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La respuesta de Sudáfrica ante el VIH: Las mujeres del medio rural, perdedoras

18 marzo 2008

Las mujeres pobres del medio rural de Sudáfrica que viven con el VIH y el sida sufren discriminación en sus relaciones con sus parejas masculinas y dentro de la comunidad en general debido a su género, a su condición de seropositivas y a su marginación económica.

En un nuevo informe basado en entrevistas con mujeres del medio rural, la mayoría portadoras del VIH, Amnisitía Internacional revela las abrumadoras dificultades a las que se enfrentan estas mujeres en medio de la grave epidemia de VIH que afecta al país.

Mary Rayner, investigadora de Amnistía Internacional sobre Sudáfrica, ha afirmado: “La pobreza y el desempleo afectan desproporcionadamente a las mujeres del medio rural en Sudáfrica.”

“Siguen siendo víctimas de actitudes y prácticas discriminatorias –especialmente por parte de sus parejas masculinas–, y en el entorno en el que viven hay un elevado nivel de violencia sexual y de género.”
 
A pesar de las mejoras graduales de la respuesta del gobierno a la epidemia de VIH, y de la adopción de un plan quinquenal muy bien acogido, en Sudáfrica hay cinco millones y medio de personas seropositivas, una de las cifras más elevadas del mundo. El 55 por ciento de estas personas son mujeres. Las mujeres sudafricanas menores de 25 años tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de contagio por VIH que los hombres del mismo grupo de edad.

Muchas mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional dijeron que a menudo no podían protegerse contra la infección por VIH porque tenían miedo de sufrir una reacción violenta si sugerían el uso del preservativo.

Una mujer contó a Amnistía Internacional que su esposo, camionero, pasaba la mayor parte del tiempo en la carretera. En sus días libres iba a verla, pero se negaba a usar preservativo cuando ella se lo pedía. Cuando el hombre abandonó a la familia, ella cayó enferma y en la clínica local le dijeron que era seropositiva. Esta mujer no sabe cuál es el estado de salud de su esposo desde que los dejó.

Varias mujeres más entrevistadas por Amnistía Internacional dijeron que sus maridos les pegaban y las obligaban a tener relaciones sexuales sin preservativo.

Michelle Kagari, subdirectora del Programa Regional para África de Amnistía Internacional, ha declarado: “La vida de las mujeres sudafricanas del medio rural está marcada por la persistente violencia en sus familias, en sus hogares y en comunidades inseguras y con escasa presencia policial.”

“La existencia simultánea de dos epidemias, la de VIH y la de la violencia contra las mujeres, ha incrementado el coste de la violencia para las mujeres y las niñas sudafricanas, tanto desde el punto de vista físico como psicológico.”
 
La mayoría de las mujeres del medio rural entrevistadas por Amnistía Internacional dijeron que sus parejas masculinas se mostraban reacias o se negaban a hacerse la prueba del VIH, aunque hubiera claros signos de que pudieran estar infectados. Muchas de las mujeres sufrían abusos por parte de sus parejas cuando intentaban acceder a los servicios de salud para recibir tratamiento y atención para el VIH.

Un tratamiento eficaz para el VIH y el sida exige visitas regulares a hospitales y clínicas para recibir tratamiento y atención. Las mujeres también necesitan una alimentación diaria adecuada con la que ingerir su medicación. Las mujeres del medio rural que viven con el VIH en circunstancias de pobreza y desempleo se enfrentan a constantes dificultades para tener un acceso regular a la alimentación y a menudo no pueden costearse el transporte hasta los centros de salud acreditados para proporcionar tratamiento.

"La falta de acceso físico a los centros de tratamiento equivale a la negación del acceso a servicios de atención a la salud, y el gobierno debe asumir más responsabilidad a la hora de garantizar este acceso”, ha dicho Michelle Kagari.
 
El informe de Amnistía Internacional ofrece recomendaciones específicas a las autoridades nacionales y provinciales sobre cómo resolver los retos a los que se enfrentan las mujeres del medio rural que viven con el VIH. También formula recomendaciones para las instituciones y los países donantes de ayuda que apoyan iniciativas de salud en Sudáfrica.

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