Negación de derechos fundamentales a migrantes de Haití en la República Dominicana

Haitianos cruzan el río que separa Haití y República Dominicana dos veces por semana para comprar y vender en el mercado de Dajabon

Haitianos cruzan el río que separa Haití y República Dominicana dos veces por semana para comprar y vender en el mercado de Dajabon

© Amnesty International


21 marzo 2007

"Los negros, con la cédula o sin cédula, con acta de nacimiento o sin acta de nacimiento, casi no tiene[n] ningún valor [...] Pero en la calle, con inmigración no tienes ningún derecho." - T. G., dominicano de ascendencia haitiana

La noche del 4 de enero de 2006, unos agentes aprehendieron en las calles de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, a una niña de ocho años. La abofetearon dos veces, haciéndola sangrar por la boca. Sin permitirle ponerse en contacto con sus padres, la llevaron a un centro de detención para migrantes irregulares, donde pasó la noche.

Sólo se salvó de ser expulsada al vecino Haití cuando una organización de derechos humanos local demostró que era ciudadana dominicana. Al ser negra, los agentes habían dado por supuesto que era haitiana y que estaba en el país sin permiso legal.

Al menos medio millón de personas haitianas viven en la República Dominicana trabajando principalmente en la agricultura y la construcción. Huyendo de la pobreza existente en su país, realizan trabajos duros y mal pagados que la mayoría de los dominicanos no están dispuestos a hacer.

Están expuestas al peligro constante de ser expulsadas y a la discriminación sistemática por su raza, su color, su idioma y su nacionalidad.

Entre 20.000 y 30.000 personas haitianas son expulsadas cada año. Muchas de estas expulsiones vulneran el derecho internacional de los derechos humanos. A menudo se hacen redadas de haitianos y dominicanos de origen haitiano a los que se expulsa sin darles oportunidad de recurrir la decisión, sólo por el color de su piel. Muchas de estas personas tienen permisos de trabajo y visados, y algunas son de hecho dominicanas, sin vínculos familiares en Haití.

Además de la expulsión, los hijos e hijas de haitianos encuentran obstáculos cuando intentan conseguir un certificado de nacimiento en el Registro Civil. Sin este documento (que es el que identifica a los menores), no pueden cursar más que estudios primarios.

Tampoco pueden solicitar documento de identidad cuando llegan a los 18 años, lo cual los excluye del mercado de trabajo oficial y les impide votar. Los progenitores sin documentos no pueden inscribir en el registro a sus descendientes, y esto convierte a muchos miles de ellos en apátridas, perpetuándose así el círculo vicioso de privación de derechos.  

Amnistía Internacional pide a las autoridades dominicanas que pongan fin a las expulsiones arbitrarias de migrantes haitianos y a las políticas discriminatorias que impiden a las personas dominicanas de ascendencia haitiana obtener la nacionalidad dominicana. 

República Dominicana. Vidas en tránsito: la difícil situación de la población migrante haitiana y de la población dominicana de ascendencia haitiana

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Índice: AMR 27/001/2007
Fecha de publicación: 21 marzo 2007
Categorías: América, República Dominicana

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