud local negaron reiteradas veces al personal del hospital y a familiares de da Silva el acceso a su historial médico. 

“Alyne murió de negligencia y discriminación. Las autoridades brasileñas deben proporcionar una reparación a su familia, que ha perdido a una madre, una esposa  y una hija”, declaró Widney Brown.

“Brasil debe garantizar que su sistema de salud pública cubre las necesidades de las mujeres y las niñas como parte de su obligación de respetar el derecho a la salud. Las mujeres deben tener acceso a una atención de salud adecuada durante y después del embarazo, con independencia de sus ingresos y de su raza. No se debe hacer sufrir así a más mujeres.”

Brasil tiene una elevada mortalidad materna considerando los progresos económicos que ha hecho el país en los últimos años. Las mujeres indígenas, de bajos ingresos y afrodescendientes de Brasil corren un riesgo mucho mayor de morir durante el embarazo y el parto.

El caso de Alyne fue denunciado por su madre, representada por el Centro para los Derechos Reproductivos de la ONG brasileña Advocacia Cidadã pelos Direitos Humanos. Amnistía Internacional y otros presentaron informes amicus curiae al Comité.

Más información

La ONU pide responsabilidades a Brasil por la mortalidad materna (declaración pública, 17 de agosoto de 2011)
Salud materna y derechos sexuales y reproductivos
(contenido destacado de campaña)

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