Informe anual 2013
El estado de los derechos humanos en el mundo

11 marzo 2013

Arabia Saudí castiga a dos activistas por expresar sus opiniones

Arabia Saudí castiga a dos activistas por expresar sus opiniones
Mohammad Fahad al-Qahtani, uno de los activistas de derechos humanos saudíes que han sido condenados.

Mohammad Fahad al-Qahtani, uno de los activistas de derechos humanos saudíes que han sido condenados.

© Particular


La condena de Abdullah al-Hamid y Muhammad al-Qahtani pone claramente de manifiesto la incapacidad de las autoridades saudíes para tolerar cualquier opinión contraria a  las suyas.
Fuente: 
Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional

La condena de dos activistas de derechos humanos a cinco y 10 años de cárcel en Arabia Saudí es otra mancha más en el expediente de derechos humanos de este país en cuanto a ataques contra la libertad de expresión, ha dicho hoy Amnistía Internacional, que ha calificado a los activistas de “presos de conciencia”.

Abdullah bin Hamid bin Ali al-Hamid, de 66, y Mohammad bin Fahad bin Muflih al-Qahtani, de 47, fundadores de la Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos, una organización de derechos humanos que ayuda a las familias de numerosas personas detenidas sin cargos ni juicio, fueron condenados a cinco y 10 años de cárcel, respectivamente.

Una vez que cumplan sus condenas, tendrán prohibido viajar durante un tiempo equivalente a éstas.

El tribunal ordenó asimismo que la organización se disolviera, que sus bienes fueran confiscados y que se cerraran sus cuentas en las redes sociales.

“La condena de Abdullah al-Hamid y Muhammad al-Qahtani pone claramente de manifiesto la incapacidad de las autoridades saudíes para tolerar cualquier opinión contraria a las suyas”, ha dicho Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“Consideramos que los dos activistas de derechos humanos han sido encarcelados únicamente por ejercer sus derechos a la libertad de expresión y asociación, y por tanto son presos de conciencia que deben ser puestos en libertad inmediatamente y sin condiciones.”

El 9 de marzo de 2013, el Tribunal Penal de Riad declaró culpables a Abdullah al-Hamid y a Mohammed al-Qahtani de cargos como quebrantar la lealtad al gobernante, desobedecer al gobernante, cuestionar la integridad de funcionarios, tratar de perturbar la seguridad e incitar al desorden convocando manifestaciones, difundir información falsa entre grupos del extranjero y establecer una organización no autorizada.

Al parecer, el cargo de cuestionar la integridad de funcionarios se presenta por haber acusado al poder judicial de admitir confesiones hechas bajo coacción. Según los periodistas y los activistas que estuvieron en el juicio, éste fue público, pero el número de agentes de seguridad vestidos de civil que asistió fue tal que impidió que pudieran acceder a la sala algunos activistas de derechos humanos que deseaban asistir.

En 2008, Abdullah al-Hamid cumplió una condena de cuatro meses de cárcel por “incitar a manifestarse” tras apoyar una manifestación pacífica de mujeres que pedían que sus familiares detenidos sin cargos ni juicio fueran juzgados con garantías o quedaran en libertad.

En mayo de 2005 el activista había sido condenado a siete años de cárcel por “mostrar disidencia y desobedecer al gobernante” tras pedir reformas políticas en 2004. Junto con otros presos, quedó en libertad en virtud de un real indulto concedido el 8 de agosto de 2005.

La Asociación Saudí de Derechos Civiles y Políticos, fundada en 2009, es una de las pocas organizaciones de derechos humanos independientes de Arabia Saudí, y también una de las más activas.

En 2012, el Tribunal Penal Especial de Riad, creado para ver causas de terrorismo y relacionadas con la seguridad, condenó a Mohammed Saleh al-Bajady, otro de los fundadores de la asociación, a cuatro años de cárcel y le prohibió viajar durante cinco años. Su equipo de abogados no pudo visitarlo tras la detención ni asistir al juicio.

A los letrados les dijeron que el tribunal no reconocía su derecho a representarlo y no les permitieron asistir a las sesiones, a pesar de permanecer horas esperando a las puertas de la sala. Desde entonces Mohammed Saleh al-Bajady ha estado en huelga de hambre varias veces y las autoridades lo han amenazado con castigarlo y alimentarlo a la fuerza si persistía en su actitud.

“Parte de la función de los activistas de derechos humanos en todos los países es poner en tela de juicio y criticar a las autoridades si consideran que éstas han actuado indebidamente”, ha dicho Luther.

“En lugar de castigar a los activistas por cumplir esta función y por crear organizaciones para promover los derechos humanos, las autoridades de Arabia Saudí deben entablar un diálogo con ellos en beneficio de todo el país.”

País

Arabia Saudí 

Región

Oriente Medio y Norte de África 

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