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Camboya incendia las casas de los pobres

Incendio de viviendas durante el desalojo forzoso de la aldea de Mittapheap 4, Camboya, 20 de abril de 2007

Incendio de viviendas durante el desalojo forzoso de la aldea de Mittapheap 4, Camboya, 20 de abril de 2007

© Licadho


11 febrero 2008

"Antes cultivábamos la tierra […] y alimentaba a mis siete hijos. Ahora no tengo nada."

"Vireak" y sus siete hijos quedaron sin techo el 20 de abril de 2007. Ese día, la mayor parte de la aldea de Mittapheap 4, próxima a la localidad costera de Sihanoukville, Camboya, fue reducida a cenizas por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y por militares, que desalojaron forzosamente a más de 100 familias. Meses después, Vireak sigue viviendo bajo una lona al borde de un camino.

La situación de Vireak se repite innumerables veces por todo el país a medida que las apropiaciones, disputas y desposeimientos de tierras se propagan más lejos y con mayor rapidez. Al igual que los millares más de víctimas de desalojo forzoso en Camboya, ni a Vireak ni a sus vecinos les consultaron en ningún momento antes de ser desalojados y tampoco les notificaron formalmente lo que les iba a suceder.

La disputa subyacente por la propiedad de la tierra no se resolvió con anterioridad a la demolición de la aldea. Las normas internacionales de derechos humanos afirman que el desalojo forzoso debe ser una medida que se adopte como último recurso. Las autoridades han violado este principio.

Las autoridades siguen una pauta de actuación: utilizan el sistema judicial para parar los pies y silenciar a los activistas que tratan de defender sus hogares y sus tierras. En Sihanoukville y por todo el país se está encarcelando a un número creciente de residentes y de activistas de derechos humanos.

Tras perder sus hogares, 13 vecinos de Vireak fueron detenidos y acusados de haber cometido diversos delitos. Pese a la carencia de pruebas, a nueve los declararon culpables y los condenaron a breves penas de prisión. Y aunque luego han cumplido sus penas, no han sido puestos en libertad, sino que siguen encarcelados en lo que constituye reclusión arbitraria en espera de que se celebre la vista de un recurso presentado por la fiscalía.

La mayoría de los habitantes de la aldea de Mittapheap 4 se dedicaban a la agricultura de subsistencia, a la venta ambulante en las playas y a la pesca artesanal. La pérdida de acceso a los medios de sustento para ellos y sus familias significa que corren peligro de hundirse aún más si cabe en la pobreza.

Sopheap, una viuda de avanzada edad, contó a Amnistía Internacional: “Mi hijo fue detenido y golpeado cuando recogía sus cosas de la casa. Antes pescaba y trabajaba la tierra. ¿Quién se va a cuidar ahora de mí?”

El gobierno camboyano ha adoptado políticas, con el apoyo de sus donantes internacionales, orientadas al desarrollo y mejora de las vidas de los pobres. Pero esas políticas contrastan agudamente con las realidades que viven los Vireak, Sopheap y otras víctimas de desalojo forzoso, que se hunden aún más en la pobreza debido a la actuación de las autoridades.

Tal y como se ha comprobado en Mittapheap 4, en vez de proteger a la población contra los desalojos forzosos, los representantes del gobierno con frecuencia están implicados en la expropiación arbitraria de tierras de personas marginadas que viven en la pobreza.

Mientras se permita continuar esta situación, millares de camboyanos seguirán bajo amenaza: no sólo en Sihanoukville y otros centros urbanos, sino en cada vez más áreas rurales. La ONU considera los desalojos forzosos como una violación grave de los derechos humanos.

Una declaración para que se ponga fin a todos los desalojos forzosos transmitiría un mensaje claro de que el gobierno está dispuesto a atajar las apropiaciones, disputas y desposeimientos de tierras, al tiempo que  cumple con su obligación de proteger el derecho a un nivel de vida adecuado como principio sobre el basar su propósito de desarrollo para las vidas de los pobres de Camboya.

Para su protección, se han cambiado los nombres de las personas citadas.

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