Irak: Matanza y desesperación

El llanto de dos iraquíes tras una incursión de fuerzas estadounidenses e iraquíes, Sadr City, Bagdad, 8 de octubre de 2007

El llanto de dos iraquíes tras una incursión de fuerzas estadounidenses e iraquíes, Sadr City, Bagdad, 8 de octubre de 2007

© APGraphicsBank


17 marzo 2008

Cinco años después de la invasión de Irak por parte de fuerzas encabezadas por Estados Unidos, el país sigue sumido en el caos. La situación de los derechos humanos es desastrosa, predomina un clima de impunidad, la economía está por los suelos y la crisis de refugiados no para de crecer.

En un nuevo informe titulado Irak: Cinco años de matanza y desesperación, Amnistía Internacional afirma que, pese a la numerosísima presencia de fuerzas de seguridad estadounidenses e iraquíes, Irak es uno de los países más peligrosos del mundo, en el que cada mes pierden la vida de forma violenta centenares de civiles.

Los grupos armados, entre ellos los que se oponen al gobierno iraquí y a la fuerza multinacional dirigida por Estados Unidos, han sido responsables de ataques indiscriminados con bombas, ataques suicidas, secuestros y torturas.

Desde principios de 2006, la violencia se ha intensificado y se ha vuelto más sectaria: grupos armados sunníes y chiíes han atacado a los seguidores de distinto credo y han obligado a marcharse a comunidades enteras de barrios de población mixta. Esta situación ha sido uno de los factores que han contribuido al desplazamiento interno de más de cuatro millones de personas. Dos millones de ellas están ahora en Siria y Jordania en calidad de población refugiada.

La población civil corre también peligro ante las prácticas de la fuerza multinacional y de las fuerzas de seguridad iraquíes. Son muchas las personas que han perecido a causa de la aplicación excesiva de la fuerza, y decenas de miles las que están privadas de libertad sin que en su contra se hayan presentado cargos y sin haber sido sometidas a juicio. Desde que en 2004 se volvió a aplicar la pena capital, centenares de personas han sido condenadas a muerte. En 2007 fueron ejecutadas no menos de 33, muchas de ellas tras haber sido condenadas en juicios sin las garantías procesales mínimas.

Con el auge de grupos religiosos fundamentalistas, también han empeorado las condiciones de vida de las mujeres. Se ha obligado a muchas a vestir indumentaria islámica, o han sido objeto de secuestro, violación u homicidio. En un estudio realizado en Irak por la Organización Mundial de la Salud entre los años 2006 y 2007 se concluía que el 21,2 por ciento de las mujeres iraquíes había experimentado alguna forma de violencia física.

A la mejora de la situación en Irak no ha contribuido el gobierno, incapaz de investigar eficazmente los numerosos incidentes de abuso contra los derechos humanos, ya sean cometidos por fuerzas de seguridad o grupos de milicianos, y de enjuiciar a los responsables.

La situación económica sigue siendo muy mala: la mayoría de los iraquíes sufren carencias alimentarias, de alojamiento, de suministro de agua, de servicios sanitarios, de educación, atención médica y empleo.

Según informó en julio de 2007 la ONG Oxfam, el 70 por ciento de los iraquíes no tenían acceso a agua potable segura, y el 43 por ciento vivían con el equivalente de menos de un dólar al día. Ocho millones de iraquíes precisan ayuda de emergencia, situación en la que los niños y niñas se llevan la peor parte. El índice de desnutrición infantil ha aumentado del 19 por ciento durante el periodo 1991-2003 (cuando estaban en vigor las sanciones internacionales impuestas al país bajo el régimen de Sadam Husein) hasta el 28 por ciento en 2007.

La región del norte de Irak, de población predominantemente kurda, permanece algo más estable, con menos actos de violencia, y ha experimentado cierta prosperidad económica y recibido inversiones extranjeras. Sin embargo, también aquí han seguido cometiéndose violaciones graves de derechos humanos, como detenciones por disidencia política pacífica, torturas, malos tratos, la pena de muerte y el homicidio de mujeres por “motivos de honor”.

La invasión de Irak dio comienzo el 19 de marzo de 2003 con ataques aéreos estadounidenses sobre Bagdad. El presidente estadounidense, George Bush, declaró en el mes de mayo de ese mismo año que la guerra había terminado y, el 8 de junio de 2004, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó la resolución 1546 en la que se declaraba que “también para el 30 de junio de 2004, se pondrá fin a la ocupación”.

En la resolución se decía que la fuerza multinacional permanecería en Irak hasta el final de 2005. Desde entonces, el Consejo de Seguridad y el gobierno iraquí han prorrogado la presencia de la fuerza multinacional cada año.

El poder ejecutivo le fue devuelto al gobierno local iraquí en junio de 2004, pero las sucesivas administraciones han sido incapaces de poner fin a la violencia y de construir una paz duradera. Según un estudio realizado en enero de 2008 por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de la Salud de Irak, entre marzo de 2003 y junio de 2006 habían muerto de forma violenta 151.000 personas. Según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas  para el Iraq (UNAMI) 34.452 personas habían perdido la vida durante 2006, además de las miles que resultaron heridas.

Iraq: Matanza y desesperación: Irak, cinco años después

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Índice: MDE 14/001/2008
Fecha de publicación: 17 marzo 2008
Categorías: Irak

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