Los desalojos forzosos, los conflictos sobre tierras y las apropiaciones de tierras continuaron a gran escala y afectaron a miles de personas. La situación se vio agravada por el aumento de las concesiones de tierras con fines económicos otorgadas por el gobierno a intereses empresariales. La impunidad de que gozaban los responsables de abusos contra los derechos humanos y la ausencia de un poder judicial independiente seguían siendo problemas graves. Las autoridades continuaron restringiendo el derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica, amenazando, hostigando y emprendiendo acciones legales contra defensores y defensoras de los derechos humanos con el fin de silenciarlos. Las comunidades de base y los activistas en favor del derecho a la tierra y a la vivienda corrían especial peligro. Se pospuso una polémica propuesta de ley destinada a regular las ONG y las asociaciones, a la que la sociedad civil había mostrado su oposición generalizada. Importantes sucesos en las Salas Especiales de los Tribunales de Camboya amenazaron con hacer fracasar el proceso y negar justicia a las víctimas de las atrocidades cometidas por el Jemer Rojo.
Continuaba el conflicto fronterizo con Tailandia por la propiedad de la zona en torno al templo de Preah Vihear, declarado Patrimonio de la Humanidad, lo que provocó enfrentamientos armados entre los dos países a comienzos de 2011. En julio, la Corte Internacional de Justicia falló que ambas partes debían retirar sus tropas de la zona, pero el fallo sólo se acató en parte.
En agosto, el Banco Mundial afirmó que en diciembre de 2010 había dejado de conceder nuevos créditos a Camboya, que no reanudaría mientras no se llegase a un acuerdo con las personas que seguían viviendo en el lago Boeung Kak, en la capital, Phnom Penh. Desde 2008, casi 4.000 familias habían sufrido el desalojo forzoso de la zona.
En octubre, el gobierno prohibió temporalmente el envío de trabajadores y trabajadoras del servicio doméstico a Malaisia, tras una serie de incidentes relacionados con denuncias de abusos sufridos por mujeres y niñas camboyanas contratadas para trabajar como empleadas domésticas. También se acusó a agencias de contratación en Camboya de detener ilegalmente a mujeres y niñas para proporcionarles formación antes de enviarlas al extranjero.
En noviembre, Camboya asumió oficialmente la presidencia de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que comenzaría de forma efectiva en enero de 2012. El gobierno anunció su intención de presentar su candidatura como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en 2013-2014.
Top of pageMiles de personas seguían sufriendo las consecuencias de los desalojos forzosos, los conflictos sobre tierras y las apropiaciones de tierras, que a menudo eran consecuencia de concesiones mineras o concesiones de tierras con fines económicos relacionados con proyectos agroindustriales o de urbanismo. Según cálculos de ONG locales, 420.000 personas se habían visto afectadas en zonas que ocupaban aproximadamente la mitad del país y que se venían vigilando desde 2003. Según otro cálculo, el 10 por ciento de la población de Phnom Penh había sido objeto de desalojo forzoso o, en algunos casos, desalojada mediante reasentamientos voluntarios programados desde 2001.
Las deficiencias en los procedimientos y las denuncias de injerencias del gobierno pusieron en tela de juicio la credibilidad de las Salas Especiales de los Tribunales de Camboya.
Los jueces coinstructores anunciaron el cierre de la causa 003 en abril, sin que al parecer hubieran llevado a cabo investigaciones completas. La causa 004 seguía siendo instruida. En octubre, la Sala de Cuestiones Preliminares rechazó la solicitud de una víctima de que se le permitiese personarse como parte civil en las causas 003 y 004. Los dos jueces internacionales que apoyaron la solicitud revelaron que se había incurrido en diversos errores, como la presunta manipulación de documentos, que negaban los derechos de víctimas y acusados. Días antes de hacerse públicas estas conclusiones, el juez instructor internacional presentó su dimisión alegando injerencias políticas. Se retrasó su sustitución por el juez suplente Laurent Kasper-Ansermet al no aceptar el gobierno de Camboya este nombramiento.
Sindicalistas, activistas del derecho a la tierra y a la vivienda, trabajadores de ONG y otros defensores y defensoras de los derechos humanos continuaban sufriendo amenazas, hostigamiento y agresiones físicas por parte de las autoridades, que también iniciaron acciones legales contra ellos, con el fin de impedirles llevar a cabo actividades pacíficas. Las huelgas y protestas de sindicalistas y trabajadores se disolvieron haciendo un uso innecesario o excesivo de la fuerza. Las mujeres estuvieron a la cabeza de la resistencia pacífica a los desalojos en el lago Boeung Kak. En diversas ocasiones, varias resultaron heridas durante la intervención violenta de agentes de seguridad en protestas pacíficas.
A medida que aumentaba la movilización de activistas y comunidades de base para celebrar reuniones y protestas sobre cuestiones relacionadas con los derechos humanos, las autoridades intentaban poner fin a las asambleas y limitar las protestas. Las amenazas contra algunas ONG de derechos humanos críticas con el impacto de un proyecto de reestructuración ferroviaria en comunidades que se habían visto obligadas a reasentarse provocó la primera suspensión oficial de una ONG local, Samakhum Teang Tnaut.
La Ley de Prisiones, aprobada en noviembre por la Asamblea Nacional, incluía disposiciones que permitían a empresas privadas recurrir a mano de obra entre la población reclusa, que podía acabar trabajando en condiciones de explotación. Se modificó el cuarto anteproyecto de ley de sindicatos tras las críticas que habían recibido los anteriores por parte del sector de la confección y sindicatos camboyanos e internacionales, relacionadas con disposiciones que tipificaban como delito el incumplimiento de algunos aspectos de la ley. Persistía la preocupación en torno a las disposiciones imprecisas sobre la suspensión, anulación y disolución de sindicatos.
A lo largo del año, el gobierno intentó concluir el anteproyecto de ley sobre Asociaciones y Organizaciones No Gubernamentales, a pesar de que el Código Civil ya incluía disposiciones adecuadas sobre regulación de organizaciones. Los tres primeros anteproyectos fueron recibidos con críticas generalizadas por parte de la sociedad civil camboyana, organizaciones internacionales y otros gobiernos. Tras recibir el cuarto anteproyecto críticas similares, el primer ministro anunció en diciembre que lo retrasaría hasta 2014 si fuese necesario para alcanzar un consenso.
Top of page